Pole Position En Tu Corazón

Epílogo (Parte 1)

Safiye

Han pasado ocho meses y medio desde que nos enteramos de que íbamos a ser padres, y si algo he aprendido en este tiempo es que la emoción no es una línea recta. Ha sido un sube y baja constante alegría pura, miedos silenciosos, lágrimas sin aviso y una felicidad tan grande que a veces asusta.

Kaelric ha estado ahí en todo. En todo.

Anhelos absurdos a las tres de la madrugada, cambios de humor inexplicables, noches en vela solo para asegurarse de que yo respirara tranquila. Al principio, irónicamente, los malestares y los antojos eran de él. Se mareaba, se le antojaban cosas rarísimas, y yo me reía diciendo que el embarazo se había confundido de cuerpo. Luego… me tocó a mí. Y aun así, nunca se quejó. Solo me miraba y decía: “Vale la pena”.

Hoy tiene una carrera.

Yo estoy en las gradas, con una mano apoyada en mi vientre ya enorme y la otra sostenida entre las de mis suegros, que no me han soltado ni un segundo en todo este tiempo. Mi amiga está a mi lado, atenta, pendiente de cada gesto mío, como si pudiera leerme la respiración. Todos me han cuidado, me han consentido, me han hecho sentir sostenida. Incluso Gian Luca, que hace unos meses nos dejó a todos con la boca abierta cuando le pidió matrimonio a Susan. Verlos ahora, juntos, felices… me hace sonreír.

Somos una familia. Caótica, imperfecta… real.

La carrera empieza y mi corazón late al ritmo de los motores. Busco a Kaelric con la mirada, lo encuentro de inmediato. Siempre lo hago. Va concentrado, firme, brillante. Vuelta tras vuelta va adelante. Va ganando.

— Todo va bien —me repito— Todo está bien.

Y entonces… no.

Una punzada.

Me quedo quieta. Respiro. Puede ser nada, pienso. Pero no pasan ni dos minutos cuando llega otra. Más intensa. Más clara.

Y otra.

Me llevo la mano al vientre y el aire se me queda atrapado en el pecho.

— Susan… —murmuro.

Mi suegra me mira primero al rostro… y luego entiende. Sus ojos se llenan de lágrimas de inmediato.

— Es hora —dice, emocionada.

El caos se desata, pero es un caos lleno de amor. Todos se mueven rápido, con cuidado. Me ayudan a levantarme, me llevan casi en vilo hacia el auto. Alguien ya está llamando. Alguien más promete avisarle a Kaelric.

Yo voy de camino al hospital con el corazón desbocado.

Estoy nerviosa. Mucho. Cada contracción me recuerda que todo está a punto de cambiar.

Pero también estoy feliz.

Feliz de saber que Kaelric está ganando.

Feliz de saber que lo van a avisar.

Feliz de saber que, muy pronto, ya no voy a esperar sola.

Apoyo la cabeza contra el asiento, respiro como me enseñaron, y sonrío entre lágrimas.

— Ya vamos… —susurro— Mamá está lista.

Y papá… papá viene en camino.

***

Llegamos al hospital y yo me voy muriendo del dolor, sabía que dolía pero nunca pensé que tanto.

— Safiye— me llama mi suegra — Estamos aquí contigo guarda la calma, ya le avisamos a Kaelric y viene en camino.

— Gracias señora Franciny — murmuró en un susurro apenas audible.

— Respira y concéntrate en este momento, no piense en nada más — en ese momento entra mi doctora.

— Buenas tardes — saluda— Me informaron que venías para el hospital y aquí me tienes, hacía falta un par de semanas para el nacimiento pero no te preocupes todo saldrá bien.

Asiento y sigo inhalando y exhalando, espero que Kaelric llegue pronto.



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En el texto hay: drama, enemiestolovers, sport romance

Editado: 30.03.2026

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