INT. DEPARTAMENTO DE LEO - NOCHE
Valeria se inclina para acariciar a Pompón, pensando que es un perrito tierno y silencioso. El aire se corta cuando Pompón se aparta, se sienta con la espalda recta y, por primera vez, no habla en la cabeza de Leo, sino que suelta un ladrido que suena sospechosamente a una carcajada ronca.
VALERIA (Riendo) ¡Ay, qué gracioso! Parece que se está riendo de mí.
POMPÓN (A voz en cuello, áspera como un fumador de 40 años) "No me parece que 'parezca', muñeca. Me estoy riendo de tu currículum imaginario. ¿Arquitecta? La única estructura que has diseñado en tu vida es la torre de cajas de pizza que tienes en tu cocina, carajo."
Valeria suelta su copa de vino. El líquido tinto salpica la alfombra. Se queda petrificada, mirando al Pug como si hubiera visto a un extraterrestre.
VALERIA (En shock, susurrando) ¿El... el perro... acaba de decir...?
POMPÓN "¡Sí, hablo! ¡Sorpresa, Cenicienta de los azulejos! Y ya que estamos en confianza, Leo es un idiota, pero es un idiota honesto. Tú, en cambio, llevas toda la noche vibrando más alto que una antena de telefonía con tus mentiras. Que si el refugio, que si la comida orgánica... ¡Si apestas a Big Mac desde aquí, por el amor de Dios!"
LEO (Tapándose la cara con las manos) Pompón, por lo que más quieras, para... ¡Cállate!
POMPÓN "¡Ni una mierda me callo! Estoy harto de que traigas a estas actrices de reparto a MI casa. Leo, la tipa tiene tres citas más programadas para este fin de semana, ¡lo vi en su teléfono cuando se agachó! Valeria, hazle un favor al mundo: vete a vender tus pisos brillantes y deja de engañar a este pobre diablo que apenas puede combinar sus calcetines."
Valeria se levanta de un salto, agarra su bolso con furia y mira a Leo con una mezcla de terror y asco.
VALERIA ¡Estás loco! ¡Tienes un perro poseído por un demonio o algo así! ¡No me vuelvas a llamar en tu vida, enfermo!
POMPÓN (Gritando mientras ella corre hacia la puerta) "¡Y llévate tus vibraciones de cuarzo barato! ¡Dile al del Tinder que el perro le manda saludos, payasa!"
La puerta se cierra con un portazo violento. El silencio en el departamento es ensordecedor, solo roto por el sonido de Pompón saltando al sofá para acomodarse frente a la tele.
POMPÓN (Volviendo a su tono cínico normal) "De nada, Leo. Te acabo de ahorrar tres meses de drama y unos 500 dólares en cenas caras. Ahora, por el amor de todo lo que es sagrado, pon la novela turca. Kerim está a punto de confesarle todo a Fatmagül y me estoy perdiendo el clímax por tus estupideces."
Editado: 07.06.2026