Del dicho al hecho hay mucho trecho.
Hallar una pronta solución no estaba siendo tan fácil como lo habíamos imaginado pues, los meses pasaban y mi estomago crecía un poco cada vez más.
Me sentía morir.
Ya cursaba el cuarto mes y cada vez era más difícil ocultar aquello que se había convertido en un secreto a voces, todos en el orfanato lo sabían menos quienes manejaban aquel lugar.
Me tocaba usar ropa demasiado holgada en el orfanato, el uniforme del colegio ya casi no me quedaba, toda esta mentira se estaba volviendo en una gran bola de nieve que estaba muy pronta a darme de lleno en el rostro.
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Editado: 14.10.2020