¡por fin tengo novia!

Ella es muy confiable. Una verdad que asusta.

Ella es muy confiable. Una verdad que asusta.

La belleza es el concepto profundo y demarcado de una apariencia física, pero dentro de ese vehículo es que se encuentra en verdad, solo que la conciencia humana no se ha preparado para ello aún. (DLC)

  • ¡Te pido disculpas por la tardanza! – Se indulta con pena –
  • Al contrario.. No es necesario que lo menciones. Fue error mío
  • Pero es por tiempo de tardanza, no por la caída, y bueno lo otro – Miró a un costado con vergüenza
  • Dejémoslo ahí – también observé hacia un costado tratando de perder en alguna laguna de las neuronas el hecho.

Al tenerla frente a ella, pudo descubrir quién era. Au largo oscuro, un aroma a fresas y esos ojos oscuros con una sonrisa de cara a cara. Cuando se determinó antiguamente pos estandartes de una Venus, o Afrodita, lo primero que se caracterizó es su carácter tierno y cautivante a través de la visual perfección y una comunicación que controlaba las ondas que ingresaban en el sistema sensorial. Estar bajo sus encantos era una mortal pesadilla de amor profundo y obsesión fatal

Rebeca contiene esos mismos estandartes.

  • Antes que nada quería nuevamente discúlpame..ya que tampoco puedo atender el asunto en estos momentos… Estem – Y sentí alguna duda en su mente.
  • No hay problema. No es que sea un asunto importante
  • ¡Lo es! Veamos – Y recogió su libreta desde su móvil, revisando su agenda. - Me gustaría cenar contigo de ser posible, por el tiempo transcurrido. Y platicar sobre el contrato –
  • ¿Conmigo? – Dudé al principio - ¡¿Una cena?! - Eso solo acontece cuando salen por una cita - ¿Esta mujer está bien de la cabeza? ¿Qué mierda tiene ese contrato para que una mujer quiera trabajarlo a la noche en una cena? - Era solo venir a traer unos documentos para ser firmados, no veo la razón de una cena – Analicé pensando ello. -
  • Es imperativo, revisar los papeles. ¿Estimo que como abogado de la firma, conocerás los contratos respectivos?
  • ¡Bueno.. no conozco ningún sitio por la zona. -
  • No te preocupes. Tengo un lugar cómodo, pero no es por aquí. Sino en otro barrio en el cual me acabo de mudar hace poco. –
  • No hay problema. –
  • Si podemos pactaremos a las ocho horas..¿Está bien?..si ese horario está bien
  • Estem… ¿Esta mujer me pregunta y se responde sola? ¡Je! - coloqué rostro asombrado e irónico.
  • A las ocho..
  • Y sigue hablando sola – Me dije. – ¡Vaya! ¡Me siento un nabo! (tonto)
  • Perfecto Doctor. A las ocho.
  • ¡G-graci..a-a-s….! – Expresé.
  • Intercambiemos números de teléfono.

No pasamos los contactos de línea para chat virtual. -

  • A la tarde te pasaré el sitio en el cual nos reuniremos. Bueno debo retirarme nuevamente
  • ¡Vaya, vive ocupada!

Se retiró y sin más remedio procedí a irme. Hice unas llamadas de teléfono, y me fui a mi casa. A eso de las cinco de la tarde, un mensaje llegó a mi móvil.

  • ¡Restaurante estilo! – A tres cuadras de la avenida Irigoyen. ¡Puntual!
  • Es cerca de mi casa – Me dije y caminé hasta la ventana de mi casa y miré en frente – Tal vez sean las mismas personas. - ¡Soy afortunado! -¡Je! ¡Es trabajo, pero salgo con una dama linda! – Me abrazaba. ¿Posiblemente, puede que surja algo? ¡Somos grandes! ¡Bueno si me da un ok, cariñoso! ¡¿Supongo que la cena no será de lujo?! Ladee la cabeza varias veces. –

El horario de las ocho fue notorio con mi llegada. Ella ya estaba dentro revisando su móvil. Radiante como ella sola. Un atuendo de vestido rojo con escote dejando al visto su inmenso busto experimental de fantasías de todo ser vivo que la apreciase. Tacones de zapato, un collar y pulsera de oro. Era toda una dama. El perfume que cubría con una capa de especial fragancia el recinto como si solo fuera una mujer que existe en él. Todo sabía a ella. A su venerable figura. Realmente no se asemeja al promedio de los humanos. A lo que somos. ¿Quizas sea de una raza extinta? – No digas idioteces Diego.

Abrí la puerta y pude notar como varios hombres solteros la miraban. Es un restaurante estilo bar. Uno de ellos se acercó a hablar, y ella sonreía de forma cordial. Me detuve a verificar la situación. El hombre sacó su móvil, y ella le devolvió la sonrisa y se intercambiaron datos. Claro Era de suponer que es una mujer muy popular. No creo que tenga pareja al respecto, ya que no veo normal que le pase su número de teléfono a un desconocido. El hombre se retiró. Otros habían mirado a la dama con ansias de preguntarle algo, o tomar una copa con ella. Ingresé sin pausas y ella levantó la mano saludando.

  • Hola, buenas noches Sra. Cristal
  • ¡Hola Diego! Eres muy formal… ¡Ji! ¿Ji! Llámame Rebeca y no soy señora, sino señorita.

  • ¡je! - Disculpa -
  • No es necesario. –




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