Es un monstruo. La evidencia está en mí. El trato justo
Es un monstruo. La evidencia está en mí. El trato justo
El terror no se manifiesta en seres monstruosos, ni leyendas del folklore, el terror se encuentra en un ángel. En el ser menos que menos uno sospecharía. (DLC)
El instinto de protección obligó a Diego a seguir a Rebeca y aquellos hombres. Dieron n la vuelta en u callejón oscuro. Tal así, que solo podía sentirse el maullido de un gato revisando la basura
Me asomé pero no se veía nada al respecto. Era puro silencio. Me fui acercando cuidadosamente. Preparé mi teléfono móvil para llamar la policía si era necesario.
Al ver una nimia luz, la encontré. Ella contra la pared de brazos cruzados y aquel hombre alto intentando seducirla. –
- Dale loca.. nos podemos divertir todo. –
Ella no decía nada al respecto.
- Me escondí entre la basura, filmar el acoso, y en caso de que tuviera que interferir lo haría como pudiese.
Diego se preparaba para lo peor.
- ¿Así que divertirnos?
- ¡Claro! Ya estas entendiendo. –
- ¡Je! ¡Je!
- No estaría mal – Tres es buena …
- ¿Viste que te iba a gustar?
- ¡Ja! ¿Cómo agarró viaje la muy puta? - Expresó uno de ellos. –
El otro se fue acercando
- ¿A quién le dices puta? – Lo mira con unos ojos rojos. –
- ¿Qué te pasa loca?...acaso.. no te gusta – EL hombre que la acorralaba – le acercó la boca y colocó la manó en la cintura queriendo llegar a su pecho.-
- ¡No! ¡Tengo que hacer algo! – Diego salió detrás del tacho de basura, y fui directamente a ellos confrontándolos, sin importarme nada. –¡¡Oigan déjenla en paz!!. - -
- ¿Y vos quien sos boludo?
- ¡¡Voy a llamar a la policía!!
- ¡No vas a hacer nada!
Uno de ellos lo atacó y Diego golpeó en el mentón con un puñetazo de boxeo, pero el otro me golpeó por detrás
- Vamos a romperle los huesos a este tarado que se quiere hacer el héroe. -
- ¡No lo maten! – Expresó el que tenía a la mujer. –
- Malditos déjenla a ella. – Forcejeaba Diego como podía. -
- ¡Qué problema! Uf.. y me miró y luego generó un ademan negativo como queriendo decirme algo
- – Yo pensaba matarlos rápido, pero me llamaron de esa manera así que voy a hacer una pausa y lo voy a torturar mientras les quitó los intestinos. – Expresó Rebeca
- ¿? ¿Qué dijiste?
- ¡Qué voy a matarlos a todos – La boca de ella se agrandó y sus largos dientes podridos y como de tiburón se abrieron.
El hombre que poso su mano en la piel sacó parte de ella. El rostro de Rebeca comienza a derretirse y se ve la verdad en ella. Un semblante gris con cicatrices. Un hedor a lavandina, formol. La mano de rebeca traspaso el cuello del hombre y arrancó la tráquea de de un golpe.
Los hombres que me sostenían estaban quietos y asombrados, y la figura de ella devoraba incesantemente ese pedazo de carne.
- ¿Q-q-que a-caba de s-suceder a Cristian? – Señala
- ¡E-esta—m-m-m-uerto! – Dijo el otro asustado y cayó al suelo soltándome. –
El cuerpo del tal cristina esta apenas vivo y ella pronto le sacó los ojos comiéndolos como pasas de uva, y luego nos miró a los tres. Se relamió la boca. Ambos hombres no sabían cómo actuar
- ¡¡¡Es un monstruo!!!
- Maldita mujer – Y uno de ellos fue a su ataque – Pero cayó al suelo, cuando ella colocó su mano como un filo y atravesó su estomago, sin matarlo aún
- ¿Te dije que los torturaría? ¿Asi que me llamaste….?
- ¡Ahhh! – Escupía sangre
- ¡¡Ja!! ¡¡Ja!! – Se reía mientras quitaba sus intestinos – Cortando cada parte de su cuerpo – Ahora ya no vas a poder cagar - ¡¡Ja!! ¡Ja! –Me lo voy a guardar para disecarlo - ¡Je! –
Al terminar la masacre con él.-
En ese momento, me asusté.
El otro hombre salió corriendo.
- Debo escapar - se dijo gritando – ¡¡¡Auxilioo!!! – ¡¡Ayuda!! – intentó cruzar del otro lado de la calle, tratando de salir del callejón, pero ella lo esperaba – ¡¡AHHHHHH!!!
- ¿Q-que fue e-eso? – Se preguntaba atemorizado Diego – temblando su cuerpo vio los cuerpos demacrados y corrió en el sentido contrario, hasta dar con una pared. – ¡¡No..No..maldita sea!! ¡¡¡No tiene salida!!! – intentó escalar pero era imposible. Y del otro lado había una fábrica. –
Detrás de él, se acercaba una dama de vestido rojo con una tonalidad oscura y en su mano derecha llevaba una cabeza humana con el rostro y ojos desorbitados de haber sufrido el tormento.