¡por los calzones del príncipe!

13| Un Día Caótico

ISABELLE

Me muevo ansiosa en mi sitio y luego comienzo a dar vueltas por toda la casa. Jacob, en cambio, luce inquietantemente tranquilo. Lo observo teclear en su computadora como si no estuviera a punto de ocurrir algo monumental, como si mis padres no estuvieran a minutos de llegar al palacio. Camino alrededor de la sala, pasando las manos nerviosamente por la parte baja de mi vestido.

Jacob levanta la mirada y se ríe.

—Isabelle, relájate.

—No puedo creer que esto esté sucediendo.

—Tranquila, todo va a salir bien.

—Ay, Dios... no pensé que fuera tan difícil.

Cierra la computadora y se pone de pie. Me toma con suavidad de los brazos y me acerca a él para darme un beso dulce y cálido en los labios. Luego acaricia mi mejilla, intentando transmitirme calma.

—Debemos estar en la entrada para recibirlos.

¿Tan pronto?

Trago grueso y asiento. Salimos de su casita y pronto estamos dentro del palacio. Jacob me ayuda a descender del auto extendiéndome la mano y, cuando mis pies tocan el suelo, entrelaza nuestros dedos. Atravesamos los salones y caminamos por el largo pasillo. Han pasado quince minutos desde que mi familia tomó la ruta hacia acá, así que sé que llegarán en cualquier momento. Cinco minutos... tal vez menos.

Siento que voy a desmayarme. Casi deseo retroceder el tiempo y no haber sugerido jamás que Jacob conociera a mi familia.

—¿Y si los espero sola? —pregunto en voz baja, mirándolo con nerviosismo.

—Isabelle, necesito que te calmes, ¿sí? —toma mis manos y las lleva a sus labios—. Vendrán, hablaremos de la vida y nos agradaremos. Todo estará bien —me asegura con una sonrisa.

—¿Y su majestad, la reina... qué opina?

—Mi madre se está preparando para recibirlos. Estará aquí en unos minutos.

Mi estómago se revuelve y emite un sonido traicionero. Siento una gota de sudor deslizarse por mi frente y la limpio con el dorso de la mano. Sáquenme de aquí.

Observo a los guardias apostados junto a la puerta, impecables como siempre. Las fotografías que circulan en internet no mienten: el palacio luce exactamente como en ellas, majestuoso y abrumador.

—¡Atención! ¡Su majestad, la reina Annette, está aquí!

Doblo levemente las rodillas y agacho la cabeza en una reverencia cuando la reina se acerca. Me incorporo tras recibir su saludo y noto que viene acompañada por Monika.

—Madre, estamos esperando a la familia de Isabelle —dice Jacob.

—La comida está preparada. Pasarán la tarde con nosotros —responde ella.

Retuerzo los dedos de mis manos temblorosas y asiento en silencio.

—Están por llegar.

—Isabelle, ese vestido es muy bonito —comenta la reina, como si percibiera mi estado—. Te ves espléndida.

—Muchas gracias, su majestad. Usted también luce muy bien el día de hoy.

Mis nervios aumentan cuando anuncian la llegada de Leticia y Anthony. ¿Ellos también estarán presentes? Yo creí que solo seríamos Jacob, la reina, mi familia y yo.

Las puertas se abren cuando nos informan que el vehículo de mi familia está ingresando al palacio. El corazón me late con fuerza mientras muerdo mi labio inferior. Me coloco junto a Jacob, a un lado del príncipe Anthony y su esposa, justo detrás de la reina.

—Lo haremos fácil, Isabelle —me susurra Jacob, apretando mi mano.

Le doy una sonrisa tensa y levanto la mirada. El auto se acerca lentamente y sé que ya me han visto. Se detiene frente a nosotros y les abren la puerta. El primer rostro que reconozco es el de mi padre, luego el de mi madre. Ambos lucen impresionados... y nerviosos. Mis hermanos descienden después y, tal como les indiqué, todos hacen una reverencia al mismo tiempo.

—Sean bienvenidos —dice la reina.

—Su majestad, es un honor estar aquí —responde mi padre, alternando la mirada entre todos.

—Les agradecemos haber aceptado nuestra invitación. Hemos preparado una bienvenida para ustedes —continúa la reina con una sonrisa serena—. Espero que nos acompañen a la mesa y pasemos una tarde agradable.

Alzo la vista y encuentro la sonrisa tranquila de Jacob. Suelto un suspiro tembloroso. De pronto, todas las miradas se posan en mí y siento el rostro arderme.

—Su majestad, si me permite, quisiera saludar a mi familia.

Ella asiente. Me acerco de inmediato, beso la mejilla de cada uno y saludo amablemente a mi cuñado. Están claramente sobrepasados por la situación y alcanzo a oír a Roy murmurar:

—Creí que era una broma...

—Monika los conducirá al comedor —indica la reina—. Ve con ellos, Isabelle.

Le hago una seña a mi familia para que me sigan y subimos las cortas escaleras. De reojo, alcanzo a ver a la reina quedarse atrás junto a Jacob, Anthony y Leticia. Procuro no pensar en nada negativo y los guío por el pasillo, siguiendo los pasos de Monika. Me acerco a ella y le hablo en voz baja:

—¿Está prohibido hablar en la mesa el día de hoy, Monika?

—Hoy no, señorita Isabelle —me responde con una sonrisa tranquilizadora—. Su majestad ha decidido romper las reglas; quiere que su familia se sienta cómoda.

Al escucharla, siento que por fin puedo respirar con un poco más de normalidad. Me vuelvo hacia mi familia y observo sus rostros: ninguno dice nada, y ese silencio me inquieta, haciéndome pensar que no se sienten a gusto.

—¿Todo bien? —pregunto con cautela.

—Isabelle, esto es demasiado para nosotros —murmura Milly, mirándome con cierta pena.

—Bueno, a mí me gusta —dice Lila encogiéndose de hombros, mientras alza la vista para admirar los detalles del techo.

—Belle, ¿les hemos agradado? —mi madre pregunta en voz baja, claramente avergonzada—. No queremos arruinar tu momento, hija.

—No se preocupen —les aseguro—. Todo está saliendo bien. Son buenas personas, no tienen por qué sentirse avergonzados ni asustados.

Les indico las sillas que deben ocupar en el comedor y luego tomo el asiento que me corresponde, aguardando la llegada de la familia real. Monika permanece cerca, supervisando que todo esté en orden. Pasan unos cinco minutos hasta que escuchamos pasos aproximarse. Me pongo de pie de inmediato y los demás me imitan, sabiendo que la reina está por entrar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.