Por mí, Por ti

Capítulo 1

«No fue suficiente ser un exitoso empresario, tampoco que tuviera dinero de sobra en aquel entonces. Nada alcanzó para evitar que lo arrojaran por la puerta trasera del bar que solía frecuentar casi todas las noches.

—Maldita sea Matthew ­—vociferó Jack el moreno barman, de seguramente dos metros de alto o era lo que en ese momento Matthew veía en el estado en que se encontraba. Fuera la altura que sea daba miedo cuando se enojaba y peor aún mientras lo empujaba con fuerza por la puerta trasera—. Tú y tus opiniones de mierda que descontrolan todo el maldito bar. —Lo tomó con más fuerza de lo normal del brazo para que no cayera de cara en la acera ya que su equilibrio no era el mejor a esa hora y menos con unas cuantas copas de más.

—Solo les dije la verdad. Ellos y su empresa mediocre —dijo Matthew sin darse cuenta que arrastraba las palabras en un claro indicio de su ebriedad.

—No estás pensando con claridad Matthew y menos en el estado que últimamente te encuentras a diario.

—Y tú que sabes, imbécil —continuó malhumorado.

—Vuelve a decirme imbécil y te partiré la cara —soltó el moreno enfadado, por el comportamiento de su cliente de años, mientras le daba un empujón—. Te estas pasando Matt. Es la última vez que te salvo el culo.

—Yo no te pedí nada —se quejó mientras buscaba equilibrio.

—Eres un idiota —continuó Jack pero el silencio que hizo mientras lo observaba solo le indicaba a Matthew que le daría un nuevo sermón, lo que hizo que bufara dramáticamente mientras comenzaba a escucharlo—. Matthew debes parar y buscar ayuda —le dijo negando con la cabeza—. Amigo, tú no eras así, estás destruyéndote. Debes pedir ayuda. Estás llevando demasiado lejos la bebida y terminarás perdiendo lo poco que te queda.

—Tú no entiendes —susurró pero luego se aclaró la garganta—. Aparte, déjame recordarte que eres tú el que me sirve alcohol —arrastró un poco más las palabras haciendo que a Jack se le dificultara entenderlo.

—Para tu información no soy el único barman. Yo nunca te sirvo lo que pides. Me niego a hacerlo desde hace meses. —Acercándose hacia él con el ceño fruncido—. Así que no intentes echarme la culpa de tus problemas. —Lo tomó del brazo cuando vio que los pies de Matt chocaron entre sí haciendo que por poco cayera como una roca al suelo—. Ven aquí, siéntate. —Le señaló la acera».

 

¿Matthew?, ¿Quieres presentarte? preguntó, el señor Clark, quien guiaba el grupo.

Salió de sus recuerdos no muy lejanos y miró a su alrededor. Las diecinueve personas sentadas en un círculo lo observaban atentamente.

Hola, soy Matthew y… se supone que estoy aquí porque soy alcohólico dijo de mala gana sin molestarse en ser amable.

Hola Matthew dijeron todos los presentes al unísono.

A Matthew no le agradaba para nada estar en ese momento en aquel lugar. Sentía que era una pérdida de tiempo que podría estar ocupando bebiendo pero por otro lado sabía que tenía prohibido pisar cualquier bar. El señor Clark esperaba que siguiera hablando pero lo estaban presionando demasiado por ser el primer día en el grupo de Alcohólicos Anónimos. Bajó la vista hacia sus zapatos perfectamente lustrados. No diría más que su nombre. No tenían porque saber más de él. Veía ridículo todo lo que decían los demás pero el señor Clark no se inmutó ante su comportamiento ya que era común en los recién llegados.

Te damos la bienvenida Matthew y espero que este grupo pueda ayudarte como lo necesitas dijo André Clark uno de los colaboradores y guías de Alcohólicos Anónimos de esa zona. Un hombre que sabía en carne propia lo que era llegar un primer día a un lugar como ese y tratar de seguir los pasos correctos. Sabía lo difícil que era aceptar que tenía un problema, una adicción y que realmente necesitaba ayuda. Entendía que se debía tener paciencia porque todo llevaba tiempo. La asimilación, la aceptación y las ganas de querer mejorar no eran cosas fáciles de conseguir.

Esto es estúpido susurró Matthew completamente harto y malhumorado mientras se levantaba de la silla para irse de aquella habitación.

Sé que es difícil estar aquí. Sé lo difícil que es aceptar que tienes un problema. No será para nada fácil empezar con esto pero te aseguro que podrás volver a lo que eras antes o podrás ser mejor que eso. Mejor que ahora interrumpió André la huida de su nuevo paciente.

Matthew paró en seco a medio camino. Tan solo lo separaban cuatro pasos para llegar a la puerta de salida y poder irse pero sabía que afuera estaba la persona que lo llevó, esa persona a la que le prometió encontrar ayuda. Cerró lo ojos y se los frotó con el dedo índice y pulgar. Suspiró cansado, sobrepasado de todo, harto del dolor que lo consumía día a día y el cual necesitaba disminuir. La mejor manera de olvidar era bebiendo hasta desmayarse pero no quería seguir defraudando a los que se preocupaban por él, no quería seguir perdiendo lo poco que le quedaba. «Esto será una tortura», pensó antes de volver a sentarse.

No te presionaremos. Tú sabrás el momento en que quieras contar tu historia y decirnos que es lo que buscas aquí.

Matthew solo miró sus manos. Lo único que podía hacer era recordar como era que había terminado allí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.