Conforme iba pasando la noche, todo parecía estar bien. Incluso al regresar al campamento, el escuchar sus risas me estaban empezando a irritar, pero este no es momento de pensar en ello.
De verdad, si no fuera por esta convicción que tenía de regresar a casa, ya habría terminado todo y me hubiera rendido. Pero justo terminé volviéndome en la que patrullaba todas las noches. Sin siquiera poder reclamarles nada, sólo me tuve que aguantar.
De esta manera ya mi destino estaba cada vez más marcado. Ya no podía esperar nada de ellos, pero tampoco quería estar sola en este lugar. Aunque fueran una completa escoria, no era el momento de actuar, todo tiene su tiempo, así que vamos a prepararnos para ese momento.
De esta manera seguía pasando el tiempo, los días parecían volverse más largos y en mis ojos ya no se podían notar la luz, incluso estoy segura de que si lo hubiera vista en un espejo no me habría reconocido. Mi vista fijo debe de ser de un muerto viviente. Pero me sentía más viva que mis compañeros… o… por lo menos eso quería creer.
Seguí mirando hacia “mis compañeros” que estaban delante de mí mientras yo me encontraba siendo prácticamente alejada poco a poco de ellos. Pero parecía que se iban relajando al no habernos encontrado para nada con ni una sola criatura ni tampoco algún animal salvaje. Las fuerzas de todos parecían intactas y de verdad no habían necesitado nada durante todo este tiempo.
Por otra parte, ellos parecían estar más radiantes que nunca, como si estuvieran en lo mejor de sus vidas, pero al ver mis manos podía notar como estas temblaban un poco de vez en cuando, esto no era para nada bueno. En este instante ya empezaba a temer que mi estado de salud se estuviera volviendo cada vez más y más deplorable.
En las noches me mandaban a seguir haciendo guardia y no podía poner resistencia. Ellos lo hacían de esta manera al ser que la luz era tan poca que a penas y podíamos ver lo que estaba delante de nosotros a unos pocos metros. De esta manera ya debería de estar acostumbrándome, pero me dolía mucho ver que me trataran de esta forma, ellos me habían dejado de lado por completo y ya no era nada más que una completa desconocida para ellos.
En este siendo ya mi noche numero quince, ya no pude aguantar más y terminé cayendo al tropezar con una piedra durante mi turno nocturno de vigilancia. Mientras mis manos estaba ahora adoloridas y agarraba con fuerza el zacate, yo… no pude… contenerme más… y empecé a llorar.
De verdad, esta vida era demasiado dura. Había hecho todo lo posible por mejorar en todo lo que era mala. Sé que no soy la mejor, pero trato de… de… [sollozar] si tan sólo… [sollozar] si tan sólo pudiera… [sollozar] cambiar todo.
En el estudio he tratado de mejorar y ayudar a mis compañeros explicándoles lo que no entienden, en el trabajo trato de hacer lo mejor… aunque… a veces… no recibo nada a cambio… horas extras que no me pagan… pero sigo tratando de hacer bien mi trabajo, aunque la ultima vez que llegaron a hacer la auditoria dijeron que lo que hacía era demasiado para una sola persona y para un mejor desempeño tenía que haber tres personas.
Traté de llevarme bien en la relación con mi novio y mis amigas, a pesar de casi no tener tiempo, traté de hacer un espacio siempre sin quejarme ni decir que estaba cansada. Trate, trate, trate, trate, trate y traté de dar lo mejor de mí, pero… ahora veo que nada de eso valió la pena.
De verdad, detesto mi forma de ser ¿Por qué soy así? De pequeña me dedique tanto al estudio, de ahí no podía entender las modas que había entra varias compañeras de la clase, así que me costaba platicar sobre eso, así que sólo guardaba silencio y escuchaba y sólo decía algo cuando si había algo que entendía.
Pero lo que más me rompió en dos fue en el momento en que lo vi a lo lejos. Algo… algo nos estaba viendo desde lejos, de seguro debe… no, en ese instante me levanté y sequé mis lagrimas para que nos e notara que había llorado, corrí con todas mis fuerzas hacia el campamento para avisar a todos que estábamos en problemas y debíamos de irnos rápidamente de este lugar si no queríamos volver a enfrentarnos a esa cosa.
No estoy segura si es la misma que nos atacó la vez pasada, pero lo único que sí sé es que sentí un escalofrío recorrer por todo mi cuerpo y esos ojos violetas que brillaban con intensidad entre la oscuridad se sentía tan pero tan pesado y amenazante.
De esta manera, a penas llegué con todos les dije que debíamos de irnos ya, pero ninguno me hacía caso. De verdad que son unos hijue la gran… [suspirar] debo de relajarme y no pensar en eso en este momento. Debo de lograr hacer que se levanten y nos vayamos de este lugar lo más pronto posible, de esta manera empecé a jalarlos sin importar nada para que nos fuéramos de este lugar, pero lo único que recibí fue… no puedo respirar
En realidad, me dieron un golpe en el estomago y me sacaron el aire. Yo empecé a retroceder ante este golpe, traté de recuperar el aliento antes de que ellos hicieran algo más. Aunque sentía que no tenía fuerzas, traté de moverme como si no me hubiera afectado tanto ese golpe. Los miré con una mirada gélida, quería en ese momento destrozarlos con mis propias manos, pero no tenía la determinación para hacerlo. Así que lo único que hice fue jalar a esa “amiga” que me había quitado a mi novio mientras todos estaban aún sin actuar.
En el momento en que la tome de la muñeca, la jale con todas mis fuerzas y, aunque gritaba de que la soltara ya que le dolía, empecé a correr y llevarla conmigo, esto hizo que los demás nos siguieran y de esta manera pudimos escapar de ese lugar.
Editado: 09.02.2026