Valeria nunca quiso obsesionarse con ella.
Al principio solo era curiosidad.
Una búsqueda rápida en redes sociales. Un vistazo inocente para ponerle rostro a la mujer que ocupaba el lugar que ella soñaba tener.
Pero terminó convirtiéndose en una rutina enfermiza.
Todas las noches entraba a su perfil.
Todas las noches comparaba algo diferente.
Su sonrisa.
Su cuerpo.
La forma en que él la miraba en las fotos.
Esa era la peor parte.
Porque jamás la había mirado así a ella.
Valeria deslizó otra imagen con el corazón apretado. Allí estaban los dos en una playa, abrazados, sonriendo como una pareja perfecta. Los comentarios estaban llenos de corazones y frases de personas que los admiraban.
“Se ven tan enamorados.”
“La pareja más linda.”
Sintió ganas de lanzar el celular contra la pared.
¿Cómo podía fingir tanto?
Horas antes él le había dicho que ya no era feliz.
Que estaba cansado.
Que su relación estaba rota.
Y sin embargo, ahí estaba, besando a otra mujer frente al mundo mientras a ella la escondía como un secreto vergonzoso.
Valeria bloqueó el teléfono y lo dejó sobre la cama, intentando controlar las lágrimas.
—¿Qué tiene ella que yo no? —susurró.
Era una pregunta que comenzaba a perseguirla incluso cuando se miraba al espejo.
Se arreglaba diferente.
Se maquillaba como ella.
Hasta empezó a usar colores que ni siquiera le gustaban porque había visto que él reaccionaba a las fotos de esa mujer cuando vestía así.
Poco a poco dejó de reconocerse.
El sonido de un mensaje interrumpió sus pensamientos.
Era él.
“Te juro que contigo todo se siente distinto.”
Valeria soltó una pequeña risa amarga.
Distinto.
Siempre distinto.
Nunca suficiente.
Aun así respondió.
Porque el problema no era que él mintiera.
El problema era que ella quería creerle.
Minutos después recibió otra foto.
Era una imagen simple: la mano de él sobre el volante.
Pero Valeria sonrió como una tonta.
Qué triste podía llegar a ser una mujer enamorada… conformándose con detalles mínimos mientras otra recibía todo.
Entonces llegó el último mensaje.
“Algún día entenderás por qué hago las cosas así.”
Y por primera vez, algo dentro de ella se quebró.
Porque empezó a sospechar que ese “algún día” nunca iba a llegar.
Editado: 27.05.2026