Valeria jamás pensó que conocería a Sofía de esa manera.
Ni tan pronto.
Sebastián le había repetido tantas veces que debía “tener paciencia” que ella imaginaba a la otra mujer como alguien lejano, casi irreal. Un personaje incómodo del que evitaban hablar demasiado.
Hasta aquella tarde.
Valeria estaba organizando unos documentos en la recepción cuando escuchó unas risas acercándose por el pasillo. No prestó atención al principio, hasta que reconoció esa voz.
La de él.
El corazón le dio un salto absurdo.
Levantó la mirada automáticamente… y ahí estaba Sebastián entrando al lugar con una mujer tomada de la mano.
Sofía.
Por un segundo, el mundo pareció quedarse en silencio.
Valeria sintió cómo el aire desaparecía de sus pulmones mientras observaba la escena frente a ella. Sofía era incluso más bonita de cerca. Tenía esa seguridad tranquila de las mujeres que se sienten amadas.
La seguridad que Valeria nunca había tenido.
Sebastián también la vio.
Y el cambio en su rostro fue inmediato.
Sus ojos se abrieron apenas un segundo.
Suficiente para delatarse.
Pero Sofía no lo notó.
—Amor, ¿aquí es donde haces las reuniones? —preguntó ella sonriendo.
Amor.
La palabra atravesó a Valeria como un cuchillo.
Sebastián tragó saliva y soltó lentamente la mano de Sofía.
—Sí… aquí.
Valeria bajó la mirada rápido, fingiendo buscar algo entre los papeles para esconder el temblor de sus manos.
Ella sabía que debía actuar normal. Profesional. Indiferente.
Pero era difícil cuando el hombre que le decía “te extraño” cada madrugada estaba frente a ella con otra mujer sonriéndole como si fuera el amor de su vida.
—Buenas tardes —dijo Sofía amablemente acercándose a recepción.
Valeria levantó la cabeza.
Y por primera vez se miraron directamente.
No hubo odio.
No hubo tensión inmediata.
Solo una sensación extraña.
Como si una parte de Sofía pudiera sentir algo raro en el ambiente aunque todavía no entendiera qué era.
—Buenas tardes —respondió Valeria con la voz más estable que pudo.
Sebastián evitaba mirarla.
Eso dolió más que cualquier cosa.
Porque anoche había besado su cuello mientras prometía que todo iba a cambiar… y ahora actuaba como si apenas la conociera.
Sofía sonrió.
—¿Tú trabajas aquí hace mucho?
—Sí… hace unos meses.
—Qué linda eres —dijo ella con naturalidad.
Valeria sintió el pecho romperse un poco más.
Porque Sofía no parecía mala.
No parecía arrogante ni cruel.
Y eso hacía todo peor.
Sebastián se apresuró a interrumpir la conversación.
—Tenemos que irnos.
Demasiado rápido. Demasiado nervioso.
Sofía frunció un poco el ceño, confundida por la tensión repentina.
Antes de irse, volvió a mirar a Valeria.
—Fue un gusto conocerte.
Valeria forzó una sonrisa pequeña.
—Igualmente.
Y mientras veía a los dos alejarse juntos, entendió algo que jamás había querido aceptar:
Ella nunca había estado compitiendo solo contra otra mujer.
Estaba compitiendo contra una historia completa.
Holis para seguir con la historia si le gusta de le like porfa
Editado: 27.05.2026