¿por qué...tú?

Mi primer amor.

–¡Mateo! – Exclamé yo al entrar al salón de clases, viendo como mi mejor amigo se mantenía, como siempre, ocupado en un libro.

–¿Todo bien? –Me preguntó él.

–¡Si! –Exclamé yo– Pude encontrar mi gloss en otra tienda, ¡Te juro que no iba a aguantar otro mes sin los labios húmedos!

–Mateo soltó una pequeña risa— Eso es bueno.

–Me dijiste que también te ibas a comprar uno, ¿Ya lo tienes?

–Aún no, preferiría que me acompañes, sabes que no sé de esas cosas.

Sonreí con emoción al escucharlo.

Mateo, el chico inteligente de mi salón, se había hecho amigo mío hace un par de meses.
Antes apenas me quería hablar, pues ni siquiera hablaba mucho con los del salón, pero parecía comenzar a agarrar confianza conmigo.

–¡Kyliee! ~ –Escuché a una de mis compañeras de salón exclamar atrás mío.

–¿Hoy si sales? –Me preguntó otra de ellas, quien estaba a su lado.

–¡Claro! –Le respondí yo al instante – ¿Vienes Mateo?

–No, gracias. –Respondió amablemente el chico sentado a mi lado.

–Una de ellas soltó una risa– Mateo tan educado como siempre.

–¡Tienes que animarte un día de estos! –Exclamó la otra.

Desde que tengo memoria soy una persona muy sociable. ¡Y es que no podría soportar no estar rodeado de gente! La compañía es mi felicidad y razón de vivir.

–Hmm…todavía no acaba el recreo. –Murmuré– ¡Ya vuelvo Mateo! –Exclamé y me dispuse a salir con pasos apresurados del aula.

–¡Está bien!

Iría a lavarme la cara, y quizás retocar un poco mi rostro.

–¡Oye, Kyle! –Escuché una voz poco familiar atrás mío.

Me quedé quieto antes de doblar la esquina, dándome cuenta que era un Alfa quien había llamado mi atención. Lo miré sorprendido al notarlo.

–Ese es tu nombre, ¿No?

–Si…–Dije en voz baja, curioso.

–Qué bueno que te encuentro. Mi nombre es John, perdón si es que te asusté.

–Oh, no, para nada. ¿Cómo…me conoces? –Me puse frente a él, aunque aun guardando cierta distancia entre ambos.

–Ah, pues es que últimamente escucho mucho tu nombre. Me han hablado muy bien de ti, y no pude resistirme a conocerte. –El chico se apoyaba relajadamente sobre la pared, mirándome con una sonrisa segura en el rostro – ¿Este es tu salón?

–Si...

Para mi eran claras las intenciones de aquel chico. Esa forma en que me miraba…no era que yo tuviera experiencia en aquellas cosas, no acostumbraba mucho a hablar con chicos Alfa, pero sus intenciones me eran obvias a simple vista.

–Tercer año ¿Eh? Yo voy en cuarto, ¿Crees que eso puede impedirnos ser amigos?

Parpadeé un par de veces, entonces negué con la cabeza.

–Eso espero, Kyle. ¡Nos vemos! –Antes de alejarse de mí, revolvió mis cabellos de forma amistosa.

¡Me había despeinado! ¿En qué momento se sintió con derecho a hacer eso? Me fui rápidamente al baño, y aunque aquello me molestó, no pude evitar sonrojarme ante aquel pequeño tacto.

Tenía 14 años, y esa había sido la primera vez que un Alfa se me acercaba de esa forma.

Aquella primera vez que me habló, me había sentido un tanto nervioso al notarlo tan rápidamente.

Pero al hablar más con él, me di cuenta de que John era realmente un chico tranquilo, extrovertido y muy alegre, ¡Contrastaba perfectamente conmigo! No era serio como otros Alfas que conocía, su presencia no me generaba incomodidad.

❀˖°❀˖°❀˖°❀˖°

Me encontraba entonces una vez saliendo de la escuela, solo esta vez, pues me encontraba tan cansado que solo quería ir a dormir a mi casa. Pasando por la cancha de la escuela, escuché su voz llamarme con aquel tono de siempre.

–¡Kyle!

Este se acercó unos pasos más a mí, sin salir aún de la cancha de básquet. Tenía el pelo despeinado y una toalla en la cabeza, se notaba ligeramente sudoroso, pero a pesar de verse cansado sonreía como un tonto.

Mi rostro se iluminó al verlo…acerqué entonces a él por mi cuenta.

–¡John! ¿Has acabando un partido?

–¡Si! Nos dieron hora libre, ¡De suerte, por qué el profesor estaba de malas!

–Reí levemente, ambos comenzamos a caminar al lado del otro– ¿Y eso? ¿Ahora qué hiciste, eh?

–John pareció un poco sorprendido por mi pregunta– ¿Yo? ¡Yo nada! ¿Por qué piensas que yo tengo la culpa? ¡Aquí el chico travieso eres tú!

–Una risa en voz alta se hizo inevitable en mi– ¡¿A quién le dices travieso?!

–¡No veo a otro Kyle por aquí! –Exclamó y comenzó a revolver mis cabellos de forma rápida.

–¡Ay, ay! ¡John! –Exclamé yo un poco incómodo, pero sin que aquella sonrisa desapareciera de mi rostro.

Él comenzó a reír por un momento, soltándome al instante.

–¡Perdón, perdón! –Mencionó relajado después de haber cometido tal crimen– Es que me gusta verte reír Kyle…–Al decir aquello sonrió dulcemente, mirándome de reojo.

Me sonrojé un poco al escucharlo, un tanto sorprendido por aquel comentario, pero al instante sonreí de igual forma.

–¡Bien! Yo me voy a cambiar Kyle, ¡Hasta luego!

–¡Si!

Me quedé viendo cómo se iba hacía los baños de la escuela, aún curioso, pero tuve que alejarme con pasos lentos.
Me había levantado los ánimos verlo después de un largo día…

John poco a poco logró acercarse a mí, ¡Y nos volvimos muy buenos amigos! Yo le agarré confianza rápidamente, y eso fue algo de lo que él se aprovechó.

–¿Más manga? ¿Y cuándo volvemos a estudiar?

Habían pasado meses desde aquel primer encuentro. Ese día John me acompañaba a la librería al salir de la escuela, una de muchas veces que lo hacía.

–¡Ahh! –Exclamé yo con aburrimiento– Ya no es semana de exámenes John, ¡No seas aburrido!

–No solo debes estudiar cuando hay exámenes, ¿Cómo se supone que pasas los cursos entonces? –Me preguntó con confusión.

–Mateo me ayuda.

Al salir de la librería, pasamos por una tienda de conveniencia y me compró una croqueta de papa porque le había dicho que tenía hambre. Casi llegando al barrio donde vivía, paramos en un parque a descansar sobre unos columpios tras la larga caminata.



#4646 en Novela romántica

En el texto hay: slowburn, bl juvenil, vidaadulta

Editado: 25.07.2026

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