Por siempre, Patrick

CAPITULO 24

TARDE DE CHICAS

Abril

Llego a mi habitación con un dolor horrible de cabeza, entro directo a mi cama, no quiero saber nada de nada ni de nadie; este día ha sido una auténtica mierda. No sé cuanto tiempo transcurre, escucho que mi teléfono no para de sonar, ni siquiera lo pienso, lo apago, en este momento necesito tranquilidad.

Veo a mi madre encerrada en una jaula de leones, su mirada es intimidante y cada qué abre la boca hace el mismo movimiento de los leones al rugir, salvo que ella grita "ABRIL" y agita las rejas muy fuerte.

Despierto agitada y desubicada, me cuesta entender que mi madre esta en la puerta de mi habitación con una mirada asesina.

—Qué esperas, eh? No piensas ir a la escuela, llevo más de 15 minutos gritando que te pares, APURATE.

¡Carajo! cuánto tiempo dormí, me levanto de la cama y de inmediato me vuelvo a sentar, no quiero ir a la escuela pero mi mamá es incontrolabe, asi que me levanto y arrastro los pies al baño.

—Renata, llego— anuncia mi mamá.

Qué, aun sigo dormida, el peñisco de mi brazo me dice que no, qué hace aquí, si ayer me corrió de su lado.

—Abi, estás aquí— toca la puerta del baño tan delicado que me cuesta creer que es Reni
—Salgo en 5 minutos.
—No te precupeis por mi, te espero.

Al salir, me encuentro a mi amiga, revisando mis objetivos de mi tocador, me aclaro la garganta para llamar su atención.

—Ya estais aquí—suelta mi perfume y se voltea con tanta naturalidad, como si no hubiera ocurrido nada.
—Dame 10 minutos y nos vamos a la escuela—corro a mi closet pero antes de agarrar lo primero que se me cruce, Reni me interrumpe.
—Espera, quiero hablar contigo sobre lo de ayer, vamos al parque u otro lugar. Tengamos una tarde de chicas que deceis.

—Pero... Ok, deja me arreglo.

Llegamos al lugar secreto de Eis Collins, desde que lo conocí, me enamore totalmente, su tranquilidad y su belleza hace calmar a cualquier bestia.

—Lo siento mucho, ayer me excedi contigo, no fue mi intención solo que me sentía abrumada.
—Yo también lo siento, no fue mi intención
—Abi, en verdad, lo siento, no solo por lo de ayer, sino desde ese día, yo...
—No digas más Reni, lo único que lamento es no llegar antes, te juro que no hubiera sucedio nada.
—Ni tu ni yo, podríamos saber que iba a pasar— se queda callada y mira sin mirar el mar— No quiero hablar sobre de eso, solo me quería disculpar y demostrarte mi cariño.
—Entiendo.

Es la primera vez que ambas nos quedamos calladas, es como si fueramos extrañas, después del saludo no hay más que decir y solo queda la incomodidad.

—Cómo te decía, te mostraré mi cariño. Tu noviazgo con Collins es real?
—Mmm, si, no, digo solo somos amigos, supongo.
—Me alegra que sea así, no me mal entiendas, pero él y Beth se estaba besado ayer en el estacionamiento.

Ahora es mi turno de mirar el mar y guardar silencio, no sé que decir, estoy confundida, ayer se porto como un verdadero novio hasta me beso, supongo que era su forma de consolarme y nada más, espero que seamos amigos ya me acostumbre a su tonta presencia.

—Escucha tía, debes terminar esa locura; en la escuela solo se habla del nivel de tus cuernos.

No le contesto de inmediato, solo quiero sentir la brisa y respirar profundo. Sé que debo terminar mi supuesto noviazgo con Collins, no solo por lo de Beth y Reni, si no por lo que siento por Patrick, aun recuerdo sus cálidas palabras y su abrazo, lo sentí como un lugar seguro, mi lugar seguro.

—Gracias Reni, mañana hablarare con él.
—Mañana?, irais a la fiesta.
—Qué? Mañana es la fiesta, joder, pensé que mañana era viernes.
—Tan despistada como siempre, pero vamos a la fiesta
—Reni, sabes mi respuesta
—Lo sé, pero quiero demostrarles que ya supere lo sucedido y que puedo seguir con mi vida.

No le discuto nada, su explicación se ganó mi voto de confianza. Nos fuimos de la playa para ver pelicutontas y comer helado en su casa; cada instante que pasaba sentía que la incomodidad se moría y volvía a renacer nuestra amistad al grado que ignoramos nuestros teléfonos, bueno el mio aun sigue apagado.

Se nos pasó la tarde entre pelicutontas, risas y la incontinencia de Reni, bueno, se para cada 15 minutos al baño. Regrese a mi casa pasada las ocho de la noche con la sensación de ya no tener un peso en la espalda, que mi amiga regreso y que todo volvió a lo de antes.

—Abril, vino tu novio y te espero por una hora y media, me pidió el favor de pedirte que le hablaras o le mandaras un mensaje
—Oh, gracias ma. Mañana le mandare un mensaje.
—Ok, soy la primera en estar en contra que tengas novio a esta edad, pero él se veía muy preocupado.
—No entiendo por que, de todas formas mañana le mandaré un mensaje, ahora solo quiero estar tranquila.
—Si estas segura, cuéntame que hicieron Renata y tú esta tarde.

Le cuento a mi mamá la tarde de chicas que tuve con Reni, mientras me sirve un caldo de res, al poco tiempo llega mi papá, se une a la cena y a la charla. Al día siguiente, prendo mi teléfono, este no tarda en notificarme todos los mensajes y por primera vez no quiero ver de que tratan, por que sé que hablan del tamaño de mis cuernos y tengo un objetivo claro, mandarle un mensaje a Collins, es lo que haré.




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