Por Siempre Y Para Siempre TÚ

CAPÍTULO 1

Esa tarde de verano era muy calurosa, estaba comenzando julio y el sol estaba en todo su esplendor. Shamara sentía que se le iba la vida en un suspiro, su camiseta estaba húmeda y aunque tenía el aire acondicionado que congelaba, ella seguía sudando. Tenía el short pegado a las piernas.

La avenida camino al aeropuerto Internacional de San Francisco estaba muy congestionada, había un tapón infernal. Dos vehículos habían chocado, las personas estaban fuera de sus vehículos mirando lo sucedido y los policías trataban de resolver el suceso. Llevaban más de una hora en medio del tapón y no avanzaban.

La joven se sentía nerviosa y un poco estresada por el corre, corre de alistarse tan de prisa por dejar todo para el último instante. Esa era su oportunidad de volver a verlo o más bien lo que ella pensaba, de arreglar las cosas definitivamente o perderlo para siempre.

−¿Piensas que Dean va a ir? –preguntó Sophia con duda en su voz mirando a Shamara con el ceño fruncido.

−Sé que lo hará, toda su familia estará allí. Estoy ansiosa y siento un vacío enorme en la boca del estómago −dijo mientras buscaba una buena emisora para mitigar la espera. 

−Qué bueno que vamos dos días antes para poder descansar y también disfrutar de la playa antes que lleguen todos –dijo Sophia arreglándose el cabello en una coleta porque tenía el cabello húmedo de sudor.

Shamara y su mejor amiga Sophia iban con destino a Romana, Republica Dominicana, a uno de los lugares más exclusivos del país a pasar unas pequeñas vacaciones con toda su familia.

Después de dos largas horas en taponadas, al fin llegaban a tiempo para abordar. Estacionaron el coche y salieron corriendo hasta el lugar de chequeo, ya habían abordado una gran cantidad de pasajeros.

Andrew Thompson padre de Shamara había comprado una villa en Romana hacía unos meses y quería reunir a toda la familia para su inauguración.

Sophia la mejor amiga y confidente de Shamara desde la secundaria la estaba acompañando en esa aventura.

Sophia era una chica divertida, muy hermosa, tenía el cabello negro, largo y rizado, con unos ojos marrones oscuros muy expresivos y un cuerpo envidiable; una piel trigueña súper suave y delicada; parecía una muñeca de porcelana. Siempre tenía una sonrisa que le iluminaba la cara. 

Era considerada parte de la familia por el tiempo y la gran amistad que la unía a Shamara.

Ya en el avión Shamara quiso descansar y pensar un poco en las cosas que podía hacer y decirle a Dean, ella quería que supiera lo mucho que lo amaba y que nunca lo olvidó, aunque pasara el tiempo ella tenía ese sentimiento por él guardado.

Shamara era la menor de tres hermanos de una de las familias más ricas que tenía el Estado de San Francisco, California. Ella era una joven alta, piel blanca, delgada, pero con el cuerpo como de las modelos de Victoria Secret, su cabello era amarillo como el sol y siempre lo llevaba largo.

Después de unas cuantas horas de vuelo y sintiendo que les faltaba el aire, salieron emocionadas del avión camino a lo que sería el comienzo de unos días de vacaciones y alegría familiar.

−¡Al fin llegamos! –gritó emocionada Sophia dando brinquitos. −¡Dios pero que calor! Se nota que estamos en el caribe –dijo riendo.

−Estoy molida –dijo Shamara bostezando con una mano en la boca y otra sobándose el cuello que ya le dolía.

Shamara tenía cinco meses que no se reunía con su familia, aunque trabajaba en el consultorio de su madre, tenía poco tiempo para compartir con ella.

Tomaron un taxi que las llevaría a Casa de Campo. Todo el trayecto iba tomando fotos y asombradas por la belleza del lugar. Tiempo después llegaron a la villa, era un complejo turístico muy hermoso.

−¡Por Dios! mi padre compró un paraíso –murmuró sorprendida, mientras miraba con ojos maravillados lo bonito y acogedor del lugar.

−Estamos en el cielo –dijo Sophia tomando una foto a la entrada del lugar.

Era una casa enorme, el portón eléctrico y las coloridas flores les daban la bienvenida.

La puerta de entrada era de caoba y en la parte superior un tope con cristales de varios colores.

Las recibió una señora muy amable que cuidaba la casa.

Siguiendo con sus ojos iluminados Shamara recorrió la planta baja de la casa. Tenía un recibidor enorme con una repisa en cristal y un gran espejo que hacía juego. En la repisa había varias fotos de su familia y un florero lleno de rosas rojas. Más adelante estaba la gran sala con enormes muebles blancos con cojines azul cielo y cortinas del mismo color.

Dejaron las maletas en la sala y se dirigieron a la parte trasera de la casa pasando por un gran pasillo que también conducía al área del comedor. Era un lugar espectacular. Llegaron a la formidable terraza llena de sillas, mecedoras y tumbonas de color blanco y azul oscuro. Había una enorme piscina cuadrada y al otro lado una casita con una pequeña cocina y un BBQ.     

Las dos dieron brinquitos como niñas viendo a la enorme piscina. Pensaron al mismo tiempo que debían quitarse el calor infernal que sentían y darse un chapuzón.

 



Liam23

Editado: 23.01.2021

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