Por Siempre Y Para Siempre Tu

CAPÍTULO 1

DEAN

El sonido de la lluvia golpea suavemente el cristal mientras observo el reflejo del cielo gris sobre mi ventana. No sé por qué, pero cada vez que llueve pienso en ella… en Shamara.

Han pasado años desde aquella tarde en que la vi llorar bajo la tormenta, con el cabello empapado y el corazón roto por la muerte de su pequeño cachorro. Tenía apenas quince años, y, aun así, su dolor me atravesó como si fuera mío.

Recuerdo perfectamente cómo la abracé sin pensarlo. Sentí su cuerpo temblar entre mis brazos y fue entonces cuando todo cambió. Cuando nuestros ojos se encontraron, algo en mí se estremeció. No debí besarla… pero lo hice. Fue un beso torpe, impulsivo, tierno.

Y, sin embargo, me marcó.

Ella salió corriendo después, asustada, confundida… y yo supe que había cruzado una línea invisible. Desde entonces, ese recuerdo me persigue cada noche.

Shamara, la hermana menor de mi mejor amigo Owen, se convirtió en una sombra constante en mis pensamientos. La niña tímida que solía sonrojarse al verme ahora es una mujer.

Han pasado años, y aunque trato de concentrarme en mis proyectos, en la universidad, en todo lo que debo lograr, hay algo que siempre regresa a mí: su sonrisa.

Esta semana ha sido un caos. Dos entregas importantes, un par de exámenes y reuniones con su padre, mi jefe, quien confía en mí como arquitecto en formación. Pero en medio de todo eso, hoy… hoy no puedo evitar mirar el calendario.
Es su cumpleaños número dieciocho.

Tomo el teléfono, dudo unos segundos y finalmente marco su número. Al otro lado de la línea, su voz suena cálida, alegre, como la recuerdo.

—Princesa, muchas felicidades por tu cumpleaños —le digo, con una sonrisa que ella no puede ver, pero que se dibuja sola.

—¡Gracias, Dean! ¿Vas a venir con nosotros a la disco? —pregunta esperanzada.
Ojalá pudiera. Ojalá supiera cuánto deseo verla.

Suspiro y me paso una mano por el cabello.

—Quisiera, pero no puedo. Estoy trabajando en dos proyectos y tengo exámenes el martes. Si voy, no los termino… y tu padre me mata.

—Dean, sabes que tenemos más de dos años sin vernos —me reprocha con un tono que me llega al alma.

—Te prometo que pronto te iré a ver. Es que, entre los proyectos, la universidad y los viajes, no tengo mucho tiempo libre. Cuídate, princesa. Besos.
—Cuídate tú… —responde en un susurro antes de colgar.

Su voz queda resonando en mis oídos. Esa forma dulce en que dice mi nombre… me deja con una sensación extraña.

No sé qué tiene esa chica, pero cada vez que la recuerdo, siento que algo en mí se desordena.

Dejo el teléfono a un lado y miro los planos extendidos sobre mi escritorio. Intento concentrarme, pero es inútil. Mi mente viaja al pasado, a su sonrisa, a la forma en que se escondía detrás de su larga cabellera rubia cuando se ponía nerviosa. Una bella modelo de Victoria Secret.

Me muero por volver a probar sus apetitosos labios, ella no se imagina de mis sentimientos hacia ella, si supiera que tengo una foto nuestra que nos tomaron en una fiesta de fin de años.

Estuve visitando varias tiendas y joyería buscando el regalo perfecto para mi princesa. Pensé que ya era tiempo de decirle a Shamara mis sentimientos. Ella ya es mayor de edad y lo peor que me puede pasar es que me rechace.

Aunque he tenido muchas chicas en mí vida y a pesar del tiempo no he podido olvidar el tierno beso que nos dimos hace tres años.

Y entonces me doy cuenta de algo:

No importa cuánto tiempo pase, cuántas metas cumpla o a cuántos países viaje. Ella siempre está ahí.

Esta noche, cuando el reloj marque las diez, sé que no voy a poder quedarme aquí encerrado. No después de escuchar su voz, no en su cumpleaños.
Quizá llegue tarde, quizá sea una locura… pero voy a verla.

Porque, aunque nadie lo sepa, nunca dejé de amarla.




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