Por Tu Traición

Capítulo III En igualdad de condiciones.

Los días fueron muy tormentosos para Damián, no comía igual, su apetito había  desmejorado y sus sueños eran tormentosos por sus malos pensamientos, siete día sin su esposa.

La mujer con quién Esther lo encontró no había parado de llamarle y escribirle interesada en saber que había pasado hasta que él puso fin a ese episodio de su vida.

Un adiós absoluto con una descarga de palabras cortantes y agregando el bloqueo de ese número que al repicar le hacía volver a la pesadilla de ver marcharse a su mujer.

Estaba convencido que realmente su guardaespaldas tenía razón, Esther Phillips no quiere que la encuentren, se pudo convencer cuando hasta la madre de Esther desapareció.

Nadie daba razones a lo sucedido y los empleados no dejaban de preguntarse el porqué la señora Esther Phillips ya no estaba en casa con su marido.

Damián permanecía en la empresa tratando de sobrevivir al abandono de quién más lo amaba, se mantenía alejados de todos, ni a su madre le habia querido responder el teléfono.

La madre de Esther pudo ver en las condiciones en qué estaba su hija y la ayudó a levantarse del dolor, como ella lo hizo cuando apenas era una jovencita que creía que la maldad no existía.

Esther luchaba contra lo que añoraba como si se retara así misma a salir adelante, su corazón se había comprometido con el amor y no podía creer lo que en su vida estaba pasando.

Una mañana decidió poner fin a todo, su única opción era regresar a su vida teniendo presente que nada iba a ser fácil, pero ella se exigía así misma estar a la altura de los acontecimientos que se le pudieran presentar.

—¿Qué sucede? — preguntó Martina al verla parada frente a ella despidiéndose y agradeciendo su apoyo incondicional.

—Pasa el tiempo muy veloz Martina, y no puedo estar estática en un dolor que no me deja avanzar, he podido con muchas cosas en la vida, y esto no va a derrotarme...

—Me duele saber que pasas por ésto...

—Y no lo merezco Martina, yo merezco lo mejor...la vida no es fácil, lo entendí hace ya mucho tiempo...

—¿Regresarás a tu casa, a tu hogar con Damián? — un nudo en la garganta de la mujer hizo llevarse la mano al pecho— Lucha por tu hogar... Esther, tú sabes que ahora es distinto...

—Martina, no esperaré migajas de nadie que no esté a mi altura, estaré al frente de mi agencia, tengo sueños y metas por cumplir, a pesar de tener un corazón rebelde que no quiere entender, yo estoy lúcida, sé lo que quiero. Muy agradecida de tu buen corazón, Martina...eres una persona llena de luz...

—Puedes volver cuando quiera hija, esta es tu casa, además...no cabe dudas que aquí fue un gran escondite  y refugio.— rió con tristeza Martina al despedirla y Esther regresó a su vida, a su empresa y a sus responsabilidades.

***

Esther llegó a la empresa muy temprano, entró a su oficina descubriendo que todo permanecia tal cual lo dejó, sonrió al observar su taza en donde compartía el café con su mejor amigo.

Respiró profundo recordando que ella tenía una vida antes de haber aceptado a Damián en matrimonio, e hizo un puente para empezar a autoreconocerse sola, sin su amor y sin  su dependencia emocional.

Se sentó en su sillón y sonrió, pero su rostro estaba enrojecido, además su ojos estaban cristalinos, se reconoció así misma  en el momento que ella decidió que sería su punto de partida hacia una nueva vida.

—¡Cherry, por Dios! —grito Mike y abrió la boca sorpresivamente al verla muy temprano en su oficina— ¡Estás de vuelta! ¡Por qué me abandonaste de está manera ingrata! — lloró su amigo tras la sorpresa de encontrarla repentinamente después de una semana de sufrimiento.

—Mike, importa mucho que ya estoy de vuelta...

—Cherry, mi vida no es la misma sin ti, ¿lo sabes, verdad? — Esther fue directo a sus brazos— No vuelvas a esconderte así, no de mi...por favor...

Ella se soltó repentinamente y lo tomó de ambas manos mirándolo muy fijo.

—Ponme al día con todo, actualízame Mike, ¿muchos problemas con los clientes? Algún socio molesto por haberme tomado unas ligeras vacaciones...

—Cherry, no fueron vacaciones, lo veo en tu mirada…

—No hablemos de mi mirada Mike, ni de nada que no tenga que ver con la empresa…mejor ayudame a maquillar mis ojos, quiero que se vean muy grandes y que representen como siempre el sello para una comunicación muy segura y con firmeza.

—Entiendo, excelente mi cherry — secó sus lágrimas— ¿y qué te parece una cena de esas en donde ponemos velas cero románticas,  pero si aromatizante, unos platillos exquisitos y el mejor de los vinos?

—Esta noche Mike, será excelente, una gran velada para ponernos al día con todo, realmente he necesitado a mi mejor amigo…

—Cherry, prometo que hablaremos muy mal de los hombres — rió mientras besaba doble las mejillas de Esther, últimamente no he tenido suerte con ninguno de esos desgraciados — ambos rieron y Esther se paseó mostrando su vestido.

—No me dijistes nada de mi vestido Mike...

—¡Me encanta verte de rojo, ¿es nuevo diseño?

—Lo tenía en mente desde hace tiempo y lo materialice, mi madre como siempre lo hizo...




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