Porque tú lo querías así

⟡ Capítulo 10 -El desastre comienza ⟡

Siento la puerta abrirse y la luz del pasillo invade la habitación. Alzo la mirada hacia la ventana, aún está oscuro, debe ser las cinco de la mañana. pero debía llegar al instituto antes de las siete de la mañana, por lo que mi hora de despertar se ha adelantado por sesenta minutos.

—El desayuno está listo —Habla Salome y vuelve a cerrar la puerta.

Genial, hoy empiezo un nuevo día en el instituto, y no, no es porque me emocione volver a las aburridas clases de historia o Literatura, es porque hoy voy más cansado de lo normal. He tenido que levantarme más temprano de lo normal, y tendré que hacerlo por quien sabe cuánto tiempo. A veces odio que la abuela no me cuente las cosas que suceden en casa, antes no me importaba tanto porque no me afectaba en lo absoluto, ella junto a Salome siempre solucionaban cualquier problema que pudiera llegar a tener, pero levantarme a las cinco de la mañana para ir a clases, si es algo bastante irritante para alguien que duerme tarde por culpa de un libro que estuve por terminar de no ser porque la batería del celular estaba por terminarse.

︶꒦꒷♡꒷꒦︶

Ayer...

Mi tía Salomé llega con varios regalos, como es de costumbre, algo muy típico en ella, aunque su actitud me resulta bastante extraña, y más cuando junto a la abuela me piden que fuera a casa de algún amigo. yo no quiero hacerlo; es tarde y no soy de muchos amigos, pero tras un pequeño soborno por parte de mi tía, salgo. Aunque ahora que estoy fuera de la casa sin plan alguno me arrepiento. No tengo idea de que hacer por lo que llamo a Hali un par de veces, pero no responde en ninguna ocasión, como último recurso decidí enviarle un mensaje un mensaje.

Lua

Me sacaron de mi casa, ¿tienes algo que hacer?

Hali<3

Ahora estoy visitando a mis abuelos

Llama a alguien más

Contacto: Aku <3

Lua

Estoy bien solo, gracias

Hali<3

Ya hablaremos de ustedes mañana :3

Lua

Mejor tráeme tamarindo de la casa de tus abuelos

Hali<3

Ok

Los abuelos de Halia tienen una casa a las afueras de la ciudad, es bastante grande, solo he ido un par de veces, pero sé que tienen un gran terreno lleno de frutas que ellos mismos han sembrado, entre ellas, el tamarindo, mi favorito.

Me siento en una banca del parque clavando la mirada en un árbol frente a mí, estoy bastante aburrido, tan aburrido como cuando las malas ideas parecen buenas, y en este momento la idea de llamar a la pequeña molesta no suena tan mal, no sería malo intentar reírme un poco. Marco su número y espero mientras dirijo la mirada a dos pájaros que se han detenido frente a mí, en el suelo parece haber migajas de pan.

—¿Si? —Escucho su voz del otro lado de la línea. El pensamiento de colgarle porque ahora suena a que fue una mala idea llamarla a llegado un poco tarde, aunque mi lado más educado sabe que no puedo ser tan irrespetuoso.

—¿Estás libre? —di que no, por favor

—Depende, ¿Qué es lo que quieres?

—Solo estoy aburrido, te invitaré a comer —No entiendo porque sigo insistiendo cuando realmente sigo pensando que esto no es una buena idea.

—Hecho, te veo en media hora, en el centro comercial, frente al patio de comidas. —cuelga sin dejarme responder. Una parte de mi insiste en que debería llamarle de nuevo y decir que fue una broma, pero por otro lado intento convencerme de que no puede ser tan malo. Si realmente me odia no habría aceptado la invitación, ¿verdad?

Treinta minutos después estoy frente a la puerta esperando a la pequeña de cabello oscuro, aún no ha llegado, a veces no sé si molestarme porque me han educado las mujeres más puntuales de la tierra, o porque las otras personas tienen muy poca educación en el tema de puntualidad.

Ahora tengo una cita con la persona más molesta de mi vida. Cada vez suena peor la idea que pensé hace rato, me hacía ver desesperado; aunque si lo estoy; estar solo es divertido, pero no en la calle.

Después de 10 minutos la veo llegar por el pasillo del centro comercial, acercándose a mí, y por alguna razón le planto la mirada; trae un pantalón holgado, una camisa que es algo grande para ella y unas zapatillas; todo su conjunto de ropa es de color negro, un color que le favorece bastante a mi parecer, resalta su piel blanca.

—Ya era hora —reclamo cuando la tengo frente a mí —llegas tarde, así que, me quedaré con esto

—Eso es mío, Lunita —protesta cuando le arrebato el batido con crema que trae en su mano.

—No hagas que me arrepienta de haberte invitado —doy un sorbo a la bebida, es de mora al parecer, algo dulce para mi gusto, pero está bien.

—Solo lo haces porque tu linda Hali está con mi primo, no soy idiota.

—¿De qué hablas? —Sus palabras me dejan confundido, se suponía que estaba en casa de sus abuelos.

—Ellos salieron hoy, no me digas que no sabías —me mira levantando una ceja

—Claro que sabía —sonrió, aunque me duele que Halia me mintiera con algo tan tonto, pero quizá tiene sus razones. Y aunque intento convencerme de ello las inseguridades que pensé extintas reaparecen.

Ya no confía en ti, pobre, te quedarás solo de nuevo.

—¿Qué se te antoja comer? —cambio el tema antes de que ella pueda hablar. Empiezo a caminar sintiendo que ella lo hace a mi lado, adentrándonos en el patio de comida, sintiendo el olor de comida rápida va llegando a mi nariz haciendo que la necesidad de comer algo se haga presente.

—Quiero spaghetti. —pide a lo que yo asiento

—Bien, conozco un buen lugar, es mi favorito.

Caminamos por un rato, hablando de cualquier cosa sin relevancia, riendo un poco, Aku es una chica realmente divertida, callada, pero si le das un tema de conversación podía ser una magnifica compañía, es algo que conocí durante el paseo; en eso nos parecíamos mucho; y sin darme cuenta ya habíamos llegado a mi lugar favorito, la sucursal del mejor restaurante de comida italiana de la ciudad.




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