Porque tú lo querías así

⟡ Capítulo 12 - Uno de pocos días felices ⟡

Ha pasado ya una semana desde que llegué a la casa de mi tía, Estoy aburrido, he ignorado todas las llamadas de la abuela y los regaños de Salomé por dichos actos, no me siento cómodo aquí, pero la idea de regresar a casa de mi abuela no me agrada ahora, estoy tan molesto por la forma en la que me han echado de mi casa que simplemente quiero desaparecer. Por suerte, Aku vive algo cerca por lo que empecé a salir con ella más seguido hasta altas horas de la noche; negándome a obedecer la primera orden que me dio mi tía; Aku es una chica fría pero bastante entretenida; Hali por otro lado sigue llamándome cada noche, ya no pasamos mucho tiempo juntos como antes, pero ella sigue igual.

Lunes otra vez, ya no me siento cansado ni aburrido, ya tengo una rutina a la cual me acostumbré; levantarme, desayunar, discutir con mi tía, ir al instituto, regresar, hacer tarea, salir con Aku, dormir; una rutina bastante simple pero que me traía bastante exhausto hasta ayer, hoy simplemente no siento nada, eso no había pasado hace meses, pero regresé al lugar del que me había costado tanto salir; la sensación de tener un vacío en el pecho tan grande que me ciega por completo; odio esa parte de mí, cuando simplemente existo y el resto no me importa ni un poco, el mundo podría acabarse pero yo aquí sigo, existiendo.

—Cramoisi Lua, acercarse a la oficina del rector —un llamado inesperado se escucha por los altavoces y todas las miradas se dirigen a mi —Cramoisi Lua, acercarse a la oficina del rector —repite la voz y salgo del salón de clases

Doy un par de golpes en la puerta y una joven mujer me permite entrar. Mi ceño se frunce tras ver la habitación, mi abuela, Salomé y el anciano hombre rector del instituto —Buenos días —hablo quedándome de pie, no quiero sentarme en medio de ambas mujeres.

—Lua tenemos que irnos —habla la abuela, sosteniendo un sobre de papel en su mano. Todo me da un mal presentimiento —mañana será tu último día de clases aquí.

Siento mi cuerpo tensarse al escucharla, me quieren quitar lo único que me queda —No lo haré — niego con la cabeza dando vuelta sobre mis pasos saliendo de la oficina sin decir más. No voy a hacer una escena en este momento, pero me siento destrozado, no entiendo nada y nadie quiere explicármelo. La campana de salida suena y de todos los salones empiezan a salir estudiantes, logro diferenciar a alguien entre tanta gente Aku como siempre sola y con sus auriculares puestos, no sé muy bien lo que hago, pero tomo su mano y salgo con ella del instituto mientras mi celular suena sin parar.

—Se puede saber ¡¿A dónde diablos me llevas?! —exclama asustada al verme caminar sin decir nada

Estoy bastante alterado como para darle explicaciones, lo único que puedo hacer ahora es intentar huir. La arrincono con mis brazos contra la pared cuando entramos en un callejón alejado al instituto —llevame contigo —suplico

—¡¿Eh?!  —me mira sorprendida pero ahora con un tono más calmado que antes —¿A dónde?

—Están arruinando mi vida Aku —agacho mi mirada, la tristeza me golpea y no sé cómo explicárselo si ni siquiera yo lo entiendo —Me quieren alejar de todo lo que más quiero —talvez estoy exagerando las cosas, pero la idea de dejar atrás todo me asusta. Me costó mucho lograr lo que tengo ahora, y aunque es poco tengo mucho miedo a perderlo y no conseguir algo similar.

Levantó la mirada chocando mis ojos con los suyos, son azules, se ha quitado las lentillas y no sé si es por sus ojos, o el hecho de tenerla tan cerca, pero siento como mi estómago cosquillea, sin dame cuenta estoy acercando mi rostro al de ella, quien ladea su cabeza mientras cierra los ojos, nuestros labios se juntan permitiéndome sentir su calidez y suavidad, es un beso que yo guio, mis manos sujetan su cintura atrayendo su cuerpo hacia el mío, sus manos rodean mi cuello de forma suave, subiendo y bajando por mi nuca acariciando mi cabello, es suave y cálido.

Me separo de ella dándome una imagen que considero muy hermosa, Aku tiene las mejillas sonrosadas, su respiración algo cansada igual que la mía y sus ojos me miran fijamente transmitiendo un claro mensaje, ella deseaba esto, miro sobre sus labios confirmando algo que ni yo sabía, yo también lo deseaba.

—Te llevaré conmigo —menciona firme. Sujeta mi mano haciéndome caminar hasta la estación de autobús.

Caminamos un rato después del viaje, ambos estamos callados, pero no es incómodo, al contrario, su silencio me resulta acogedor. Ella saca un par de llaves de su maleta cuando nos paramos frente a la cual asumo es su casa, y suelta mi mano por primera vez desde que hemos salido del callejón.

El lugar está vacío sin rastro de que otra persona viviera ahí y sus palabras al notar mi expresión lo confirma —Vivo sola —aclara —así que está bien que te quedes aquí.

Me acerco sin responder rodeándola con mis brazos en un sutil abrazo, siento sus manos en mi espalda correspondiendo y solo murmuró un —Gracias —en su oído. Se aparta un poco mirándome con sus hermosos ojos azules que me tienen como hipnotizado y nuevamente estamos besándonos como en aquel callejón, pero este beso no es tranquilo, lo guiaba Aku, sus suaves labios llevan los míos tan apasionadamente que mi cuerpo se calienta poco a poco.

La elevo sosteniéndola por los muslos, siento sus piernas rodear mi cintura y camino hacia el sofá de la pequeña sala de la casa. Me siento con ella sobre mis piernas, sintiéndome tranquilo, sin ningún pensamiento en mi cabeza más que un deseo interno por tenerla. Se aparta de mí y retira su blusa en un rápido movimiento, me permite ver en su blanca piel un tatuaje bajo su seno derecho detente advierten mis pensamientos y sé que debo parar, aunque mi cuerpo grite todo lo contrario.

—No podemos hacer esto, no ahora —aviso apartándola de mí, me levanto del sofá caminando al bañó de aquel pequeño departamento, ella solo se queda ahí, mirándome sonrojada con una mirada confusa sin entender lo que acaba de pasar al igual que yo.




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