Possesive Love

Capítulo 8.

Alec.

Me detengo en un semáforo en rojo y miro hacia el asiento del copiloto donde se encuentra Oriana durmiendo, miro hacia el asiento de atrás para ver si tengo algo para cubrirla porque hace frío y veo mi abrigo así que rápidamente lo tomó y la cubro con el.

Ella solo se acurruca más.

Conduzco hacia mi casa porque está más cerca que la casa de Aiden además mi madre no está, se encuentra en la casa de mi abuela porque tuvo una operación recientemente y fue a ayudarla.

Estacionó el auto frente a casa y observó durante unos segundos a Oreo debatiéndome entre las dos opciones que tengo, despertarla o dejarla dormir y me voy por la segunda.

Salgo del auto y voy hasta la puerta del copiloto, la abro con mucho cuidado para no despertarla y la cargo.

«¿Por qué no eres así de tranquila siempre?» 

Entro a mi casa y voy directamente a mi habitación y la recuesto en la cama, un mechón de cabello cubre su rostro así que lo quito con sumo cuidado de no despertarla.

«Todo sería tan sencillo si no fueras la hermana de mi mejor amigo.»

Llevo cuidando de ella tengo tiempo como llevo de amigo de Aiden que son alrededor de 12 años, por más que parezca que es una tarea o algo por el estilo yo jamás lo he visto así porque es una forma de día a día poder conocer cada cosa de ella, a simple vista es una chica muy reservada pero con el tiempo comienzas a conocer diferentes facetas de ella, es cariñosa, no le gusta sobresalir, es muy impulsiva pero luego no duda en pedir perdón si lo amerita por más que sea muy orgullosa si debe hacerlo lo hace, no le gusta mucho que las personas la ayudemos.

La observó durante unos segundos hasta que me doy cuenta que no tengo forma de justificarme si ella llega a despertar por lo que me pongo de pie rápidamente y voy por un vaso de agua a la cocina.

Me mojo la cara antes de salir de la cocina con un vaso de agua en la mano, regreso a mi habitación y dejó el vaso en la mesa de noche, voy hasta  mi armario tomó algo de ropa y salgo directo a la habitación de mi madre, me doy una ducha me pongo mi pantalón chándal y me acuesto en la cama con mi celular.

"Tú hermana está en mi casa, se ha quedado dormida en el auto y la he traído a mi casa porque está más cerca." —lo envío.

A los minutos me llega una respuesta de Aiden.

"Estoy resolviendo algo luego te cuento y gracias por cuidarla."

A los minutos escucho como golpean la puerta de la habitación.

—Adelante. —gritó.

Oreo asoma su cabeza.  

—¿Puedo pasar? —pregunta tímidamente.

Me siento en la cama. 

—Claro pasa. 

Ella se sienta junto a mí. 

—¿Qué estabas haciendo? 

—Le avisaba a tu hermano dónde estás.

—¿Por qué lo haces? 

—Porque es tu hermano y debe saber dónde estás.

—Esa no es mi pregunta, mi pregunta es ¿Por que siempre te preocupas tanto por mi? —me mira directamente a los ojos.

«Porque te quiero.»

—Eres la hermana de Aiden así que de alguna forma también eres como mi hermana.

Ella asiente hasta que de pronto parece haberse ido en sus pensamientos y cuando regresa a los segundos me abraza. 

—No me importa que no me digas lo que quiero escuchar. —susurra. — Yo te quiero más de lo que pueda explicar y eso es lo que me importa, me agrada saber que siempre te tendré para pelear con alguien, para darme la razón aún sabiendo que no la tengo, para ayudarme cuando me encuentro perdida eres como mi pequeña luz en la oscuridad. 

Se aleja un poco y besa mi mejilla antes de irse mientras yo me quedo procesando todo el momento.

En mi cabeza comenzó a reproducirse ese recuerdo de esa noche. 

Flashback.

Mi segundo trago y aún no puedo quitarme de la cabeza esas palabras de mi padre. 

"Solo eres un niño, no eres capaz de nada sin mi." 

Por alguna razón esas palabras pegaron peor que un golpe bajo.

Dirijo mi atención a un tumulto de personas que se encontraban muy emocionados al igual que alcoholizados, pero un brillo hizo que toda mi atención se centre en alguien en particular.

Si un brillo, el brillo de su vestido lo reconozco perfectamente después de todo ella pasó una semana alardeando de lo precioso que es su vestido con brillos color esmeralda y por más que Aiden le aseguraba que jamás lo usaría ella está noche apareció con él.

Oreo se encuentraba bailando sobre una mesa, comencé a buscar a Aiden pero por más que miraba hacia todas las direcciones no había ni rastro de él, me metí en el tumulto, iba golpeando y empujando a las personas a mi paso, nada me importa.

Finalmente llegué hasta ella la cuál tenía una botella de vodka casi vacía en su mano.

La tomé de la mano para que me viera y bajó la vista.

—Alec. —dice sonriendo. —¿Quieres subir a bailar conmigo? —pregunta muy ebria. 

—Baja que ya debemos irnos. 

Ella da dos pasos hacia atrás alejándose de mí.

—Nop no me quiero ir.—sin más remedio rodeo la mesa y sujetos sus piernas para cargarla sobre mi hombro.

—No seas idiota bajame. —comienza a reírse como una loca. 

—¿Por qué tomas tanto si sabes que no tienes el control? —pregunto sabiendo que no me dará la respuesta.

—Alecito verdad que me queda muy bonito el vestido, es esmeralda tu color favorito.

—Si muy lindo, te llevaré a tu casa así duermes. 

Una vez que logró salir del club la bajo. 

—¿Por qué eres tan gruñón? 

—No soy gruñón, solo estoy cansado y tú también.

—¿Me llevarás a casa y cuidarás de mí como una princesa? —hace un gesto que causa gracia.




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