Roma.
Aiden conduce hasta mi casa y mis nervios ya están de punta con el solo hecho de pensar que mi padre puede verlo.
Solo espero que algo lo haya retrasado en su trabajo o que se encuentre dormido.
—Me puedes dejar aquí solo estoy a unas casas. —digo al ver que llegamos a mi cuadra.
—Prefiero dejarte frente a tú casa.
Le indico donde está la casa y estaciona enfrente.
—Muchas gracias por traerme adiós. —me despido rápidamente saliendo del auto, pero él abre la puerta del copiloto y sale tras de mí.
—Espera. —sujeta mi brazo.
—Debes irte. —murmuró.
—¿Nos vemos mañana?
—Si pero debes irte ahora antes que.
La puerta de la casa es abierta y yo rápidamente me alejo de Aiden.
—Padre. —agacho mi cabeza para no mirarlo.
—¿QUÉ ES ESTO PEQUEÑA ZORRA? ¿NO QUE SALÍAS CON UNA AMIGA? —Sujeta fuerte mi brazo y me empuja para la casa
—¡Señor tenga cuidado, puede lastimar a su hija! —interviene Aiden.
Mi padre lo empuja.
—Vete de aquí si no quieres que a ti también te de una paliza, te quiero alejado de mi hija. —advierte.
Me pongo en medio de ellos dos cuando veo que Aiden se decide por avanzar.
—Es mejor que te vayas y dile a tu hermana que me divertí.
—¿De verdad crees que me iré viendo cómo te acaba de empujar? —habla Aiden con rabia.
—Solo está molesto ya lo resolveremos vete por favor. —insisto.
Este sin más remedio se da la vuelta para marcharse pero rápidamente se gira de nuevo y me abraza para susurrar.
—Llamame si sucede algo. — finalmente se va.
Paso saliva cuando me doy la vuelta y enfrentó a mi padre, este se hace a un lado para que yo pasé.
—¡ERES UNA ZORRA! —Me da una cachetada tan fuerte que caigo al suelo. —¿¡Quién es ese chico!?
Me paga una patada en el suelo.
—Es el hermano de mi amiga. —intentó evitar sus golpes. —ella bebió y no podía conducir.
—Y tú de zorra ofrecida te vienes con ese chico son las 6 de la mañana ¿Crees que soy idiota y que no se que tardaste tanto porque estabas de zorra con ese chico?
Vuelve a darme una patada pero está vez en el estómago quitándome el aire, sus golpes no se detienen pero yo ya no respondo más solo intento de cubrirme de sus golpes pero continúan llegando uno tras otro.
Pasan minutos cuando se cansa de golpearme y se va a su habitación mientras yo me quedo tirada en el suelo, cuando escuchó que cierra su puerta abro mis ojos.
Me duele todo el cuerpo pero lo que más me duele es el alma, estoy rota desde que tengo memoria, la poca felicidad que tengo estos golpes me la arrebatan.
Sollozo en silencio e intenté levantarme sujetando mi estómago.
«Queda poco.» me recuerdo.
Mi plan es que en cuanto cumpla dieciocho años me iré de aquí, no me importa donde solo quiero irme, porque sé que hasta ahora he tenido mucha suerte.
Me pongo de pie y comienzo a caminar lentamente hasta mi habitación intentando no hacer ningún ruido, me sujeto al barandal de las escaleras y subo lentamente.
Una vez que logró llegar a mi habitación, me tiró sobre mi cama y lloró a más no poder, por el dolor de los golpes, por la tristeza que tengo y por toda mi vida.
Un mensaje llega a mi celular el cual se encuentra en el bolsillo del abrigo que llevo puesto.
Lo tomo y veo un mensaje de un número desconocido.
"¿Estás bien?"
"¿Quién eres?"
No tenía foto de perfil así que no podía identificar de quién se trataba.
"Soy Aiden, aún sigo fuera de tu casa estaba esperando que las luces se apagaron para saber si estás bien."
Una sonrisa se formó en mi rostro, alguien se está preocupando realmente por mi.
Se siente bonito.
Suspiró antes de responderle.
"Estoy bien, gracias por preocuparte."
Me levanto de mi cama y voy hasta el baño a tomar el botiquín y curarme.
"Abre tu ventana no me iré hasta asegurarme que estás bien."
Rápidamente aplicó la crema sobre los lugares donde me duele que estoy segura que en la noche me saldrán moretones, en mis rodillas hay sangre así que me las vendo y tomó mi pijama y me lo pongo rápidamente, este por suerte es largo y cubre cada uno de los golpes.
Escucho como golpean la ventana, así que caminó lo más rápido que puedo hasta la habitación pero intentando no hacer ningún gesto para que no sepa que me duele.
Abro la ventana y Aiden entra.
—No hagas ruido que tiene buen oído. —susurro mientras regreso a mi cama a sentarme.
No soy capaz de no mostrar dolor si continúo de pie, mi fuerza puede fallar.
—¿Te golpeó? —dice mientras observa mi rostro.
—No. —respondo rápidamente.
—Love veo que tienes la mejilla colorada.
—Solo me dio una cachetada porque estaba muy molesto pero no fue nada más. —miento —luego cuando le conté lo que sucedió se disculpó y ya.
—¿Sabes que no te creo no es así?
—¿Oye y tú cómo sabes cuál es mi habitación? —preguntó cambiando de tema.
—Tu habitación es la única con cortinas rosas. —dice mientras me sonríe.
—Creo que ya deberías irte Aiden no quiero que mi padre sepa que estás aquí.
—Solo espero que no se atreva a volver a tocarte porque para la próxima te juro que ni tú me detendrá. —asegura besando mi mejilla.
Sale por la ventana mientras yo me asomo para confirmar que está vez si se va.
Él parece ser una luz en mi oscuridad.
Me vuelvo a acostar recordando esta noche tan diferente, esa adrenalina de las carreras me hizo olvidar todo así como en su momento también lo hace el alcohol pero se siente aún mejor porque mis cinco sentidos se mantienen conectados, está definitivamente fue la primera de muchas noches.
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Editado: 30.11.2022