Possesive Love

Capítulo 13.

Roma.

Mis nervios están casi destruidos ante la tensión que tengo en este momento.

—¿Si vas a llamarle? —pregunta Oriana acostada en mi cama mientras yo miro mi celular indecisa si presionar o no la pantalla para iniciar la llamada.

«¿Qué más podría pasar a parte de decirme no? el aquí no tiene mayor alcance a mi».

Inició la llamada, suena una vez, y hasta cuatro veces antes que él tome la llamada.

—¿Qué quieres? —pregunta con un notorio mal humor.

—Hola, solo quería pedirte un permiso.

—Ya decía yo que no me libraría tan fácil de ti.

Aunque esté acostumbrada a que el me trate como basura y sus comentarios tan crueles pero sea como sea duelen porque se supone que es mi padre no mi enemigo para que me trate así.

—Esta noche hay una fiesta en el internado por el inicio de año escolar y quería pedirte si podía quedarme con Oriana así no te moleste durante el fin de semana. —hablo alejándome un poco de Oriana.

Escucho como se ríe.

—¿¡Enserio crees que ella quiere estar contigo!?, solo lo debe decir por lástima para que no estés sola porque cualquier persona que esté más de un día contigo se quiere mantener lejos de ti porque eres dañina, todo lo que tocas lo acabas.

—¿Si podré quedarme con ella? —vuelvo a preguntar intentando no tomarle importancia a sus palabras aún cuando siento que son pequeñas puñaladas en mi corazón.

—Me da igual lo que hagas, no me interesa. —luego de eso corta la llamada.

—También te quiero papá. —hablo con la nada misma.

—¿Y bien? —me pregunta Oriana.

—Creo que sí me dejó, es decir no fue claro pero no se opuso.

—Bien, deja que le diga a mi madre que venga a buscarme así ya informa que te irás conmigo.

—¿Tan fácil es?

—Pues si te retira un padre si, pero si yo quisiera pedirle permiso a la directora sería imposible.

—Entiendo. —me acuesto con ella en la cama.

 

Oriana teclea en su celular.

—Bien, mi madre está trabajando ahora mismo pero mi padre ya viene así que preparemos tu maleta. —ella suspira. —Por cierto ¿Tienes que ponerte? Es decir algún vestido o algo por el estilo.

—Si en casa tengo, aquí no porque no es como que supiese que se organiza un baile al inicio de año.

—Yo tengo uno que hasta comienzo a creer que cuando lo compre estaba pensando en ti y eso que aún no te conocía. —dice ella para reír. —Mira es verde esmeralda, es largo y sencillo pero con una abertura en la pierna izquierda que llega hasta mitad de muslo, te describe porque el vestido es como tímido y sencillo pero con un toque de sensualidad y rebeldía escondido en el fondo.

—No se por que pero siento como si me estés hablando filosóficamente sobre un vestido, es decir es como si me estés diciendo que soy sencilla y aburrida pero tengo mi toque de distinción pero con palabras dulces.

—La filosofía está en todo, pero mira ni tan aburrida eres porque sino mi hermano ni te hubiera mirado. 

 —Ya te habías tardado en mencionarlo. —me quejo. —Es como si quisieras ponerlo en cada conversación que tenemos, ya sea de forma consciente o inconscientemente siempre lo agregas a la conversación.

—Es solo que pruebo que tan atenta estás a su nombre, pero ya veo que si lo estás. 

Oriana mira su celular y frunce el ceño.

—Mierda se me hace tarde tengo que ir a un lugar antes de que venga mi padre, ¿puedes alistarme rápido? perdona que no te ayude es que debo irme ya. —me abraza y se va corriendo de la habitación.

 

 

Oreo.

Entro al gimnasio escondida y me meto detrás de un grupo de chicos.

Espero en silencio, lo veo salir vestido completamente de negro, se que dije que me mantendría alejada de él y con mis límites pero mis ojos no pueden perderse de lo que está por suceder.

Alec se pone en el centro del círculo mientras espera a su primer contrincante, él es bueno en defensa personal y por alguna razón a mi me encanta cuando el pelea por más que mi cerebro diga que es una conducta muy primitiva de su parte simplemente me encanta y es mi pequeño gusto culposo.

Veo que llega un chico un año más grande y se saludan chocando sus puños y la pelea comienza, sus golpes son limpios y precisos, realmente sabe cómo golpear a su contrincante y no herirlo de forma brutal.

Ahogo la respiración cuando Alec recibe un golpe en su estómago.

Cuando está por terminar la pelea me escabulló entre las personas saliendo de allí sin que él no me vea.

Voy hasta la salida del internado a esperar a mi padre, mi hermano se fue hace como dos horas realmente no sé a dónde fue y tampoco quise preguntarle.

Veo a Roma salir a la rastra con una maleta y la ayudó.

—¿Terminaste lo que debías hacer?

—Si ya.

Horas después.

Me miró al espejo y me rió de mí misma.

—¿Por qué se te ocurrió ponerte un vestido blanco? Es patético. —me burlo de mi. —Pero mira que hasta pareces un angelito.

—Waow si que estás loca, pensé que yo lo estaba pero teniendo en cuenta que no hablo con el espejo creo que no estoy tan mal. —entra Roma a mi habitación vistiendo el vestido verde esmeralda.

— Hoy es de esos días donde me miró al espejo y me siento patética, y la razón es que una vez más soy parte de un estante de muñecos falsos que muestran una realidad diferente.

— Jamás creí que fuera de esas personas que van contra al sistema o algo por el estilo.

—No es nada de eso sino que uno termina por cansarse de dar una imagen solo por complacer a los demás. —bufo.




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