"Traición."
Alec.
Sábado a la noche, podría decir que es el día de la semana más esperado por mi, pero este fin de semana trae consigo un evento que no me agrada para nada, fiesta de inicio escolar.
No es una fiesta como cualquier otra porque en tal caso no me molestaría, está tiene la peculiaridad que es una fiesta donde nuestros padres asisten con nosotros, una fiesta de familias, una donde estamos bajo la atenta mirada de ellos, donde el control no lo tenemos nosotros sino su "sano juicio" de lo que está bien y lo que no.
Terminó de alistarme.
—Alec hijo, apúrate o se nos hará tarde. —insiste mi madre por tercera vez en la noche.
Bajo las escaleras encontrándome con mi hermosa madre vistiendo un conjunto totalmente negro con brillos por doquier.
—Madre. —la llamó para que sepa que ya estoy junto a ella. —Qué bella estás.
Llamo a Ana pero ella no responde, vuelvo a intentar y nada. Le restó importancia y salgo junto a mi madre, mi padre está en su oficina al otro lado de la ciudad pero irá a la fiesta más tarde así que yo voy en mi auto y ya luego me regreso con Ana y mi madre con mi padre.
Llegamos al internado y estacionó.
Me encuentro en la entrada junto a Aiden.
—Ya te estaba extrañando. —lo saluda mi madre. —Una semana sin verte es extraño. —agregó ella.
—Alicia, siempre tan bella. —Aiden halaga a mi madre.
Miro a Aiden y este me hace una seña para que aguarde.
—Te veo adentro voy en unos minutos. —le digo a mi madre para que se adelante. —¿Qué sucede? —pregunto a Aiden.
—Ana ya está aquí.
—Bien. —comienzo a caminar pero él me detiene. —Ella no ha venido sola, viene con un hombre de unos veintitantos. —fruncí mi ceño sin entender. —He estado junto a mí madre cuando nuestros padres se han saludado en el estacionamiento, Ana no estaba con ellos pero presentaron al chico como Rafael, él novio de Ana.
—Espera ¿Cómo que novio? Se supone que yo soy el novio de ella ¿Si ese es su novio quien soy yo? ¿Él amante? ¿El cuerno? —mi rabia va en aumento cada vez que todas esas preguntas pasan por mi cabeza, pateó un pequeño muro.
—Calmate, entra y solo actúa como si no te importará, ya luego nos encargaremos de ella.
—Es fácil decirlo cuando no eres tú quien ha estado casi dos años en una relación con ella, cuando ha cambiado absolutamente todo por ella.
—Mjm ¿Solo eso? Alec somos jóvenes y somos personas, nos enamoramos un millón de veces, sufrimos, somos felices, es parte de la vida y nadie se salva de eso por otro lado si no hablas con ella para aclarar esto no te disgustes de antemano.
—¿Quieres que me quedé como si no me hayas dicho nada?
—Si, hablar con ella está noche puede ser muy perjudicial para ti más que para ella, porque ella está con alguien que dice ser su novio entonces de alguna forma tu puedes verte como un loco mientras que ella como una víctima, ella está noche está cómoda, espera hasta mañana cuando ella no se lo espere y hablas con ella.
—Me siento traicionado. —admito.
—Lo se amigo, pero si ella no es para ti otra chica mejor vendrá además ni siquiera mencionaste la palabra amor hasta ahora, ni siquiera te has preguntado si en verdad ella te ama.
Alec se va dejándome solo.
Pateó una vez el muro.
Jamás en mi vida me he sentido así como si fuera un estúpido personaje secundario en mi propia vida, como si de la noche a la mañana todo sea completamente un mundo nuevo del cual desconozco todo, jamás sentí que estaba sobre un suelo a punto de colapsar ante el más pequeño movimiento erróneo.
Pasan dos horas y yo lo único que hago es beber y mirarla con amargura porque mientras yo estoy viviendo una pesadilla ella solo baila feliz con su novio. Ni siquiera me ha buscado, solo está en su burbuja de amor.
La veo como acerca sus labios a los de él y ya es suficiente para mí, me paro de mi asiento para salir de esa estúpida fiesta.
Tambaleó un poco pero llegó a mi auto y cuando estoy a punto de arrancar, la puerta del copiloto se abre.
—Estas bien estúpido si crees que dejaré que te marches conduciendo en ese estado. —dice Oreo quitándome las llaves del auto muy molesta.
—Oreo de verdad no tengo paciencia para ti en este momento, baja. —le pido porque aunque este algo ebrio se muy bien quién es ella y que no tiene la culpa.
—Bájate tú, yo conduzco. —insiste.
Bufó pero no me muevo.
—Creo entender que te sucede y créeme que no te diré nada al respecto porque no me interesa, pero si me asegurare que llegues bien a tu casa así como tú sueles hacerlo cuando me encuentras en el mismo estado que tú.
La miro dudoso pero terminó aceptando. Ella toma el volante y yo el lugar de acompañante, sale de la fiesta sin prisa alguna, me abre un poco la ventanilla para que tome aire.
—¿Dónde vamos? —pregunto al ver que no es hacia mi casa donde se dirige.
—Algo me dice que quieres romper cosas o algo por el estilo y se un lugar donde podrás hacerlo sin tener que lidiar mañana con las preguntas del porque lo has hecho y cosas por el estilo.
De repente todo se vuelve un minuto, un segundo ese último suspiro antes de la decisión que uno jamás piensa en tomar, y esas palabras que siempre estuvieron en mis pensamientos salen.
—Algunas veces he pensado que siempre has sido tú, después de todo me entiendes sin que tenga que hablar siquiera. —admito.
Ella solo asiente pero no dice nada al respecto. Confirmándome que ese pensamiento solo lo he tenido yo.
—¿Qué pasó con tu amigo? —le pregunto para cortar con su silenció.
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Editado: 30.11.2022