Roma.
Tragos van y vienen durante toda la noche pero yo voy rechazando uno a uno porque se los efectos que tiene el alcohol sobre mi y no estoy dispuesta a dar una mala imagen delante de tantas familias y menos siendo que soy nueva en el internado.
—¿Quieres bailar? —pregunta Aiden.
—Ya me duele todo el cuerpo no estoy como para bailar, quien sabe cuántas horas llevo de pie.
—¿Quieres irte? Podemos irnos ahora.
Miro hacia la pista donde veo a Isabella y Ethan bailando.
—Se ven lindos bailando juntos. —admito.
—Si igual con el pasar de los años su matrimonio los volvió cada vez más estables, mi madre suele contar que ella en algún punto odio a mi padre porque tenía un temperamento muy fuerte y era muy celoso, eso en cierta parte lo sigue manteniendo pero sabe muy bien lo que tiene con mi madre y se siente seguro de ello así que sus celos los demuestra de forma cómica como decirle al panadero que es una caricia a su ego saber que él también ve la belleza en su esposa.
—Algunas veces me gusta pensar que mis padres fueron así antes de que yo naciera, me gusta imaginar que mi madre esperaba mi nacimiento con mucha ilusión. —admito para luego hacer una mueca. —Aunque claro eso es algo que jamás sabré porque ella no está viva para hablarme de eso y mi padre no creo que alguna vez me vaya a contar sobre eso.
—¿No has intentado alguna vez contarle cómo te sientes?
—Tengo miedo de hacerlo no solo por su reacción al mencionar a mi madre sino que él me diga algo tan horrible como que ella jamás me quiso y murió odiandome o cosas por el estilo porque aunque no la haya conocido o tenga algún recuerdo de ella yo con sus fotos me cree mi propios recuerdos de ella como una gran madre dispuesta a dar todo por mi y quiero creer que si ella no hubiera fallecido mi padre me querría.
—Siento mucho todo esto.
Todo ese momento bello y pacifico se fue a la mierda en cuanto lo vi tambaleándose, caminando hacia nosotros.
Mi sangre se congeló y solo quería correr y huir como si fuera una presa a punto de ser cazada y él mí cazador comúnmente llamado padre.
—¡¡ERES UNA ZORRA!! —Grita en cuanto llega a la mesa donde me encontraba con Aiden, justo cuando está por golpearme Aiden detiene su brazo.
—No señor, usted no le pondrá ni una sola mano encima delante de mí. —aun sin soltar su brazo se pone entre medio de nosotros dos, utilizando su cuerpo de escudo.
—Sabía que la muy zorra vendría aquí en busca de hombres y no por su amiguita imaginaria porque ¿Quién quisiera ser amiga de esta zorra? —habla mi padre.
Yo me escondo detrás de Aiden, mis lágrimas no tardan en hacer un recorrido por toda mi mejilla, me mantengo en silenció esperando que él se marche por donde vino o que siquiera salga y me espere afuera.
—Aléjese de los niños y regrese por donde vino. —Ethan él padre de Aiden separa la mano de su hijo de mi padre apartandolos. —Creo que no quiere que llame a la policía por venir a insultar y agredir a menores de edad. —sus ojos en ningún momento deja a mi padre haciendo que cualquiera pueda sentirse intimidado.
—Esa chica a la que dice niña así que puede llamar tranquilamente a la policía porque yo diré que solo vine a recoger a mi hija que la han traído a una fiesta sin mi autorización desconocidos.
Isabella, la madre de Aiden sonríe.
—Señor, tengo una autorización que respalda que esta niña durante este fin de semana es mi responsabilidad y en tal caso ella es interna sin salida de fines de semana así que usted no vendría teníamos algo en el tema porque él colegio permitió que ella saliera este fin de semana con mi hija.
—Solo están criando a un niño estúpido que cree mentiras de niñas bonitas, no la conocen yo solo he venido a hacerle un favor a su familia al alejar a esta niña que es muerte de sus vidas. —mi padre toma la botella que se encontraba sobre la mesa y se va bebiendola.
Me aferré a Aiden como si mi vida dependiera de eso y él me responde al abrazo.
—Deben hacer algo, ese hombre no puede venir así como así cada vez que se le ocurre. —Aiden reclama al director cuando este se acerca a ver qué sucedió.
—Es él padre de su compañera, no es como que podamos evitar que él se acerque a ella.
—Podría ella presentar una denuncia. —sugiere Ethan. —Demostrando todo lo que le ha hecho durante años, daño físico y psicológico podría obtener una orden de restricción.
—El colegio no puede tomar una responsabilidad así. —responde rápidamente el director.
—Bien, nosotros nos hacemos cargo de ella. —Isabella termina la idea. —Si ustedes no pueden cuidar de ella pues nos presentaremos para pedir su custodia hasta que cumpla la mayoría de edad y ya pediremos que usted se presente junto con algunos testigos porque no puede ser que ese hombre aún habiendo tantas personas venga de forma tan agresiva a atacar a su hija. —Isabella me observa antes de hablar. —¿Quieres iniciar una demanda en su contra? —me pregunta.
—Es mi papá, él único que tengo. —mi voz se apaga. —Después de él ya no tengo a nadie más.
—Bien creo que eso hablaremos mañana mientras tanto nos marchamos. —Aiden toma mi mano para salir conmigo.
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Editado: 30.11.2022