Oriana.
Me despierto en la habitación destinada a Roma sola, ella no está por ningún lado, la busco por toda la casa antes de ir a llamar a mi hermano.
—Aiden. —lo llamo pero este duerme como piedra. —Mierda Aiden despierta, Roma no está. —lo golpeó con la almohada y logró despertarlo.
—¿Estás loca? ¿Qué te pasa? —me pregunta aún adormilado.
—Roma no está. —veo que no entiende nada. —Mierda vístete y saldremos a buscarla porque creo saber dónde está.
Salgo corriendo de su habitación a cambiarme.
En la mañana muy temprano escuché como ella hablaba con alguien y le decía lo mucho que había esperado escuchar esas palabras proviniendo de él.
Le quitó las llaves a mi hermano y comienzo a conducir con sus indicaciones.
—¿Por qué la dejaste ir? —pregunta mi hermano algo alterado.
—¿Qué parte de la escuché hablar mientras dormía no has entendido? Aiden yo no soy su puta niñera.
Llegamos a la dirección, vamos hasta la puerta y está cerrada.
Comenzamos a tocar como locos la puerta.
Roma abre la puerta, su rostro está hinchado de llorar.
—Love ¿Qué te ha sucedido? —Aiden la abraza.
—Él se ha ido. —habla con la voz rota. —me ha llamado para despedirse de mí.
—¿A dónde se ha ido? —pregunto inspeccionando un poco la casa.
—Ha dicho que quiere tomar distancia así tal vez sana sus heridas y aprende a quererme.
—Bien, Aiden llévala al auto yo iré por sus cosas, tampoco te dejaremos sola.
—Espera. —ella me detiene y corre hasta una mesa y me trae un sobre. —Él dijo que anoche antes de decidir qué haría con su vida fue consciente de que no solo tiene que pensar en él sino también en mí y redactó un permiso para tus padres donde ellos solo deben firmar y poner sus nombres para hacerse cargo de mi hasta que yo cumpla la mayoría de edad.
—Bien, llamaré a mamá. —Aiden toma su celular y se aleja un poco.
—Vamos a recoger tus cosas, porque creo que de todas formas aquí no te quedarás.
Juntamos sus cosas en dos pequeñas maletas, ella se mantiene en silencio.
—Se que suena raro pero para mí desde que te conocí sentí un cariño tan fuerte hacia ti y ahora te siento como una hermana. —le cuento. —No creo en las coincidencias siento que de alguna forma tú tenías que llegar a nuestra vida porque yo necesitaba, antes me sentía sola porque no tenía a alguien que escuchará hasta mi gran secreto creo que entiendes a lo que me refiero. —ella asiente, continuó guardando sus libros. —A mi hermano le encanta estar cerca a ti, se que suena loco pero jamás he visto que sus ojos brillen como lo hacen cuando está contigo, te está abrazando todo el tiempo y él es de esos chicos que está muy en contra de las demostraciones de afecto sobre todo en público.
Ella se ríe.
—Realmente no me imagino a tu hermano siendo así un repelente al cariño.
—Creo que en parte eso es mi culpa porque a veces para alejarles las chicas me ponía media cursi, pasaba abrazada a él y cosas por el estilo un trato normal de hermanos pero en mi versión.
Terminamos de empacar todo y salimos de la casa para llevar todo al auto, cuando salimos nos encontramos con mi madre.
—Cariño ¿Que ha pasado? —le pregunta a Roma.
—Siento mucho que ahora pueda ser una carga para ustedes, lo he pensado y tal vez puedo pedirle al colegio que tome la responsabilidad sobre mi.
—Ay por favor. —mi madre se ríe. —Jamás dejaría que algo así suceda, nosotros no tenemos ningún problema con asumir tu cargo, para nuestros hijos eres una más y teniendo en cuenta tu situación creemos que podremos hacer lo mejor posible por ti.
Roma asiente.
—Pasame los papeles yo iré directo al abogado de la familia para que todo esto quede resuelto cuanto antes, mientras tanto seguirás de interna pero no te preocupes no irás sola teniendo en cuenta que dos jovencitos que yo conozco están feliz de acompañarte, pero en cuanto sea posible te sacaremos de interna y será estudiante entrada por salida como debe ser.
Roma sonríe y abraza a mi madre, la que de título no es su madre pero sé que ella se esmerará por comportarse como lo hubiera hecho la suya porque mi madre es así.
—Ori cariño llama a tu tía Cloe, vayan a su casa durante el día porque yo tendré un largo día junto a su padre resolviendo esto.
Le escribo a mi tía y ella responde inmediatamente que está cocinando que necesita ayuda y sonrió al recordar como ella es un desastre para la cocina con tan solo contar que una vez mientras cocinaba huevos hervidos estos explotaron porque se quedaron sin agua y ella estaba tan entretenida mirando una novela que ni se fijó y pum estos estallaron.
—Vamos Love. —la invito a caminar, mi hermano se fue antes con las cosas de Roma para mi casa.
—¿Caminando? —pregunta quejándose.
—Sí querida, yo no tengo auto. —me rió de su expresión.
—Tal vez puedes llamar a ese alguien que tiene un lugar muy especial en tu corazón. —sugiere ella.
—No Love, yo a él jamás le rogaré nada además supongo que tiene algunos asuntos que resolver hoy como el que sucederá con su relación.
—Deberías llamarlo yo ya te estoy dando la excusa.
Bufó.
—No Roma, yo a ese chico no lo llamaré que si quiere hacerlo que lo haga él, yo ya no intentaré llamar su atención en lo más mínimo me conformo con ser su amiga para luego decirle te lo dije.
—Ahora es cuando tienes más oportunidad con él, es decir está mal tal vez de amigos pueden pasar a algo más cuando tú consueles sus penas.
—¿Piensas que yo me acercaré a él por esa razón? Claro que no, yo me valoro mucho para creer que soy un premio de consolación, además luego dirán que me aproveché de su momento de debilidad.
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Editado: 30.11.2022