Possesive Love

Capítulo 19.

Alec.

Mi cabeza está hecha un gran lío, no sé ni cómo me siento, no reconozco ni una sola de mis emociones.

Bufó al no poder conciliar el sueño.

Tomo mi celular y le escribo un mensaje a Ana.

"Te estoy dejando porque sería un idiota si sigo contigo finguiendo que estoy bien con ser tu segunda opción teniendo la posiblidad de ser la primera".

Eso es todo, se lo envío y la bloqueo.

Lo que anoche vi no merece ningún tipo de explicación, no hay palabra alguna que pueda justificar que ella se mostrará de esa forma con él.

Por más que intente no pensar en nada referido a ella es como que mi cerebro quisiera todo lo contrario produciendo un acto fallido, no se quién tuvo la magnífica idea de crearnos así erráticos ante nosotros mismos, que nuestra principal falla sea no poder olvidar y superar rápidamente, todo sería mejor si no sintiéramos al menos los que salimos mal de una relación porque no hay peor castigo que sentir dolor y saber que la otra persona muchas veces esta normal como si nada. 

Me preparo para salir a la casa de Aiden, tal vez así deje de pensar un poco en todo lo que sucedió anoche.

Llegó a la casa de él y entro sin tocar, yo no me considero visita y tampoco creo que ellos me consideren así.

Subo las escaleras y voy a la habitación de él y no está.

—Aiden. —Comencé a llamarlo.

—En el cuarto siguiente al de Oriana. —responde.

Allí lo veo dejando cajas y maletas sobre una cama vacía y perfectamente tendida.

—¿Te mudas de habitación? 

—No, claro que no, son cosas de love.

—¿Qué hacen en tu casa?

—Larga historia ya luego te contaré. —deja las cosas y sale de la habitación. —¿Tienes hambre? Justo ahora iba a casa de tía Cloe ¿vienes?

—Ni modo de quedarme solo en tú casa.

Dejo mi auto en su casa y vamos a lo de su tía.

Minutos más tarde.

Mientras Roma y Aiden se van a la cocina observó a Oreo quien solo se ríe mientras mira su teléfono.

—¿Cómo está tu novio? —le pregunto llamando su atención.

—¿Cómo está tu resaca? 

—Libre de resaca. —respondo alzando mis manos al cielo.

—Libre de responderte. 

—Deberías decirme quién es tu nuevo príncipe Salvador así se a quien debo decirle que vaya en tu rescate. 

—Yo no necesito de un príncipe. —golpea mi hombro. —Yo soy mi propia princesa salvadora.

—Que raro no era lo que sucedió hace un par de noches. —hablo para derrumbar su fantasía de ser una princesa de capa y espada.

—Idiota. —murmura para sacarme la lengua. —Me salvaste porque yo quise ante todo la dignidad.

Días después.

Veo a Ana pasar por los pasillos y no puedo creer que fue tan estúpido de creer en ella, ahora cada vez que mis ojos hacen contactó con los suyos solo veo engaño.

Hace de cuenta como si no me conociera y yo he terminado por hacer eso también por más que estemos en la misma clase y tengo que admitir que uno termina por acostumbrarse a eso y ya puedo decir que estoy seguro que lo que siento actualmente por ella no es amor, tampoco es odio aún no se qué es pero tampoco es como que eso no me deje dormir.




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