Possesive Love

Capítulo 20.

Oreo.

Miro el techo de la habitación y bufó.

—¿Esa mancha es nueva? — le señalo a una mancha en el techo.

—Ya te tiene afectada el aburrimiento no hay ninguna mancha y ya has silencio que estoy leyendo. —ella gruñe.

Veo de reojo su libro y me rió.

—¿Si te diste cuenta que son dos libros? Es decir tiene una continuación ¿Cuál es la probabilidad de que los protagonistas terminan juntos y felices en el primer libro?

—Callate Oreo, no arruines mi lectura.

Bufó. 

—¿Por qué no vas a molestar a alguien?, siento que estás muy aburrida aquí.

—Llevo dos semanas aquí encerrada ¿Quien no estaría aburrida? Jamás creí que estaría un sábado aquí pero bueno confío en que solo queden pocos días sino enloquecer aquí.

—Al menos tú siempre tienes la opción de llamar a algunos de tus padres y que te retiren.

—Pero sin ti a ningún lado. —salgo de la cama acomodando mi uniforme. —Iré a molestar a mi hermano al jardín, de paso le pido a Tim que me traiga dulces.

Salgo del sector de las habitaciones y recuerdo que mi celular quedó en mi habitación así que me regresé.

Me pareció extraño no ver a Roma en la habitación pero su libro tampoco está así que seguro salió a leer por algún lugar.

Vuelvo a salir de mi habitación designada pero está vez con mi celular en mano.

Le escribo a Tim.

—Se que me extrañas así que te voy a hacer un favor. —espero que las dos tics se pongan azul.

—¿No será otra persona que me extraña? Estoy con Alia. —me responde.

—Si, bueno muy entretenido no debe estar el asunto con tu amiguita porque me has leído y respondido enseguida.

—¿Celosa?

—¿De ti? Ni que me vuelvas loca, necesito que me vengas a traer dulces.

—¿Dulces? ¿Qué tan segura estás que iré? Sabes que odio esos comportamiento de niña caprichosa que tienes de quiero algo lo pido y lo consigo.

—Estás muy reflexivo por unos putos dulces, si no me lo quieres traer tú se los pido a alguien más no voy a rogarte nada.

—Y yo no voy a pelear contigo mucho menos por unos dulces así que te los llevo en una hora pero a cambio de algo.

—¿Siempre será a cambio de algo?

—Un favor sencillo, está noche debo de cuidar a mis dos hermanos pequeños y necesito algo de ayuda.

—Ya, y me has visto cara de niñera.

—Eres como una niña pequeña así que no te costará nada.

—Bien, ya le diré a Roma que me cubra pero ya no quiero una bolsa de dulces quiero tres porque mira que el costo está caro.

—Las que quieras, dame una hora y estoy allí.

Salgo al jardín y me siento junto al portón de entrada, no tengo mucho que hacer tampoco.

Tomo un poco de sol.

—El contacto directo del sol es malo para la piel. —escucho su voz y bufó.

—Hermano, estoy horas encerrada dentro del internado si sigo allí dentro o en la sombra cuando salga estaré más blanca que las hojas del libro de Roma.

Abro los ojos y lo veo junto a Alec.

—¿Tú qué haces aquí? —le pregunto al verlo.

—He venido a visitar a Aiden. —responde obvio. 

—¿Dónde está Love? —pregunta mi hermano.

—La última vez que la vi estaba en la habitación leyendo pero no sé.

—Bien, iré a buscarla ¿Vienes? —le pregunta a Alec.

—No, me da escalofríos entrar un sábado a ese lugar.

Mi hermano se ríe y se marcha. 

Veo a Alec sentarse frente a mí.

—¿Qué quieres? —le pregunto al ver que me observa.

—Últimamente te ves diferente. —murmura.

—Si más ojerosa tal vez Roma lee hasta tarde y me da insomnio.

—No. —se ríe. —No creo que sea eso.

—Que extraño porque yo en cambio te veo siempre igual o si cambio algo, estás igual de mujeriego que antes, es bueno verte en tu estado natural. —le sonrió. —Enserio me alegro que esa tristeza te dure poco y ahora veas aunque sea para ilusionarlas un poco a más chicas.

—Ningún mal duda mil años. —murmura él.

—Y la felicidad no es absoluta, siempre está a costo de algo más así que aprovecha porque nunca se sabe cuándo se termina por acabar. —agrego yo.

Es extraño pensar que por alguna razón no siento nada cuando lo veo con otras chicas es como que ese amor que yo juraba que estaba atrapado dentro de mí de pronto desapareció, tal vez él aceptar que él no es para mí hizo que este se vuelva como una leve brisa con la que convivo pero no me perjudica, amo verlo feliz sea con quien sea y eso es lo único que me importa en cuanto a él, de nada me iba a servir seguir sufriendo un amor que jamás podré vivir, puedo fluir de una forma diferente, siendo una amiga dando consejos sin forzar nada no ser ni un plan a, mucho menos un b, sino ser la incondicional la que sea como sea siempre este para apoyarlo sin pedir ni necesitar nada a cambio, confío en que el amor puede convertirse en algo más natural que un secreto con peso de cruz.




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