Oreo.
Llegará esa persona que sea capaz de arruinar tú perfecto juego, aquel donde crees que puedes jugar con las personas como si fuesen títeres, ningún juego es perfecto, no porque ganas la mayoría de las veces te conviertes en el campeón, no todos los oponentes son iguales.
Esas palabras retumbaban en mi cabeza, inconscientemente le di inicio a un nuevo juego, porque realmente no creo que alguien pueda jugar el mismo juego que él juega con los demás pero sin enamorarse, excepto yo porque como ya estoy enamorada él no tengo nada que perder además de cierta manera él no se comporta como con las demás conmigo porque me ve como su hermana pequeña.
«Tal vez sí conozco esa versión a fondo mi amor hacia él por fin termine».
En mi mente todo puede cerrar perfectamente.
Lo pienso durante unos largos minutos y definitivamente no tengo nada que perder así que salgo en busca de él antes que se vaya.
—Alec. —le grito al verlo ya en su auto, corro para pararme junto a su auto. —¿Te bajas un minuto?
Él frunce el ceño pero termina por hacerlo.
—Dime Oreo. —suspira cuando baja.
Inconscientemente ya inicie el juego así que solo queda jugarlo.
Paso mis manos a los lados de su cara para mirarlo directamente a los ojos, despertando mi lado coqueta
—Llegará una chica que te enseñe que no en todos los juegos puedes ganar porque el amor es un arma de doble filo. —murmuró lentamente sin despegar mis ojos de él.
Me pongo de puntillas, rozando mis labios con los suyos pero terminó retrocediendo para reír.
Él solo sonríe y niega.
—Acepto el reto. —él extiende su mano hacia su dirección.
Repito su acción.
—Caerás de rodillas. —le aseguró.
—Lo veo poco probable, casi doy por hecho que serás tú quien pierda.
—¿Lo subimos a una apuesta? —pregunto.
—No tienes nada que yo quiera pero está bien.
Me aseguro que mi hermano no esté por ningún lado antes de besar a su mejor amigo.
Alec pasó sus manos por mi cintura asegurándome sobre él, tiró pequeños mechones de su cabello.
Me separo de él para tomar algo de aire.
—Creo que te ibas. —me rió para alejarme de él. —Nos vemos.
Camino por los pasillos y recuerdo que Tim vendrá por mí así que me apresuró a ir a cambiarme.
Tim me matará si le digo que hice todo lo contrario a lo que él me aconsejó, ya me imagino diciéndome una y mil veces que soy una masoquista de lo peor que retrocedo un paso, avanzó diez y mil cosas más.
Cuando entro a mi habitación Aiden está recostado en mi cama mientras Roma sigue leyendo. Él solo la observa mientras sonríe y teclea en su celular.
«Ay hermano te veo enamorado y no me lo creo».
Tomo mi ropa y voy al baño siendo invisible para ellos que están cada uno en su mundo.
Mientras me baño pienso en este juego, no voy a mentir si he jugado a juegos por apuestas con él, sobre si puede o no conquistar a cierta chica, si puede o no beber tanto y cosas por el estilo, pero jamás yo había sido protagonista en uno de estos juegos, solo espero ver las banderas rojas antes de terminar de hundirme a mí misma.
Yo solo quiero que él sepa que con el amor de las personas jamás se juega porque desde que terminó con Ana la cantidad de chicas que he visto con las ilusiones por el suelo y se que el causante es él porque son las mismas chicas que comparten sonrisas con él.
Me visto rápidamente y me seco el pelo.
Salgo del baño y le escribo a Tim.
"Ya estoy lista ven por mí."
Mi hermano me mira extrañado.
—¿A dónde vas? —pregunta.
—A bailar en una esquina. —bromeó pero no parece darle gracia. —A pagar mis dulces siendo niñera de los hermanos de Tim, no te enojes.
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Editado: 30.11.2022