Alec.
Comenzamos a correr sin mucho sentido.
A medida de que avanzamos todo se vuelve más oscuro.
Nos separamos en dos grupos, Roma va con Aiden y yo con Oreo.
—¿Buscamos dentro? —dice para tomar mi mano.
Es inevitable no sentir esa pequeña chispa de electricidad que se genera cuando ella me toca o siquiera roza mi cuerpo.
Esa pequeña chispa solo me recuerda a cómo sonrío cuando veo en la pantalla de mi teléfono su nombre, como oculto mi celular cada vez que su hermano está cerca.
Sé que él está sospechando algo, últimamente se fija mucho cuando ella está conmigo e indirectamente ya me dio una advertencia sobre mi cercanía con su hermana.
Flashback.
Mi celular estaba puesto sobre el banco y la pantalla se enciende y veo su apodo.
Oreo 🌚.
Tomó el celular antes de que él vea la notificación pero supe que era tarde cuando su ceño se frunció.
—¿Qué le sucede a mi hermana? —me pregunta dejándome totalmente con la mente en blanco.
—Ammm no lo sé aún no leo su mensaje. —veo el mensaje y veo que dice que nos vemos esta noche. —Me quiere presentar a una de sus amigas está noche, ya sabes me ve muy solo y pues ella cree que puede elegir a alguien mejor de lo que yo lo hago.
—Razón no le falta, aunque ten cuidado con mi hermana porque últimamente están muy juntos ustedes dos y es extraño como quedan en silencio cuando uno se acerca.
—No supongas cosas que no son, solo está intentando conseguirme una nueva conquista.
—Sólo espero que sea eso porque te estoy dejando en bandeja de plata a mi hermana creo que a nadie se la estoy confiando tanto como a ti.
Fin de flashback.
Aún no he tomado el valor que me hace falta para contarle realmente cómo están las cosas, como esa niña que él se ha empeñado tanto en cuidar de cualquier persona se ha metido en mi mente y no hay forma que pueda sacarla de allí.
—Ya hay muchos dentro, deben haber varias escondidas afuera.
—Son 42. —ella dice obvia.
—¿Como sabes eso sí no hay una lista de brujas?
—Conozco a cada chica del internado, no por las mismas razones que tú debes conocerlas pero de igual forma.
Comenzamos a caminar rumbo al pequeño bosque, está tan oculto que yo no pierdo la oportunidad de robarle un beso como él que le quise dar cuando la vi pero estaba bajo la vigilancia de su hermano.
Escuchamos pasos y nos separamos para avanzar hacia el lugar de donde vienen esos pasos, pero solo son otro grupo buscando brujitas como nosotros.
—Ash me pican los bichos que mierda. —se queja Oreo.
—Según yo los angelitos no son tan quejosos y mal hablados. —me burlo.
Ella solo me saca la lengua antes de seguir avanzando.
—Brujita brujita ¿Dónde estás? Mira al chico más guapo que tengo para ofrecerte, te conviene. —comienza a hablar en voz alta ofreciéndome como si fuera carnada.
—¿Me entregas así? Al menos aléjate un poco de mí para no sentir que soy una carnada. —me rió. — ¿Que te hace pensar que se dejarían agarrar por mi?
—Te lo digo pero no te lo creas tampoco, estás guapito y cualquiera chica quisiera vivir la experiencia de salir aunque sea una vez con Alecito.
—¿No te pondrías como loca si salgo con alguien? —pregunto para ver cómo se muestra dudosa.
—Pues realmente no, es decir yo gano dinero sería como alquilarte una noche.
—¿Y si decido quedarme con la chica y que no sea solo una noche?
—No le busques el drama a ese tema, soy consciente de que esto solo es un juego y quién se enamora pierde pero si tú abandonas el juego antes que alguno de los dos nos enamoraremos pues tú pierdes.
Realmente a veces suelo olvidar que se trata de solo un juego, donde el vencedor tendrá doble victoria no solo se gana el derecho a pronunciarse como vencedor sino que prácticamente tendrá en su mano al vendedor sabiendo que la otra persona está enamorada.
La veo avanzar delante de mí con mucho sigilo y solo pienso en la elección tan extraña en cuanto a su disfraz, un ángel cuando ella realmente es una pequeña demonio que arrasa con todo a su paso sin mucho miramiento.
—Buu. —la veo tirarse sobre algo.
Corro con ella, que se encuentra sobre una chica rubia que lucha por salir del agarré de mi angelita endemoniada.
—Ya suéltame, me lastimas. —se queja la chica cuando Oreo pone las manos de la chica hacia atrás.
—Callate mentirosa, solo te estoy sujetando los brazos. —me mira que la observó porque realmente esa imagen es demasiado fuerte ella dominando a la brujita.
—Tu brujita, tú la entregas. —me dice para dejarla a mis pies y alejarse molesta.
—¿Por qué te enojas?
Ella se gira y me observa.
—Te acabo de regalar una cita con una linda chica y tú ni me ayudas con ella ¿Crees que debería estar feliz porque el chico que debería ayudarme a agarrar a la brujita sólo crea imágenes sexosas en su mente cuando me ve sobre otra chica?
—Entrega a la chica, yo me voy con mi hermano. —se aleja molesta sin motivo alguno.
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Editado: 30.11.2022