Alec.
Ella de pronto dejó de ser esa chica que siempre fue, se volvió distante y hasta puedo decir que olvidó mi existencia.
Los días pasaban y ella cada vez estaba más lejos, ya no me escribía, no me llamaba y tampoco me respondía.
Comenzó a salir más con sus amigas y ya no me la cruzaba más en su casa.
Hasta esa noche.
Fui con Iris y su hermano a una carrera de motos solo a observar, luego de la insistencia de mi madre de que no es bueno estar todo el tiempo en casa.
Nos acercamos a la línea de salida, Iris iba caminando delante de mí a unos pocos pasos mientras que su hermano me iba contando sobre una moto que se quiere comprar.
En algún momento ella tropezó con una piedra y se sujetó de mí para no caer.
—Me lastimé. —dice al ver una pequeña herida.
—Es solo un raspón. —le dice su hermano.
—Pero me duele. —se queja.
Su hermano solo bufa para seguir caminando. —¿Me ayudas a caminar? —me pregunta cuando su hermano se adelanta.
—Iris no tienes nada, deja de comportarte como una niña pequeña.
—Te estoy pidiendo ayuda. —protesta. —Me he doblado el tobillo y me duele.
—Está bien. —le ofrezco mi brazo y ella me sonríe.
—Ves que puedes ser caballero.
Comenzamos a caminar, ella en ningún momento se despega de mí aún cuando su hermano se va a saludar a un par de amigos ella sigue conmigo.
—Dime algo Alecito.
—No me digas Alecito, soy Alec. —le corrijo.
—Bien Alec, ¿Por qué te cuesta tanto aceptar una salida? Llevo días diciéndote de esta demostración y tú nada que aceptabas, tuve que hablar con tu madre para que si lo hicieras.
—Iris, tú tal vez lo has olvidado pero yo no, sé cómo te pones cuando alguien te dice que no o peor aún como malinterpretas las cosas cuando uno termina aceptando.
—Eres odioso cuando te lo propones, mira si tú estás solo, yo estoy sola ¿Que tiene de malo intentar algo? Es decir no es como que yo ya esté pensando en una boda o algo por el estilo.
—Ya te he dicho que yo sí estoy con alguien. —le respondo resignado.
—Tus novias imaginarias no cuentan. —dice ella.
—Pues si me quieres conocer puedes simplemente darte la vuelta. —oir su voz se vuelve increíble, días y días en los que solo lograba verla a lo lejos.
Iris se da la vuelta para encontrarse con Oreo.
—¿Tú?
—Hola. —le sonríe. —Tanto tiempo sin vernos Iris.
Iris de fija en mi de nuevo que no puedo dejar de sonreír como un idiota ante la idea de que ella realmente este tan cerca y este hablando.
—No me digas … ¿Viniste a marcar territorio? —bromeo.
—No, para nada, no he venido por ti Alecito, vi a Iris y quise venir a saludarla.
Iris frunce su ceño.
—Esperen no entiendo ustedes dos, ¿Están o no están juntos?
Nos miramos entre nosotros por un segundo para hablar a la vez.
—Algo así.
Iris es una amiga de la infancia de Oreo.
—wow de verdad que no lo puedo creer, es decir ¿Como tú hermano acepto algo así? Tiene unos problemitas con eso de cuidar de ti y así como si nada acepta que salgas con su mejor amigo.
—Amm pues aún no le confirmamos nada, solo lo dejamos vivir con esa duda sobre si realmente nos queremos o nos odiamos, pero no creo que lo tome a mal, es decir en otro momento podría enloquecer pero ahora no lo sé está muy relajado.
—Si me da curiosidad saber como ustedes cruzaron la línea. —Iris se sienta en el suelo. —Vamos cuéntenme.
—Amm no cruzamos la línea como tal … solo fue tú amiga que inició un juego que hasta ahora no hemos podido parar.
—¿Que mi hermana que? —aparece de la nada Aiden.
Oreo rápidamente se da la vuelta quedando enfrente de su hermano.
—¿Cómo es eso de cruzar la línea? —pregunta él.
—Amm una broma pesada, eso le hice una broma pesada. —intenta justificarse con su hermano mientras que Roma detrás de Aiden le hace señas de que no.
—No soy idiota, se que no estaban hablando de una broma, te he visto cuando venías aquí Oriana dispuesta a empezar una pelea solo por ver a Alec con otra chica.
—Sí hermano, yo estoy saliendo con tú hermana. —digo mirándolo.
Aiden se queda como intentando analizar lo que acabo de decir para luego sonreír.
—¿Es broma cierto? —y esa sonrisa desaparece. —¿Es parte de sus jueguitos?
—No, no lo es, yo estoy con tu hermana.
Se acerca mi muy molesto y me golpes un puñetazo.
—Eso no se hace TRAIDOR. —Grita muy molesto.
Rápidamente el mellizo lo sujeta apartandolo de mi.
—Se supone que eres como mi hermano y sabes cómo odio que personas como tú de metan con ellas.
—¿Personas como yo? —digo poniéndome de pie. —¿A que te refieres con eso?
Él se ríe amargamente.
—Una persona que disfruta de reírse de las chicas que las usa y cuando ve que ellas están enamoradas simplemente pasa a la siguiente, así eres tú y siempre serás así, lo traes en tu adn porque así también es tú madre.
Me acerco a él y puedo jurar que no soy consciente de lo que estoy haciendo hasta que finalmente está en el suelo.
—De mi madre no estés hablando, además ni siquiera sabes que es lo que quiero con tu hermana.
Oreo se pone entre medio de nosotros.
—Listo, ya está. —nos separa. —¿Qué mierda están haciendo? Ustedes tienen un pacto de que jamás pelearían por una mujer y no sé qué tantas mierdas más. —ella empuja a su hermano a los brazos de Roma. —llévatelo a casa por favor y yo luego hablaré con él.
—No Oriana tu te vas conmigo, con él no te quedas. —me tomó del brazo.
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Editado: 30.11.2022