Possesive Love

Capítulo 38.

Oreo.

Y este juego llegó a su fin.

Puede que tenga mil y una razón para lo cual querer seguir intentando ganar este juego y una de ellas es que realmente quiero a Alec, pero termina por ganarme la razón y realmente no tiene sentido ir detrás de algo que a lo largo me hará más daño del que ya me hizo porque estar tantos días alejada de él fueron como estar quitándome el aire día a día, sintiéndome ahogada todo el tiempo y me da pánico sentir que puedo tener una dependencia tan grande a otra persona.

Sentir que esa persona se convierte en mi oxígeno, sería el grado más alto de posesividad y no es lo que quiero para mí.

Lo observó esperando que él finalmente hablé.

—Lo siento, pero de verdad necesitaba decirlo y acabar con este juego que tan mal nos hace mantener en secreto.

—No lo entiendes.

—¿Qué no entiendo Oriana? Ambos nos amamos.

Bajo la cabeza y suspiro.

—Yo no estoy segura de amarte. —miento. —Creo que fue un error empezar este juego. —admito.

—¿Es broma cierto? ¿Es una más de tus bromas pesadas no es así? 

—Mi hermano no se ha equivocado al decir lo que dijo de ti, eres mujeriego y yo soy lo opuesto, prefiero dejar esto ahora antes de que sea demasiado tarde y ya no me queden lágrimas por tu razón.

—Contigo jamás las cosas han sido igual que con las demás, y lo sabes, siempre has sido mi prioridad.

—Pero yo no quiero ser tú prioridad, porque cada vez que estoy junto a ti siento que te amo, pero luego tú vuelves a ser esa persona fría y distante que hasta ayer eras y yo me siento más sola que nunca, no quiero que una palabra tuya sea suficiente para cambiar todas mis emociones. —suspiro, me niego a llorar. —Esto se terminó aquí, antes de que los dos terminemos muy mal el uno por el otro.

Me alejo de allí con mi corazón a mil, parece como si fuera una pesadilla, pero es lo mejor para los dos, llevó días pensando y pensando en todo lo que pasó estás últimas semanas.

Tina corre detrás de mí.

—Ori ¿Qué sucede? —pregunta al verme con la cabeza gacha.

—Perdí mi propio juego, eso es todo. —respiro profundamente para poner en alto la cabeza.

Mis recuerdos me llevan a la primera vez que mis padres terminaron

Back.

Ellos tenían 17 años.

Isabella.

Las horas pasaban rápidas, ya era de noche Ethan ya pronto estaría aquí.

Era una cena familiar en la casa de Ethan, pero igual así convencí a Cloe que nos acompañara, ella está bastante deprimida y como que no la quiero dejar sola, ella nunca me deja sola ¿por qué yo lo haría con ella?

— ¿Faltará mucho para que venga Ethan? ya tengo hambre. —pregunta Cloe.

—No, ya debe estar cerca. —le respondo.

—Pero que no se tarde, tengo hambre.

— Ya entendí.

—¿Y si mejor le escribo? —vuelve a insistir Cloe.

—Ni se te ocurra, él está manejando y sabes cómo es. 

—Tienes razón, mejor le mando un audio. —No me dió tiempo a responder cuando dijo. —Ven Rápidooo que tengo hambreee.— Luego dejó de presionar su celular.

—No va a cambiar nada que le escribas si o le mandes un audio si está manejando él le dará el mismo caso.

—Es que … —No alcanzó a terminar de hablar, cuando el timbre sonó.

Al abrir me encontré con Ethan, él sonreía como hace días no lo veía sonreír .

—Hola bellas chicas.

—Hola Ethan, y ¿ya nos vamos? tengo hambre.

—Si, ya lo se recién escuche tu audio.

—Bueno Hola amor, ¿vamos?

—Si, vamos.

Ethan me tomó de la mano y salimos de mi casa, Cloe venía delante de nosotros "saltando animadamente", aunque yo creo que su felicidad es fingida, nadie puede responderse tan fácil, ella hace horas estaba deprimida y ahora es la persona más feliz del mundo.

En todo el camino Cloe nos iba contando de lo que pensaba estudiar, pero lo único que no nos dijo fue donde pensaba estudiar

—Yo tengo pensado estudiar para ser abogada.

—Qué bien, me alegra que las dos tengan pensado lo que van a hacer.

—Mmm si ¿ y tú qué vas a hacer?

—No te lo había querido decir, pero yo voy a asumir un cargo en la empresa de mi padre, por lo cual no voy a estudiar ni te voy a poder acompañar a ti como quería.

—Gran detalle olvidaste contarme. —advierto.

—No había podido encontrar el momento, mi papá me tiene trabajando para él desde hace cerca de tres meses, por eso no he podido pasar tanto tiempo contigo como he querido.

—Supongo que es entendible, aunque lo veo como una excusa, porque las personas se pueden hacer tiempo para ver a las personas que quieren.

—Tú no conoces a mi papá, cuando lo conozcas verás que es tán estricto que no le importa nada lo que yo quiera, piensa o sienta, en su mundo solo está él y su empresa. —Ethan se queja.

Yo solo decidí no contestarle más, porque de verdad no quería una pelea. 

Dirigí mi vista hacia atrás para ver a Cloe, ella venía con sus auriculares puestos, se ve que no quiso interferir en la conversación que estábamos teniendo Ethan y yo.

A los minutos llegamos a la casa de Ethan, estaba con todas las luces prendidas, Max se encontraba afuera jugando con un perro, él inmediatamente al vernos llegar corrió hacia el auto.

—Hasta que llegaron, ya estaba aburrido. —dijo Max abrazandonos, se veía bastante tranquilo lo que me dio tranquilidad a mí. 

—¿Papá aún no ha llegado? —pregunta Ethan.

—No, me dijo que estaba un poco retrasado porque viene de la oficina.

—Bueno, mejor entremos.

Al entrar vimos que efectivamente no había nadie en la casa.

Estuvimos un rato hablando en la sala, mientras Cloe comía unas galletas que le dió Max.

Luego de un rato por fin pasamos a la mesa, cada uno nos ubicamos según nos iban diciendo Ethan y Max.

Ya estábamos sentados cuando llegó el papá de Ethan.

Yo no podía creer lo que estaba viendo, él hombre del parque, el que estaba con mi mamá en el parque era el papá de Ethan.




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