Possesive Love

Capítulo 39

Oreo.

Dos años han pasado desde que estoy viviendo con mis abuelos, puedo decir que ha sido de las mejores decisiones que he tomado.

Aquí en este pequeño pueblo aislada del mundo todo parece ser tan diferente y es extraño pensar que está a solo dos horas de la ciudad caótica donde se acumula el estrés.

—Ori, baja a desayunar. —me grita mi abuela desde la cocina. 

Bajó apresuradamente las escaleras.

—Ya estoy aquí. —le anuncio sentándome junto a ella. —¿Y el abuelo? —le pregunto.

—Ha salido a la ciudad por las compras. —mi abuela Leyla se sienta conmigo. —Que bonita que te ves hoy, ¿Te verás con Gus? 

—Oh, no, saldré a buscar trabajo. 

—¿Aún no has pensado en que estudiar? No quiero presionarte ni nada por el estilo pero te veo muy tranquila para ser que no tienes nada planeado para tú futuro.

Siento tan repetitiva este conversación sobre el futuro, creo que es lo único que arruina mi paz mental porque ellos no quieren entender el hecho de que no tengo en mi futuro más cercano el querer abandonar este pueblo para ir a una universidad.

—Nada aún, por eso buscaré un trabajo a lo mejor eso me ayuda a pensar en algo o simplemente me quedo trabajando y ya.

—Bien, eres mayor de edad y yo no puedo decidir por ti, solo espero que las decisiones que estés tomando no estropeen tú camino.

—No se porque siento que me estás cambiando de tema ¿Es sobre mi decisión de no regresar no es así?

—Tú padre ha llamado hace una hora vendrá tú hermano con su novia a pasar las vacaciones a la cabaña y quieren que tú vayas con ellos.

—Mmm no, no hace falta, la cabaña está a solo unos metros de aquí y yo estoy bien aquí.

—Oriana por favor, debes volver a relacionarte con tu hermano y tus padres, hace dos años que ni siquiera los llamas.

—No entiendo porque todo el mundo espera algo de mi, no nací para complacerlos a todos. —hablo muy molesta..

Dejó mi desayuno de lado y me voy.

Camino hasta el pueblo y voy directo a la panadería donde estuve ayer.

—Señora Leticia ya estoy aquí. —digo al ingresar al comercio.

—Oriana que bueno que hayas podido venir más temprano, se que te dije que vinieras en la tarde pero ya sabes se me rompió el refrigerador así que tengo que hacer todos los repartos ahora. —la señora tenía harina hasta en la nariz lo cual me pareció muy gracioso. 

Paso mi mano sobre su rostro para quitárselo.

—Lo siento pero tenía harina. —me disculpo para sonreírle.

—Bien, ¿Podrías encargarte de la panadería en lo que yo voy a hacer los repartos? —me pregunta quitándose el delantal. 

Yo asiento para ponerme el otro delantal que está junto al mostrador.

Comienzo a atender la panadería, muchos vienen a buscar su desayuno de la mañana, que es un pan de ajo con café, aquí son muy tradicionalista, eso fue algo que me pegó un poco fuerte al comienzo porque tiene hasta horarios para estar en la calle, hasta las 10 de la noche, luego no se puede estar en la calle, los jóvenes vamos a la playa y hacemos juegos hasta la 1 que es cuando llega la policía, según ellos antes cuando les permitían estar en las calles siempre había incidentes así que decidieron darle la libertad de extender tres horas más pero fuera de la ciudad para no molestar a los que desean dormir.

—Ori. —entra Gala una de mis amigas de aquí.

—Gala. —le sonrió. —¿Que deseas llevar hoy? —le preguntó.

—¿Ya estás personificada de panadera? Un jugo de naranja, no he dormido nada por los exámenes y necesito algo que active mis neuronas. 

—¿No has pensado en dormir? No deberías presionarte a tal punto, tu cerebro para funcionar bien debe estar descansado. —le reprochó.

—Si mamá. —se burla. —Los exámenes de admisión serán muy pesados y no quiero perder tiempo para nada.

—Ya lo tienes, tu cerebro ya tiene todo no debes sobre exigirte.

—Lo dice la que tiene una beca asegurada porque sus padres tienen dinero para pagarlo. —me ataca y yo subo mis manos en señal de inocencia.

—No te lo tomes en mi contra.

—Lo siento es el estrés. —se disculpa.

Le paso su jugo y un trozo de pan.

—Si quieres hoy paso a tu casa a ayudarte. —le sugiero.

—¿Harías eso por mi? —pregunta emocionada. —Gracias gracias gracias.

Se marcha y espero a que más personas lleguen, así me pasó la mayor parte de la mañana, cuando nadie viene tomo mi celular para escribir ideas que tengo en mi cabeza, estoy escribiendo una especie de novela llamada "el secreto de amarte" podría decir que me inspire en mi amor secreto hacia Alec.

Ese amor que hoy puedo decir que es solo cenizas, el tiempo cumplió la función de ser mi anestesia natural.

No se nada sobre que fue de él luego de ese día donde di final a lo que teníamos.

Estuve días llorando en la noche y con ganas de llamarlo aunque sea para escuchar su voz pero termine por descargar esa idea pensando en que sería lo mejor para los dos y hoy puedo decir que así lo fue o al menos para mí.

—Que hermosa panadera me acabo de encontrar aquí. —dice una voz que conozco perfectamente bien. 

—Guz, no debes endulzarme, yo no soy parte de la mercancía. —digo al ver que viene dispuesto a abrazarme.

—Auch. —se burla. —¿Ni un besito para Guz? 

Le sonrió.

—¿Para que luego estén derramando rumores por todo el pueblo? No gracicas ya he tenido suficiente de ellos.

—Si escuché el último, algo sobre que querías robarle su mandado a una señora.

—Solo la estaba ayudando porque estaba pesado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.