Oreo.
Entre cosa y cosa llega la noche y mi horario de salida.
—Señora Leticia, ya me voy han llegado por mí. —le aviso y ella asiente mientras saca cuentas.
Mi abuelo espera por mi en la puerta de la panadería.
—Hola abuelo. —lo saludo con un beso en la mejilla.
—Oreo ¿Qué tal el primer día de trabajo?
—Si te soy sincera, agotador.
—Tal vez es que este trabajo no es para ti. —sugiere mi abuelo.
Otra vez con el tema, de verdad no entiendo porque todos están preocupados por lo que yo quiera y necesite para mí futuro hasta parece que eso ni los deja dormir.
— O tal vez solo fue que estuve muchas horas de pie. —le respondo para que no toque de nuevo ese tema.
—Tú hermano ya está en la cabaña, estaba ansioso por venir él a recogerte y verte pero no conoce el pueblo así que vine yo.
—Abuelo debo ir a casa de Gala, ella ha venido el la mañana a la panadería y está un poco mal por los exámenes de admisión de la universidad así que iré a ayudarla.
—¿Presentarás uno? —pregunta mi abuelo muy ilusionado.
—Podría decirse que veré cómo es eso de estudiar tanto para una prueba y de qué va todo quien sabe y no cambie de idea.
—Claro, te llevaré con tu amiga.
Llegó a la casa de Gala y están todas las luces apagadas salvo una.
Le escribo un mensaje para que venga a abrirme mientras despido con la mano a mi abuelo.
—Hasta que llegas, ya pensaba que lo habías olvidado. —dice ella quejándose.
Sus ojeras son aún más notorias que las de esta mañana.
—¿Dormiste? —le preguntó.
—Oriana no empieces de nuevo. —se queja.
—Bien, entremos que aquí nos comerán los bichos.
Ella camina delante de mí guiándome por su casa a oscuras.
Varias horas estuve leyendo lo que decía sus apuntes mientras ella camina de lado a lado.
Cuando miré por última vez mi reloj eran las tres de la mañana.
—Ya debo irme a casa de mis abuelos, ya es muy tarde y tú debes de dormir porque mañana es el exámen.
Ella me sonríe levemente.
—Creo que después de todo eso de que tú leyeras y yo analice si sirvió. —da pequeños saltos de alegría. —Hoy si dormiré, lo prometo. —levanta su mano derecha.
Salgo de su casa y comenzó a caminar, este es un lugar tan apartado del mundo que es prácticamente imposible tenerle miedo a la noche.
Mi celular vibra en mi bolsillo.
Lo saco mientras camino por las calles de piedra.
Veo el nombre de mi hermano en la pantalla y dudo si responder a la llamada o no, pero mi abuelo ya ha dicho que él está aquí así que de nada sirve seguir evitando esto.
Suspiró antes de atender.
—Dime. —es lo primero que digo cuando respondo.
El silencio que se formó al otro lado de la línea solo me confirma que le he tomado por sorpresa al responder.
—¿Ori? —pregunta dudoso.
—No recuerdo que conozcas a otra Ori, así que sí. —digo sin más.
—¿De verdad me has respondido?
—Aiden ya me está cansando esas estúpidas preguntas, ve directo al punto estoy muy cansada para pensar en cada cosa que me dices.
—Quería saber si debo ir a buscarte o te quedarás con tu amiga.
—No te preocupes ya estoy llegando a casa de los abuelos.
—Bien, amm ¿No quieres venir a quedarte conmigo? —pregunta mi hermano.
—No, Aiden mañana trabajo temprano luego te paso a saludar pero no quiero que invadamos nuestros espacios personales.
—¿Sabes que Alec está aquí no? —pregunta.
«Así que él también vino»
—No, no lo sabía pero no tengo problema con eso para mí ese capítulo ya esta pasado hace mucho.
—Él quiere verte.
—Aiden por favor, olviden ese tema. —bufo.
Entro a la casa de los abuelos y me voy directo a mi habitación, desde aquí veo la cabaña que tiene las luces encendidas.
—¿Ni siquiera te tomarás el tiempo de escucharlo? Él cambió.
—¿Es que has olvidado que eres mi hermano? Aiden ya, yo también cambié, todos hemos cambiado con el tiempo como para volver a nuestros errores.
Me pongo mi pijama y me quedo mirando hacia la ventana.
—Debo cortar la llamada, ya debería estar durmiendo mañana debo de trabajar temprano. —digo para colgar la llamada.
Espero a que alguna de esas luces se apague y finalmente las de arriba lo hacen, así que me acuesto en mi cama.
Realmente no sé qué pensar con respecto a que Alec también este aquí, es decir esa noticia no es como que me haya emocionado pero tampoco me fue indiferente.
Cierro mis ojos para finalmente dormirme.
A la mañana es mi abuelo quien toca a mí puerta cuando estoy terminando de alistarme, está mañana está muy fresca así que tomo una pequeña bufanda.
—Buenos días. —saludo a mis abuelos para sentarme junto a ellos.
—Buenos días cariño. —me saluda mi abuelo y mi abuela solo me sonríe para entregarme una taza de café.
—¿Qué tal la noche de estudió? —me preguntó mi abuelo.
—Pues yo diría que bien en cuanto Gala me escriba les confirmo.
Ellos asienten.
Comienzo mi desayuno pero noto que ellos no lo hacen, solo observan el diario.
—¿No desayunaran? —les pregunto.
—No, come tranquila nosotros estamos esperando a tu hermano.
A los segundos que ellos lo mencionan mi hermano entra acompañado de Roma que sonríe al verme y se que también viene Alec porque podría jurar que lo sentí.
Miro mi reloj.
—Pues nada bienvenidos y que tengan buen provecho yo debo ir a trabajar. —me pongo de pie y saludó uno por uno aunque saludar a Alec me puso muy nerviosa, no lo voy a negar.
—Ori espera, luego te lleva tu hermano al trabajo.
—Amm no no quiero molestar.—les sonrió de forma sincera.
De seguro Alec o Aiden pensará que tengo algo en contra de ellos si me voy así cuando ellos regresan.
Miro nuevamente mi reloj y veo que tengo unos diez minutos aún.
—Amm bueno mejor si, porque ahora recuerdo que Leticia hará los repartos a primera hora y si voy caminando ya voy tarde.
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Editado: 30.11.2022