Alec.
Se siente tan extraño tenerla junto a mí después de tanto tiempo, poder escuchar su voz, ver sus gestos.
Conduzco por las calles escuchando y siguiendo cada una de sus instrucciones.
—Aquí es. —dice y me detengo frente a una panadería.
—¿Una panadería? —le pregunto.
—Si ¿Que tiene?
—No te imaginaba en lo más mínimo en un trabajo así … es decir la cocina y tú solo se llevaban para la supervivencia y nada más.
—Si bueno eso sigue siendo así, hay cosas que jamás cambiarán, pero aquí no debo cocinar solo atiendo a los clientes, les tomó su pedido, les cobro y en ocasiones les sonrió, nada de tocar el horno o crear mezclas.
—¿Esto es lo que has hecho durante todo este tiempo? —me pregunta.
Muerdo mi labio levemente.
Miro hacia la panadería esperando a ver si está abierto y no.
—¿Estas con alguien? —esa es la pregunta que sabía que llegaría.
—No, solo salgo ocasionalmente con algunas personas a divertirme, me he hecho muy amiga de una chica y un chico que casualmente son exs, he terminado mis estudios y ahora estoy viendo que hago con mi vida, creo que eso es el resumen de todo.
—Graduada con honores, y varias universidades se han contactado contigo.
No me sorprende para nada que él sepa esas cosas es decir, mis abuelos se lo dijeron a mis padres y de seguro así lo supo.
—¿Que tal tu?
—Estoy estudiando medicina.
—¿Plática? —le pregunto sabiendo que siempre le gustó eso de la medicina plástica y quirúrgica.
—Si, termine una relación hace un año, no resultó para nada pero mantenemos una bonita amistad, luego mi abuela está enferma pero en recuperación, ella hace un par de meses me dijo que uno siempre debe intentar todo lo que alguna vez ha cruzado por su cabeza e inmediatamente pensé en ti, creo que después de todo aún sigues aquí. —dice haciendo referencia a su cabeza.
—Eramos buenos amigos. —admito.
—Y buenos jugadores. —completa mi oración.
—Si, pero eso no será este vez, creo que todo termino donde debió ser.
—Oreo, persona mi sinceridad total pero yo no voy a perder el tiempo diciendo algo que se que no es verdad, yo vine aquí por ti, porque estoy convencido que nos merecemos una revancha.
Veo que la panadería abre.
—Debo bajar, ya debo trabajar. —Corto el momento.
Me bajo y entró a la panadería, mi corazón después de tanto tiempo tomó ese ritmo que había olvidado que existe, realmente no esperaba ese nivel de sinceridad, esperaba que me tirase alguna indirecta antes de ir directamente al hueso, no voy a negar el hecho de que yo ya sabía a qué venía desde el momento en que mi hermano lo menciono, es decir nadie viaja al medio de la nada tan solo porque si.
Los clientes comienzan a llegar y yo me muevo por toda la panadería, cada cierto tiempo miro mi celular esperando algún mensaje de Gala pero nada, me tiene nerviosa que la última hora de conexión es desde anoche, solo espero que no se haya dormido.
Al medio día mientras estoy cambiando el menú para el del almuerzo, veo a Gala corriendo hacia la panadería, no hace falta que lo pregunte, su cara de felicidad lo dice todo.
—Sí funcionó. —dice corriendo hacia mí para abrazarme y dar brinquitos. —No puedo creer, tenía todo lo que me habías dicho en la cabeza como si estuvieras hablando junto a mí. —me abraza. —¿Cómo sabías que así funcionaria?
—Es simple, siempre recuerdas lo que te digo así sea una tontería.
—No puedo creerlo, no sé si aprobé o no pero ya me siento feliz porque podría jurar que aprobé. —se ríe. —No entiendo de dónde sacas esos métodos.
Ella se quedó a almorzar mientras yo iba mesa por mesa cobrando pedidos y dejando algunos de ellos.
Cuando terminó mi jornada de trabajo voy a la playa con Gala, a los minutos nos alcanza Gus.
Corremos por la playa, pero en ningún momento nos metemos al agua porque este muy fresco.
—¿Les conté que está mi hermano aquí? —dije tirada en la arena.
—¿Tú hermano? —preguntan al unísono.
—Si, ha llegado ayer y no viene solo, viene con su novia Roma que seguro si la conocen les encantará y con Alec.
—¿Alec? ¿Por qué me suena ese nombre? —dice Gus pensando.
—¿Es en quien estás basando tu libro?
—Si, él mismo.
—¿Estás basando tú libro en alguien que no soy yo? —Gus bromea fingiendo estar molesto. —Me ofendes.
—Ya, solo necesitaba alejar a ese chico de mi cabeza y pues escribiendo sobre él se me ha hecho fácil.
—Y está muy bueno el libro. —agrega Gala. —Demasiado para ser sobre un chico al que hoy no le prestes ni media atención ¿No?
—Justo ustedes no pueden decir nada de eso, son exs y son como mejores amigos.
—Somos culpables. —vuelven a hablar al unísono.
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Editado: 30.11.2022