Oreo.
Regreso a la casa de mis abuelos, y me siento afuera a contemplar las estrellas.
Suspiró.
No sé cómo fue que Gus y Gala han logrado que esas preguntas de que hubiera pasado si me hubiese quedado, esas preguntas fueron las primeras que eliminé cuando llegué aquí, de hecho escribí una carta como intentando explicarme a mí misma del porqué no estaba bien que siguiera pensando en eso, el objetivo era olvidar y seguir adelante, pero realmente él tiene algo que jamás me permite olvidarlo del todo.
Es como si tuviera un lugar reservado exclusivamente para él en mi mente y en cuanto lo vuelvo a ver él activa ese espacio que para mí ya no existía.
Las palabras de Gala se repiten una y mil veces en mi cabeza.
"Tal vez deberías dejarte llevar una vez más por lo que sientes en ese momento y no estar pensando en si deberías o no, deja que tu cuerpo sienta lo que quiera y actúa conforme a eso, después de todo siempre estamos para arrepentirnos antes que para lamentarnos sobre aquello que nos animamos a intentar."
Mis pensamientos son un enredo, por un lado pienso que debo seguir con mi plan de fingir que nada sucedió y que nada cambió entre nosotros, por más que aún me pone nerviosa incluso escucharlo hablar cerca.
El siempre ha estado ahí, cada vez que lo necesite estuvo ahí incluso cuando ni siquiera le decía que lo necesitaba, siempre estuvo.
—No puede ser. —bufo tapando con mis manos mi rostro. —¿Por qué tiene que ser tan difícil para mí tomar una decisión? Oriana jamás has podido decidirse a nada por eso siempre estas como a la deriva. —digo para mí misma.
Me pongo de pie y entró a la casa para ir directo a mi habitación.
Miro de reojo mi laptop y dudo si sea buena idea o no leer ese libro escrito especialmente para él.
Mil constelaciones en el cielo es el título del primer capítulo.
"Es duro pensar que estoy escribiendo esto para reprimir estás ganas de correr hacia ti, pero nosotros solo en la noche éramos libres y ahora es de día, ahora todo se siente tan extraño, el saber que no estás aquí y más el pensar en si fue o no una buena decisión, porque en este momento se siente como si fuese la peor de todas.
Hoy más que nunca quisiera decirte que te extraño pero no estoy tan segura de que sea lo que quieras oír, ese último te extraño quedará bajo mil constelaciones que fueron testigos de nuestro mejores momentos y hoy lo son de mi peor momento."
No logro dormirme, lo único que hago es rodar sobre mi cama.
Camino hacia la ventana y veo que no soy la única que no puede dormir, una luz está encendida en la cabaña.
Me mantengo en la oscuridad contemplando esa única luz, como si está fuera mi faro.
Pienso que definitivamente el amor no fue hecho para mí, es decir lo encontré como cualquier otra persona pero nunca he sido capaz de ir directamente hacia esa persona y decirle lo que siento, siempre ha estado atado a secretos o juegos que creo tan solo para poder acercarme porque no tengo la suficiente valentía de caminar hacia personas y hablar como cualquier otra persona lo haría.
Estoy cansada, agotada de ser así.
El peso de ese secreto durante tantos años, y luego, el gastar todas mis energías en intentar olvidar lo que ese secreto causó.
Me pongo de pie y me abrigo de nuevo porque ya entiendo que no voy a poder dormir hasta acomodar esas ideas, al menos ya es domingo y mañana no trabajo.
No salgo de la casa solo bajo las escaleras y me siento allí.
Mi celular pronto suena cuando enciendo la luz.
Es un mensaje de un número desconocido.
"¿Tampoco logras dormir?" —veo la foto de perfil y veo que es Alec.
Eliminé su número hace tiempo ya, para no tener la horrible idea de escribirle estando ebria o algo por el estilo.
"Insomnio."—es lo único que le respondo.
"En cinco minutos estoy afuera."
«Tal vez esté sea ese momento en el que todo tenga un punto final.»
Recuerdo las palabras de Gus
—Acabar las cosas, para por miedo a sentir no es una solución, jamás lo fue ni lo será, por más que intentes huir si nada está terminado jamás va a tener una cicatriz.
Salgo de la casa y veo a Alec.
No decimos nada, solo comenzamos a caminar un poco alejados de la casa.
—¿Tú también tienes todo dando vueltas en tu cabeza? —le pregunto y él niega.
—No, jamás he estado más seguro de lo que estoy haciendo, como ahora mismo. —me sonríe. —Cuando a alguien no puedes sacarlo de tu cabeza por más que estés con otras personas creo que es un indicio de que todavía hay algo allí, no logro pensar en nada que tú no estés en ese entorno, hasta el hecho de conducir me recuerda a ti, porque has sido la que siempre me acompaña y a la que amo.
—¿Aún me amas?
—Claro como no amarte si eres perfecta ante mis ojos, aún cuando haces desastres, eres un perfecto desastre.
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Editado: 30.11.2022