Epílogo.
Narrador omnisciente.
Solo la luna fue testigo de esa noche donde una chica se animó a ceder a lo que sentía en ese momento.
Un beso fue lo que inició un pacto entre dos almas solitarias que juraron amarse eternamente.
Irónicamente la historia de esta chica cambia porque decidió no empezarla como lo hicieron de sus padres.
Extracto Ethan.
Ethan.
Los rayos del sol comienzan a dar en la ventana indicándome que está amaneciendo, pero yo me mantengo en mi lugar, sujetando la mano de mi madre la cual ya está fría.
—Ya es hora —habla Cloe junto a mi abrazándome desde atrás y dejando un beso en mi cuello.
—Ella aún no se ha ido, ella sigue aquí —respondo aún sin soltar a mi madre.
—Ella ya se ha ido pero seguirá contigo de otra forma —susurra Cloe y me levanto de esa silla donde permanecí toda la noche hasta que mi madre tomó su última bocanada de aire, hasta su último suspiro.
Cloe toma mis manos y comienza a arrastrarme fuera de la habitación, junto a la puerta esperan varias personas a los que identificó como las personas de la funeraria, al final del pasillo veo a mi padre bebiendo una botella de alcohol.
—Ven conmigo, yo no soltaré tu mano jamás —murmura ella acariciando mi cabello.
Mi mente se encuentra totalmente en otro lugar, siento que esto es una pesadilla.
«Esto solo es una pesadilla de la que jamás despertaré».
Cloe me guía hasta el baño y solo me quita los zapatos antes de encender la regadera.
—Se que esto es horrible y que por más que sabías que pasaría pronto nada parece real pero por desgracia es real—Cloe coloca mi cabeza debajo del agua —Se que no te gusta llorar, nadie puede decir que te conoce mejor que yo y es por eso que te he traído aquí para que llores bajo el agua.
Recuerdo lo que mi mamá me dijo antes de irse.
"Esta es mi meta Ethan, haz que tú carrera te traiga triunfos no dejes que nadie diga que no lo lograrás yo no te enseñe a darte por vencido, no dejes que nadie decida por ti, esta es tu carrera". —Al recordar sus palabras las lágrimas comenzaron a viajar por mi rostro, mezclándose con el agua.
Inmediatamente Cloe me abrazó para ayudarme a mantenerme de pie, ella es mi fortaleza, la única que sigue a mi lado.
Cuando me calmo un poco salgo de la ducha y me cambio mientras Cloe baja a preparar algo para comer.
Mi mente divaga sobre tantas cosas que no soy capaz de tener el control sobre mi mismo, mi inconsciente solo me grita que necesito salir de aquí.
Tomo las llaves de mi moto y salgo de la casa sin mirar atrás.
Necesito aire, necesito respirar.
Conduzco por la carretera sin dirección alguna, solo aceleró intentando que el aire me pegué aún más, solo busco despertar de esta pesadilla.
Mi guerrera se fue.
Freno al costado de la ruta que se encuentra tan desolada como si las personas no existieran, pero es entendible deben ser cerca de las 6 o 7 de la mañana.
Sujeto mi cabeza en señal de frustración y gritó.
Gritó una y otra vez pateo todo lo que veo pero nada supera al dolor, a la angustia que siento en mi pecho.
«No dejes que nadie decida por ti, esta es tu carrera» —En sus palabras estaba la clave.
Nadie decidirá por mí, seré la persona que ella me enseñó a ser, una que no se doblega ante nada ni nadie.
Solo yo dirijo mi carrera.
Me quedo unos minutos más en ese lugar antes de decidirme a regresar a casa.
Conduzco por unos minutos, cuando cruzó el umbral de la puerta me encuentro a Cloe sentada en las escaleras.
—Hasta que llegas estaba muy preocupada por ti —habla ella caminando hacia mí pero la detengo antes que me toque.
—Ve a casa Cloe yo luego te escribiré —paso por su lado y antes de terminar las escaleras escucho como cierra la puerta.
Mi madre no quería que yo fuera débil ante nadie y ella me hace débil, es mi mejor amiga pero la quiero como si fuera mi hermana, ella me hace mostrar un lado muy débil de mi.
Si uno vive de los recuerdos se mantiene débil y a su vez si uno es débil cualquiera podrá jugar en su contra.
No debo tener una debilidad, no debo verme débil, las lágrimas que hoy son derramadas mañana serán olvidadas.
Pov Cloe.
Cierro la puerta de la casa y camino hacia la calle.
Algo no está bien, no ha dicho nada pero sus ojos no mienten.
Le escribo a Nick para que venga a buscarme, me siento en el cordón a esperar que él venga por mi.
Pasan unos minutos cuando estaciona su auto frente a mí, me apresuró a abrir la puerta del acompañante y a abrazarlo.
Las lágrimas no se hacen esperar, me las contuve durante toda la noche para que él no sintiera la presión de salir de su burbuja.
—Ya falleció —sollozo mientras Nick me abraza.
—Lo lamento —dice él aún sin alejarme —No tengo palabras de consuelo solo se que puedo abrazarte tanto como quieras y puedo oírte.
Tomo mi celular y le escribo a Ethan.
"Estoy aquí, siempre" —eso es todo lo que dice el mensaje.
—Llevame a casa que debo componerme y prepararme para despedir a la madre de Ethan.
—Bien —Nick arranca y yo miro por la ventana todo el viaje.
Afortunadamente yo jamás he pasado por una pérdida así, no sé a lo que Ethan se está enfrentando, porque yo no estoy con mi padre pero si lo tengo, no puedo ni imaginar que se sentirá perder a tu guía, porque eso era la madre de Ethan, su guía.
Algo en él se rompió, no necesito hablar con él para saberlo, ese día en el que recibió la noticia de que su madre pronto fallecería su mirada cambió, seguía con nosotros pero su mente no estaba con nosotros es como si estuviera físicamente en un lado y mentalmente en otro.
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Editado: 30.11.2022