Post Mortem Cadáver

Capítulo 12: Cortopunzante

15 minutos antes de la Autopsia.

 

Mike Rase, se encontraba preparando los instrumentos necesarios para el procedimiento que se llevaría a cabo en pocos minutos. Los iba desinfectando con suma paciencia, aunque había concluido, que seguramente, estos debían estar ya esterilizados, y cumpliendo todos los protocolos de bioseguridad. Sin embargo, ante la inminente primera autopsia en la que participaría directamente, no quería dejar nada al azar, y se había propuesto reducir al mínimo, cualquier factor de riesgo durante el procedimiento. Repasaba sus lecciones teóricas en su cabeza, repitiendo mentalmente conceptos, definiciones, y citas de los libros que leía ávidamente y con gran entusiasmo, desde que había ingresado a la institución a estudiar ciencias forenses.

 

Estaba emocionado, pero a la vez horrorizado, ante la oportunidad de oro, de la tarea que le habían asignado. Sin duda, el peso de la responsabilidad que su maestro había puesto en su espalda, le provocaba una serie de preocupaciones que iba dejando a un lado, mientras inspeccionaba toda la sala, para tener en total control, cualquier mínimo detalle que estuviera bajo su autonomía. Repasó una vez más, cómo había quedado envuelto en aquel embrollo, pero que a la vez, se había convertido en un muy buen examen, para comprobarse a sí mismo, si había tomado la mejor decisión del camino académico y laboral, por el que se había decantado. Le encantaban las ciencias forenses, y consumía cualquier libro académico o de ficción de diferentes autores, y documentales sobre el tema, e incluso, pasaba horas viendo series y películas sobre asesinatos, esclarecimientos de los mismos, investigaciones policiacas y forenses, que lo iban empujando hacia aquella ciencia tan enigmática y practicada por pocos.

 

La incursión de Samuel Dean, en la sala donde recibía sus clases, todavía le daba vueltas en su cabeza, y por momentos le parecía increíble, la manera con la que se habían desarrollado los sucesos, en los que solo fue un espectador pasivo de los acontecimientos, que lo fueron arrastrando hasta el preciso lugar en donde se encontraba.

El director de la morgue, había entrado personalmente al salón, donde estaba recibiendo su clase práctica de criminalística. La clase ya había terminado, y solo unos pocos estudiantes quedaban en la sala, que tenía un leve olor a putrescina y cadaverina, signo olfativo característico de la carne en descomposición, y que se mezclaba con el aroma a formol del aula. El profesor que impartía la materia, les estaba enseñando, con un cadáver real, señales de violencia en un cuerpo que descansaba sobre una plancha cromada.

 

Algunos estudiantes rehuían a estar cerca del cadáver, pero Mike Rase, se encontraba justo al lado, escuchando atentamente a su maestro. El director de la morgue se había disculpado con el profesor por interrumpir la clase, aunque este le había manifestado, que ya había terminado y que solo estaba despejando algunas dudas con los pocos estudiantes que continuaban en la morgue. Samuel Dean, le había solicitado a su mejor estudiante para que asistiera a un médico forense en una necropsia. El docente había mirado fijamente a Rase, pero este, con un movimiento negativo de su cabeza, había dado su respuesta sin siquiera abrir la boca. El profesor logró convencerlo ofreciéndole algunos créditos extras para su materia, y absolviéndolo del último examen teórico.

 

— Al demonio la teoría, Rase —. Le había dicho el docente —. Qué mejor manera de empezar a convertirte en forense, que la propia práctica de una autopsia.

 

Mike se había convencido en hacerlo, y hasta cierto punto se entusiasmó con la idea, de dejar muy bien parada a su escuela forense, y quedar bien ante el director de la morgue. Después de todo, a mediano plazo, Samuel Dean podría convertirse en su jefe, y el mismo Mike Rase, convertirse en uno de los más respetados médicos forenses de la ciudad. Estaba equivocado de lo primero, pero tenía futuro con lo segundo.

 

El director de la morgue lo había acompañado hasta la sala, donde estaba el cuerpo de Materson, y le había mostrado dónde estaba todo el instrumental necesario para el procedimiento. Y acto seguido, lo había dejado solo, despidiéndose con un tímido ademán.

 

Ahora, de pie en la cabecera de la plancha de procedimientos, tomó los documentos que se encontraban sobre el cuerpo, leyendo la información básica del difunto, y un poco de su historial médico, firmado por Robert Brown, y en el que decía, que había ingresado al Hospital La Salle a las 8:05 AM, y que había sido declarado muerto, apenas 15 minutos después de su ingreso.

 

El cuerpo se encontraba debajo de la sábana con la que había llegado, y fuera del alcance de su vista. Rase, no se intimidó por estar solo con el cuerpo, ni tampoco por lo sombrío que pudiesen verse las paredes del lugar. Tenía madera para el oficio, a pesar de su inseguridad y sus preocupaciones, y se propuso demostrarlo durante el procedimiento. Terminó de leer los documentos, y comenzó a realizar un nuevo inventario e inspección del instrumental. No quería que nada se le escapara, y deseaba con todas sus fuerzas causar la mejor impresión posible, y realizar un buen trabajo.



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En el texto hay: misterio, suspenso, terror

Editado: 03.04.2024

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