
1
Willsburg, Maine. Año 2021 D. de C.
— ¿Encontraste algo? — Preguntó Olivia, angustiada.
— No presiones — Le respondió Connors, con tono malhumorado.
El líder de la hermandad sostuvo su mirada por unos segundos, observándola fijamente y reprochándole en silencio por la osadía de hablarle de aquella manera. Olivia no fue capaz de verle directamente a los ojos por mucho tiempo y apartó la vista volviendo a concentrarse en la MacBook que había encendido minutos antes.
Se encontraban en la primera planta de la mansión Materson y llevaban al menos treinta minutos tratando de hallar alguna pista relacionada con el libro y el cuadro, que reposaban sobre la mesa del comedor, junto con dos copas de vino a medio tomar. Ninguno de los dos había vuelto a beber; el vino permanecía casi intacto, reflejando la quietud infructuosa de la búsqueda.
Derek Connors permanecía a su lado, sostenía el libro negro y, lo examinaba con creciente exasperación. Intentaba realizar una búsqueda minuciosa, pero hasta el momento no había encontrado nada relevante. Algunas páginas contenían escritos en idiomas tan antiguos que ni siquiera Olivia fue capaz de comprenderlos, pese a su amplio conocimiento de ritos y rezos de diversas culturas.
Durante varios minutos ojeó los manuscritos y le tomó fotografías con su móvil para intentar traducirlas con una aplicación. Los resultados que obtenía no le satisfacían en lo absoluto y en ocasiones la herramienta que utilizaba para traducir, no le arrojaba ningún significado coherente, como si aquellas palabras no pertenecieran a ningún idioma conocido y se negaran a ser descifradas.
Connors perdió la paciencia y cerró el libro de golpe. El sonido seco resonó en la estancia haciendo que Olivia se sobresaltara. Se levantó de un salto y quedó inmóvil y en alerta, suplicando en silencio que no fuera otro de sus ataques desenfrenados.
Al verla así de nerviosa, Derek sonrió para sus adentros. Parecía que no solo el respeto había regresado, si no que esta vez venía mezclado con algo más profundo: miedo.
— ¿Qué Pasa? — Preguntó, disfrutando abiertamente de su momento de superioridad y respeto.
Olivia, una vez más, no tuvo el valor de mirarlo directamente a los ojos, ni mucho menos de ponerse en evidencia confesando que el ruido del libro la había asustado. Volvió a sentarse lentamente y fijó la vista en la pantalla de la MacBook, en la que se observaba una búsqueda con algunas palabras en francés, evitando a toda costa encontrarse con su mirada.
— ¿Encontraste algo? — Preguntó Olivia, intentando desviar la atención de su paranoia y aferrarse a cualquier respuesta que rompiera el silencio.
— Nada que no sepamos — Le respondió Connors, lacónicamente.
— ¡No buscaste bien, Derek! — señaló, con la voz quebrada y al borde del llanto. Se encontraba bastante estresada. El cansancio y el temor acumulado comenzaban a ganarle terreno y perdía la compostura casi por cualquier cosa.
— Tranquila — manifestó el líder de la hermandad, en un tono casi burlón.
Seguía disfrutando de su momento, pero sabía que no le convenía seguir presionándola y llevarla más lejos. Ya había tenido suficiente con la bofetada y con haberla ahorcado casi hasta la muerte. La necesitaba lúcida, contenida, y enfocada en averiguar todo lo que pudiera sobre su amado cuadro.
— Te propongo algo, Olivia — continuó —. Toma tú el libro, y dime qué debo buscar en internet. Puede que tengamos mejor suerte.
Olivia asintió sin decir palabra. Se levantó de la silla del comedor, se acercó a Connors expectante y atenta a cualquier movimiento brusco, pero él se quedó en su sitio, esperando que estuviera frente a frente, para tomar posesión de su preciado objeto.
Una vez que llegó, tomó el libro directamente de las manos de Connors, quien se lo ofreció sin resistencia y, casi con agrado. La desconfianza imperaba en el recinto. Olivia sabía que era mutua, pero ya había comprendido que en ese momento, enfrentarlo, no era algo inteligente para sus intereses. Era una lucha desigual y ya lo tenía claro. Buscaría otro momento para su revancha, pero por ahora, lo más urgente era encontrar pistas para desentrañar los misterios que los envolvían.
Luego comenzó a recorrer la estancia que separaba el comedor de la sala, avanzando y retrocediendo mientras examinaba alguna página al azar, aferrándose a la esperanza de que alguna revelara algo concreto, pero parecía que no encontraba nada importante. La imagen de la página trece, donde se retrataba el mismo dibujo del cuadro, no los había llevado a descubrir algo nuevo. Parecía, que solo era la misma pintura en una escala menor y ya habían abandonado la empresa de descubrir algo con aquella hoja.
Connors la observaba en silencio, mientras iba de un lado a otro. Se encontraba ahora frente a la MacBook, y al leer las palabras de la búsqueda que Olivia había tecleado, no parecía que el resultado los llevara a buen puerto.
Olivia continuó caminando, y el leve arrastre de su pierna terminó por hacerse evidente. Cojeaba, eso estaba claro y, era contraproducente para su recuperación. La bata que llevaba puesta dejaba al descubierto parte de sus piernas, y la gasa que cubría la herida de bala; la misma que Joe Materson le había provocado.
Editado: 26.03.2026