Predestinados - Violetas

Predestinados - Violetas

¿Qué es el destino? ¿A caso existe?

Posiblemente nunca entendamos esas fuerzas, esos hilos que trazan rutas que nos conducen como títeres que creen tener el control en esta dimensión que llamamos realidad.

Pero…. ¿Qué es real?

Aún recuerdo esa tarde de verano de los años noventa, era solo un niño. Sin idea de muchas cosas en este mundo complejo. Solo sabía que lo que había presenciado había quedado grabado en mi memoria y más adelante con el pasar de los años poco a poco iba cobrando un significado, al menos para mí…

Había sido un día tranquilo de paseo en familia y nos encaminábamos después de descansar unos minutos en el parque para ese entonces no había nacido mi hermana. Caminábamos alejándonos del parque central de la ciudad hacia la esquina sur oeste, fue cuando vi a lo lejos mucha gente concentrada en la carretera, aún recuerdo que una extraña sensación vino a mi, acompañada de un agradable aroma que no podía describir en ese entonces.

Era muy extraño para mi, pues escuché murmullos de la gente con forme caminábamos por la acera, podía observar a mis padres mirar hacia el lugar y caminar lento hasta que comprendí que algo grave había pasado. Logré ver a los paramédicos atendiendo a varias personas, pero lo que me hizo sentir un vacío en el pecho fue mirar como una niña de edad similar a la mía se encontraba inmóvil en una de las camillas. Mis padres comentaban sobre el tema, pero en mi pasaban las imágenes y un extremo sentimiento de vacío junto con un aroma que rodeaba el lugar y no se sincronizaba con lo que ocurría al alrededor.
 
Pasaron los años y yo continuaba con mi vida de manera normal como cualquier joven. Aunque había muchas cosas que en el fondo sabía que no podían considerarse del todo normales, pero que no iban al caso.

Otro suceso se dio un día común entre semana cuando salí de casa para dirigirme en ese entonces a mis clases habituales, pero al subir al autobús ese agradable olor sacudió mis recuerdos y me transportó a aquella tarde de verano justo a aquel accidente que presencié, lo que me dejó algo extrañado.

Sabía que la memoria se asociaba con olores y estos podían quedar vinculados con recuerdos. ¿Pero por qué ese aroma llegaba a mí de la nada? Me dije a mi mismo que esto se trataba de una coincidencia y quizás alguien en el autobús usaba alguna fragancia, pero dejé de percibir el aroma. Así como llego así se fue…

Lo más inquietante me ocurrió hace dos días, lo que para mí se disponía a ser una mañana normal de miércoles se transformó en la más extraña de todas, pues justo a unos pocos metros de mi casa mientras caminaba hacia la parada de autobús comencé a percibir de manera espontánea y de reojo a una especie de sombra, esta se movía rápidamente tan solo en fracción de segundos, desaparecía y aparecía inesperadamente en lapsos de tiempo variables, pero me comenzaba a incomodar a tal punto de sentirme acechado por algo que ni siquiera podía definir. Pues podía hasta ser solo mi imaginación. Pero no, supe que no lo era, cuando al bajar del autobús me golpeó el aroma a violetas, el mismo que de pequeño no sabía definir y el que había formado parte de diferentes eventos aislados, ahí estaba de nuevo, trayendo recuerdos a mi mente. Seguí mi camino tratando de obviar lo que ocurría, pero esa sombra seguía al acecho, podía verla cuando menos lo esperaba, pero no fue hasta el regreso, tras bajar del autobús y caminar hacia mi casa que al girar en una esquina salió justo de frente haciéndome reaccionar instintivamente hasta el punto de saltar ligeramente hacia atrás, como cuando quieres evitar chocar con alguien, solo que en este caso no había nadie, la sombra o lo que fuese quería hacerse notar. ¿Pero qué era? y ¿Qué quería?. Nunca lo sabré, al menos aún no tengo las respuestas y creo que es difícil tenerlas, así que solo manejo teorías que no tienen sentido…

Anoche soñé, fue algo que no recuerdo del todo, pero me hizo despertar con una sensación de vacío y un sin sabor sobre el sentido de todo. Miré mi celular para ver la hora; Pasadas las tres de la madrugada, seguí durmiendo.

En la mañana la sensación había desaparecido. Me dispuse a preparar todo para salir de nuevo rumbo a un curso corto que me disponía a llevar los días sábado. Pero al encontrarme camino al lugar percibí de nuevo ese aroma, pero esta vez venía de una joven de cabello castaño que caminaba tranquila y apacible, la miré pasar a mi lado, ella sonrió amablemente y de alguna manera no pude comprender el vacío que me provoco pensar que algo ocurriría… Esa sensación que te envuelve. Dejé de lado mi camino y seguí el paso de la joven, el aroma seguía ahí, sutil, a la distancia que de manera prudencial mantenía con ella. ¿Qué estaba haciendo? A caso confirmar alguna de mis locas teorías o solo quería evitar que algo pasase. Pues definitivamente esa decisión no estaba en mí…



Randy González

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En el texto hay: misterio, misterio sobrenatural, relato

Editado: 13.04.2019

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