Premoniciones: T.E.P [2]

AVENTÓN (3/4)

Jay tomó su vehículo y ambos se encaminaron hacia la ruta que le había indicado la visualización.

—¿Qué hay de su aspecto? —indagó Jay.

Dan recurrió nuevamente a los recuerdos de la visualización.

—Tez morena, ojos en color café, cabello azabache, de estatura promedio, tal vez de un metro sesenta.

—Bien, eso es suficiente. Conozco a alguien que podría ser de ayuda para encontrarla en redes sociales.

—¡Claro, tu amigo Theo!, ¿verdad?

Jay asintió.

—Estoy seguro de que con solo esa información podrá encontrarla.

Jay aparcó a un lado de la carretera y tomó su teléfono. Buscó el nombre de Theo entre los contactos y presionó la opción de llamada.

Al cabo de segundos, la llamada fue tomada y dispuso el teléfono en modo altavoz.

—¿Qué hay Jay, Jay? —saludó una voz familiar que no era la de Theo.

—¿Keelan? ¿Te encuentras con Theo?

—Depende de lo que necesites de él... —una voz se oyó de fondo—¿Keelan que haces con mi teléfono? —era la voz de Theo y ambos comenzaron una disputa totalmente infantil.

—¿Pueden pelear luego? Theo hay algo que necesito pedirte que hagas —irrumpió Jay.

—¿Jay?, ¿cómo estás? Lo siento, sabes cómo es Keelan —se disculpó—¿Qué necesitas?

—Hay una mujer que necesito que intentes encontrar en redes sociales. Es testigo de un caso que debo investigar junto con Dan y necesitamos encontrarla porque no pudimos hallarla por nuestros medios y tampoco mediante la base de datos— mintió.

Theo solía ser un compañero de la secundaria a la que recurría Jay quien siempre ha sido un genio informático y sabía que él sería de gran ayuda para encontrar a Shayla.

—Bien, ¿qué puedes decirme de ella?

—Su nombre es Shayla, es de tez oscura, ojos cafés, cabello azabache y estatura de un metro sesenta. Eso es todo.

—¿Eso es todo?, ¿dónde reside actualmente u otras cosas que faciliten la búsqueda?

—Has encontrado a personas por menos información que esa en la secundaria —le recordó.

—Vamos, es pan comido —alentó Keelan de fondo.

—¿Podrás hacerlo? —indagó Jay.

— Haré lo posible y te lo haré saber.

Una sensación de alivio recorrió el cuerpo de Dan. Si Shayla era real, podía demostrarle Jay que las visualizaciones eran certeras.

La llamada con Theo finalizó y con lentitud continuaron su recorrido por la carretera.

—El día que la prensa cubrió el caso del Asesino del Carrusel, fue el mismo día que sucedió el asesinato, ¿verdad?

Dan asintió.

—Para ese entonces habían pasado cinco días desde lo ocurrido en la sala de clases, pero no puedo asegurar que esta vez transcurrirá el mismo porque no lo sé — comentó Dan.

—Si Theo logra encontrarla, podremos vigilarla, en lugar de esperar aquí sin la inseguridad de no saber cuándo ocurrirá.

—Sí, eso sería mejor.

Para ese entonces, era la tercera vez que recorrían la carretera de un lado a otro mientras esperaban el llamado de Theo o que se cumpliera la visualización, lo que ocurriera primero.

Pero el llamado de Theo ocurrió primero.

—¿Qué has encontrado, Theo? — indagó Jay.

—Dame un segundo —pidió Theo y cambio la llamada a modo videollamada—¿Puedes verme bien?

Theo era de altura promedio y delgado. Su piel era pálida, sus ojos en color esmeralda eran acompañados por unas gafas, mientras que su nariz era redondeada y su boca alargada. Su cabello en color castaño oscuro solía acomodarlo de lado mientras una línea curva era realizada por sobre su oreja al momento de peinarlo. La vestimenta consistía de una remera de colores cálidos, un jean en color cielo y para finalizar unos zapatos informales. "Todo un nerd", diría Keelan.

Jay asintió.

— Y a Keelan también —comentó divertido.

Keelan era todo lo contrario. Su piel era de tono medio. Su cabello de color ambarino alborotado, la parte central del mismo solía pararlo, mientras que a los costados no le daba mucha importancia. Sus ojos pequeños en color azulado, su nariz respingada y su boca pequeña con labios ligeramente carnosos.

—Sí, solo ignóralo —pidió— Compartiré en pantalla unas posibles candidatas que cumplen con la descripción que me has dado — en la pantalla se visualizó una lista de mujeres con el nombre de Shayla y que cumplían con la descripción brindad por Dan— Bien, deberías poder ver la lista, solo asiente si lo haces.

Jay asintió y Theo continuo.

— En primer lugar, tenemos a Shayla Boni que actualmente reside en el norte de Saint Louise y ha estado viviendo allí por un largo tiempo y sé que es ilegal —comento en un susurro— Pero como es para ti y sé que no me meterías a prisión, creo... He rastreado su ubicación y actualmente se encuentra allí y teniendo en cuenta que hay ocho horas de diferencias entre aquí y Saint Louise, deduje que no sería ella.

—Puedes ser sorprendentemente estremecedor —comentó Jay.

Dan se acercó hacia el teléfono lo suficiente para que la cámara no lo captara y observó la lista.

—¿Puedes deslizar lentamente la lista para poder ver el resto? —pidió Jay.

—Claro, solo dime cuando necesites que me detenga.

La lista comenzó a subir y había al menos veinte personas con el mismo nombre y aspecto similar.

Con un gesto de manos, Dan pidió que se detuviera.

—Espera un segundo, Theo.

La lista se detuvo y Dan fijo la mirada en una de ellas, para luego señalarla.

—¿Qué puedes decir acerca de Shayla Nicole?

—No he podido encontrar mucho acerca de ella, únicamente que ha estado viajando como senderista a lo largo del país y no conseguí una ubicación exacta, pero la última vez se encontraba en el sur de Black River.

Dan asintió con firmeza.

—Theo, necesito que me ayudes a encontrar su ubicación actual o al menos que me des aviso de cuando llegue a Buenos Aires. Estoy seguro de que vendrá aquí y necesitamos encontrarla.



#1105 en Thriller
#555 en Misterio
#428 en Suspenso

En el texto hay: premoniciones, crimenes, crimenes y asesinatos

Editado: 13.11.2023

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.