Un nuevo amanecer llegó a la universidad. Xiāohuàn se levantó como ya comenzaba a hacérsele costumbre, sólo que esta vez recibió un mensaje a su móvil a los pocos minutos de estar ya preparándose su desayuno. Aquel mensaje era de Lìān, y el mismo era un pequeño saludo que decía lo siguiente: «早安(Zǎo'ān)[Buenos días], Zhào Xiāohuàn. Espero hayas dormido bien, amigo. Ten un hermoso día y aprende mucho hoy. Nos veremos pronto».
Ese mensaje consiguió una tierna sonrisa en el médico, para luego responder con un: «Zǎo. Ojalá a ti también te vaya muy bien. Claro que nos veremos pronto». Al terminar, continuó preparando sus alimentos, y de manera fugaz, dejando de lado el ejercicio, Lìān tomó su móvil para ver si el mensaje que le había llegado era de Xiāohuàn. Su emoción fue enorme al notar que, en efecto, era él.
—¡Zhào Xiāohuàn! Me vas a volver loco, chico lindo —mencionó en voz alta al pensar en qué responder, mas decidió dejarlo así. Creía que ser un poco más paciente era lo ideal.
Por su parte, Héngwǔ también le envió un mensaje al médico por medio de Weibo. Aquel decía lo siguiente: «Hai, Zhào Xiāohuàn. Que tengas un buen día. Pon mucha atención en clase, come bien y no olvides descansar. Si gustas te envió algo más en la tarde para que tengas un pequeño refrigerio. Esta vez lo hice yo mismo». Al enviarlo, Héngwǔ continuó cocinando unas cuentas 饭团(Fàntuán)[Bolas de arroz] rellenas de pescado. Por desgracia, el de medicina no tenía disponible su Weibo en su móvil, por lo que no respondió de inmediato el mensaje.
Sin desanimarse, Héngwǔ igual preparó el platillo en una cajilla de regalo y se lo llevó, por si le decía más delante que aceptaba. Pronto, Xiāohuàn abandonaría el edificio acompañado de Měiméi, pues habían quedado verse pronto para ello, y antes de salir, el de blanco vería las computadoras y le pediría a su amiga unos momentos para checar su Weibo.
Su instinto no le falló, pues encontró el mensaje de Héngwǔ y pronto lo respondió con el corazón contento: «Xièxiè, Yáng Héngwǔ. Si no es mucha molestia, me encantaría probar lo que cocinaste. En verdad, me siento muy agradecido. Perdona por no contestar rápido, pero no tengo móvil para revisar Weibo, pero prometo estar lo más pendiente posible».
El matemático recibió la respuesta y de inmediato se dio la vuelta antes de entrar a su facultad y corrió hasta el pequeño puesto de entregas que se hallaba en el campus. 桜メール(Sakura mēru)[Correo flor de cerezo] era un pequeño negocio que manejaba la facultad de comunicación, liderado por un grupo extranjero que, de igual manera, pertenecía a todas las facultades, mismos que era pagados para hacer entregas a todo el campus con sólo dar el nombre del alumno, la facultad y el semestre.
Héngwǔ, sin vacilar, de nuevo se presentó y fue atendido por el mismo trabajador de la vez pasada.
—こんにちは(Kon'nichiwa)[Hola], Yáng-kun —mencionó el trabajador alto de rasgos bellos, pelo liso negro y ojos pequeños, poseedor de una sonrisa que destellaba por todo el sitio. Sin dudas se trataba de alguien apuesto, de uniforme color verde oliva.
—Yamashita Kazuhiko-先輩 (Senpai)[Senior]. Kon'nichiwa! —respondió Héngwǔ de manera formal y haciendo una pequeña reverencia.
—Una vez más enviarás algo a Zhào-kun, ¿no?
—Así es, senpai. ¿Cree que estoy siendo algo abrumador? —preguntó algo sonrojado el de rojo, para ser respondido de inmediato por el muchacho de uniforme con orillas doradas.
—Para nada. Ayer que viniste me pareció verte muy inseguro de siquiera hacerlo. Ahora te vez muy decidido. ¿Pasó algo?
—N-no tan así —mencionó temeroso el matemático—, pero sí. A Zhào Xiāohuàn le gustaron los mántóu. ありがとうございます(Arigatōgozaimasu)[Muchas gracias], senpai.
—¡Ey! No tienes nada qué agradecer. Eres un cliente, y nosotros tratamos a quienes nos ayudan en nuestro negocio como se debe: con respeto y mucho cariño. Cuando me dijiste que era un secreto, me enterneció mucho, por eso te recomendé esos mántóu que vuelven locos a todos en el campus. Además, sí vi la historia en Weibo. Me alegro que todo haya salido bien —aclaró Kazuhiko muy feliz, contagiado Héngwǔ de su bella sonrisa.
—Espero esto también le guste mucho. ¡Por favor, senpai! Hágaselo llegar tan pronto puedan. —Héngwǔ entregó la caja, recibida con mucha alegría el superior.
—No te preocupes, Kichiro-kun se lo entregará el día de hoy también sin falta, a la misma hora.
—No sabría qué hacer sin ustedes. De verdad, Arigatōgozaimasu —repitió el matemático e hizo una reverencia inclinándose casi 45 grados hacia adelante, enternecido Kazuhiko al verlo.
—No es necesario tanto. Ya te dije: es nuestro trabajo.
—Lo sé, pero que guarden el secreto también me parece un gran favor que me hacen.
—Supongo que debiste estar muy nervioso ayer por eso. No eres el único que hace envíos anónimos. Muchos aquí conocemos muchos secretos de todos en la universidad. Hay gente que nos ha ofrecido dinero para que demos información de los paquetes que se envían.
—I-impresionante. ¡Qué honor trabajar aquí!
—¿Te gustaría? —preguntó Kazuhiko muy serio, algo que lo desconcertó un poco.
—Pero no soy de…
—No tienes que pertenecer a mi país para trabajar con nosotros. Al menos sé que puedo hacerte un lugar si hablo con mis propios senpai —aclaró el de verde, algo que hizo dudar un poco a su cliente.
—Yo… No lo sé…
—Eres trabajador, apuesto y muy inteligente. A cualquiera le gustaría emplearte o amarte. Yo sé que tarde o temprano Zhào Xiāohuàn caerá en tus brazos. —Aquello lo dijo en un tono un poco más coqueto, algo que sin dudas hizo sonrojarse a Héngwǔ.
—L-lo voy a pensar. De igual forma, ari…
—¡Esta bien! Será mejor que vayas a clases. Yo me encargaré de tu envío.
—Bien, nos vemos. さよなら(Sayonara)[Adiós].
—バイバイ(Baibai)[Adiós]. —Se despidió el mayor viendo como Héngwǔ se iba con prisa, para luego ver el paquete que le habían dejado.