Princesa por Elección (libro #3)

Capítulo 7

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Mi respiración empieza a entrecortarse cuando siento unas manos acariciar mis piernas, ese tacto es tan reconocible en mí que sin levantar la cabeza, sé de quién se trata, pero prefiero solo mantenerme con los ojos cerrados y con el cuerpo petrificado para que el temblor y mis nervios no me delaten.

De un salto, abro los ojos al sentir como sus labios se acoplan a los míos lentamente. Mi piel se eriza y apenas puedo mantener la poca cordura que me queda al ver que yo me mantengo con los mismos vestidos cortos para dormir mientras que él está sin camisa y solo… solo… con bóxer.

Estoy tentada a pasar mis manos por su espalda y su pecho, pero tengo miedo a lo que pueda suceder, así que lo único que puedo hacer es mantenerlas en colchón de la cama.

Trago fuerte al sentir como su nariz roza de arriba hacia abajo mi cuello, provocándome varias cosquillas pero de irreconocibles sensaciones; una pequeña sonrisa se sale de sus labios cuando se da cuenta que empiezo a apretar las sábanas.

—Mírame Kiara.

Intento no hacerlo. Me digo a mí misma que no lo haga. Si lo hago, está claro que me perderé en todo sentido en sus ojos, en su pícara sonrisa y en su tacto suave.

Siento como el calor de su cuerpo cada vez se une más al mío, su mano se posa en mi cintura y sus labios empiezan a marcar líneas por todo mi cuello y mis hombros de manera lenta que siento que no podré mantener los ojos cerrados.

Y cuando no puedo seguir más, conteniéndome por las buenas, pongo mis manos en su cuello y pronto mis labios quedan junto con los suyos, su respiración se vuelve agitada y al entreabrir mis ojos, me doy cuenta como sus pupilas se han dilatado hasta ver como su iris se ha puesto más gris de lo normal.

Me caigo de espalda y él empieza a levantar un poco mi vestido, haciendo que me sienta avergonzada de mi actitud pero él no se detiene, deja el vestido por mi abdomen y siento como le da masajes a la parte descubierta de mi estómago y mi vientre.

Siento como el aire me falta, mis mejillas arden y de cómo mis ojos empiezan a dilatarse también.

Su mano empieza a acariciarme y cuando deja de besarme, solo el sonido de su respiración cae en mi oído haciendo que me sienta en otro mundo. Me muerdo el labio inferior para no sacar algún sonido imprudente, pero cuando las yemas de sus dedos se acercan de nuevo a mis piernas, no evite murmurar su nombre.

—Xav…

Mi corazón empezaba a latir tan rápido que pronto se saldría de mi pecho. Mis uñas empezaron a adentrarse en su espalda y cuando él dejo ir un pequeño gemido; no aguante las inexplicables ganas de mostrar mis sentimientos.

—Te amo Xavier…

Él no se detuvo en dejar de acariciarme y seguir un recorrido de besos por todo mi pecho, cuello hasta llegar a la boca.

—Yo… Te…

Ansiaba escuchar esa palabra, necesitaba escucharla de su boca. Si esto estaba sucediendo en verdad, quería que de una buena vez, me dijera eso que tanto ansiaba escuchar.

— ¿Qué?—Hice que continuará.

—Te a…

~~~

— ¡Hora de levantarse!

Abrí mis ojos y pronto vi como Neil abría las cortinas y seguido de eso, las persianas de la ventana, haciendo que yo gruñera fastidiada y me tirara de nuevo en la cama para envolverme con las sábanas color melón.

—Kiara, levántate. Son las ocho y a las nueve, el rey quiere que todos nos reunamos en una sala privada. —Rodé los ojos con mal humor.

Tire las sábanas a un lado mientras me sentaba en la cama para rascarme los ojos y así, estos, empezaran a acomodarse a la luz del sol. El día estaba bien soleado y despejado, no había ni un rastro de nubes por lo que veía pero aun así mi humor no estaba de buenas para recibir ese bonito día.

—Que carita la que tienes.

Eleve mis cejas ante su comentario que parecía provocarle risa; estaba claro que no era de las chicas que se levantaban como una flor al florecer por las mañanas, yo parecía de esas chicas que al despertarse, tiene cabellos de loca, los ojos achinados y una cara de bruja. No era muy amigable verme de esa manera y no se lo recomendaba a nadie y más cuando me despiertan de una manera tan desprevenida que hacen que mi sueño se corte y no pueda continuar con la historia.

—Debes de tener en cuenta que no soy muy hermosa en la mañana.

Me acaricié el cuello y el recuerdo de los labios de Xavier en mi sueño hizo que rápido sintiera una ola de calor recorrer por toda la parte de mi cuerpo.

—Me daré un baño, lo necesito. —Desaparecí ante la mirada de Neil quien después se escuchó como salió de mi habitación.



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En el texto hay: principe, princesa, corona

Editado: 21.04.2021

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