Princesa por Elección (libro #3)

Capítulo 17

Caminaba de un lado hacía el otro como un león enjaulado, estoy nerviosa o mejor dicho, mucho más que eso que no puedo ni siquiera pensar con claridad; varias veces pateé mi vestido al no concentrarme en donde pisaba, pero eso no fue lo peor, pronto tendré mis primeros tres juicios y aunque me estuve preparando tres días para remitir mis primeras declaraciones, aun así me siento insegura de mis palabras o quizás de todo.

Cuando Neil y el rey Arturo me dijeron que el último reto sería ser la participe de un juicio eso hizo que casi me quedará petrificada como un tempano de hielo, pero eso no fue lo que hizo que casi dejará de respirar, lo siguiente fue cuando me hicieron mención de que yo sería la juez del caso, que los del parlamento estarán presentes observándome y evaluando el juicio y por supuesto, que todo lo que diga estará aprobado por el rey; así que si le declaro la muerte a una persona, el rey tomara mi palabra y eso va a hacer…

No, no y no… No estoy lista para esto ni para poder soportar ver las caras de personas quizás inocentes y culpadas por delitos menores, en donde algunos casos pueden obtener un castigo fuerte para que no vuelvan a cometer esa acción.

Me miré en el espejo de la corte y por supuesto, tengo esa cara de tener miedo ante lo que sucederá, esa cara muestra más que mil palabras y no solo eso, parece como si hubiera visto un fantasma.

Esto parece un examen final, en el cual si no respondo bien a las preguntas, terminare por cometer varios errores imperdonables, no es que vaya a tratar de agradarles a los del parlamento pero tengo que mantener una postura controlada y seria ante los casos que vaya a presenciar.

«Si una persona ha robado algún objeto ajeno sea o no de un grado mayor o menor, tendrá el castigo de obtener de veinte a veinticinco latigazos en su mano para hacerle razonar sobre su falta o equivocación».

«Si una persona ha atacado injustamente a otra persona, sin tener una buena justificación, recibirá un apartado del rey para ser encarcelado y emitir luego un juicio para ser liberado por medio de una fianza que él o la juez otorgue por su nivel de delito».

«Si una persona ha huido de su delito y se ha encargado de ocultar su identidad, se le otorgará ser castigado con la muerte, al no haber respetado las leyes dirigidas al pueblo y a su vez, por haber intentado cubrir sus delitos sin haber correspondido a su juicio».

Repasaba en mi mente una y otra vez, todas las leyes que he tenido que aprenderme para salir bien en el juicio; hay algunas que se me olvidaba y otras que parezco confundirlas con otras que tienen casi el mismo significado. Al final, me declaro ser un manojo de nervios del cual si no tengo remedio de controlarlos, terminaré por hacer una disparatada en la corte.

—Me encanta ese vestido, veo que Sasha y Candy tienen buenas manos y ojos—dijo Neil al entrar.

— ¿Por qué la tierra no me puede tragar en este momento?—él rió ante mi pregunta.

—Vamos, solo concéntrate en tus palabras y en escuchar muy bien el juicio. De todos modos, tendrás todo lo necesario, hasta pueden haber testigos—me rasqué el cuello.

—Eso no quiera decir que lo que vayan a declarar tenga que ser bueno o malo—respondí.

—Tienes razón, pero debes de razonar bien antes de dar una respuesta. —Opinó Neil.

Me senté en el asiento que hay en la sala para después volverme a levantar, ni siquiera podía mantenerme tranquila en un lugar.

—El rey Arturo quiso que te la pusieras hoy—Neil me entrego una caja de la cual no la podía abrir porque mis manos temblaban.

— ¿Qué es?—le pregunté.

— ¿Por qué no descubres?—Le hice un gesto de disgusto al tener que ser yo quien descubra la sorpresa.

Dejé la cajita en una mesa para empezar a abrir su envoltorio y luego terminar por abrir la tapa; antes que llegará a decir algo, la caja contenía una tiara de la cual está especialmente elaborada con varios diamantes y estupendas figuras doradas que encajaban con mi vestido.

— ¿Una tiara? Y precisamente hoy. —Dije malhumorada.

—Debes usarla, ahora no lo dice Xavier, sino que el rey—propuso, Neil.

—No tengo ganas de protestar, sabes que no estoy en condiciones de usar algo así—me levante más nerviosa de lo que me encontraba ¡Gracias rey Arturo! ¡Gracias Neil! Acaban de arruinar mi mañana.

—Falta poco para que termine la competencia y en ningún momento usaste la que te regalo Xavier, pero esta vez, debes usarla, estarás enjuiciando a personas como si fueras ya una reina, ¿no crees que esta vez sí deberías usarla aunque sea por ese motivo?—lo asesine con la mirada.



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En el texto hay: principe, princesa, corona

Editado: 21.04.2021

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