Príncipe arrogante

◦✧◦❀ Capítulo 24 ❀◦✧◦

¿Por qué los postres te desagradan tanto?

Recuerdo que un día le pregunté a Zyran, mientras estábamos sentados en el jardín. Él estaba allí, y yo lo alcancé después de terminar de hornearle al segundo príncipe. Siempre me ha parecido curiosa su aversión por las cosas dulces cuando a la mayoría parece encantarles.

Ah, traumas —se encogió de hombros sin pensarlo.

No me quieres decir qué sucedió, ¿verdad?

No —negó con la cabeza—. Estoy harto de que me veas con esos ojitos que pones cuando te enteras de algo de mí. Me miras como diciendo «oh, pobre Zyran. Ha sufrido tanto» —imitó mi voz con un acento raro—. Es insoportable.

—No hablo así —me crucé de brazos.

Ese no es el punto.

—Por lo menos dime algo —ese día estaba un poco malhumorado.

Llevaba alrededor de una semana sin tomar una gota de alcohol, y creo que entre veces le daban ganas de estrangularme por ponerle esa condición. No sé, su manera de mirarme me hacía suponerlo porque tras hacerlo, se quejaba entredientes.

A Zyran desde un inicio le interesó que seamos amigos. Y yo que lo consideraba un estorbo. No tan alejado a como lo ven los demás...

Igualmente, estaba el asunto del beso y mi reciente trato con Allister. Las cosas estuvieron raras en ese transcurso de tiempo. Desde ahí me dediqué a ignorar sus crecientes sentimientos por mí. Nos la pasamos un mes entero sin hablar de eso.

»¿Qué tienes pensado para el futuro?

—¿El futuro? —arrugó la frente—. ¿Y a qué viene esa pregunta?

—No lo sé. Estoy aburrida. Me he dado cuenta de que sé muy poco sobre ti. Si me quedaré en este mundo por un año, deberíamos conocernos más, ¿no lo crees? Yo por ejemplo quiero poner mi propia repostería. Poder hornear las cosas que me gustan y endulzar un poquito la vida de la gente.

—¿Por eso revisabas tus cuentas a cada rato?

—Ajá —asentí con la cabeza.

Yo solo quiero respirar otro día más. Tener un buen vino, participar en una buena fiesta... —hizo una pausa—. Jum, ni todos mis planes juntos le llegan a los talones a uno solo tuyo —ahora que recuerdo, ese día su sonrisa también fue cálida. Viéndolo desde el presente, él no estaba molesto. Solo era Zyran mostrándome otra faceta de su personalidad—. Añadiré un nuevo pendiente a mi lista, tal vez el más importante: probar todos los postres de tu repostería. Estaré ahí para cuando la pongas. ¿Va?

—No vayas a molestarme.

No sé si sea porque esté en coma, pero sí que he sido odiosa.

No lo haré —negó mirando el cielo.

¿Y qué hay de tu trauma?

—Lo superaré. Tus postres valdrán la pena. Hablamos de tu sueño después de todo.

Zyran dijo que estaría ahí para la apertura de mi repostería soñada. Debo hacer lo que sea para que su plan del futuro se cumpla. Ninguno de los dos podemos perder la batalla contra esa fruta del demonio. Voy a despertarlo cueste lo que me cueste.

◦✧◦

Los guardias del rey Erian hicieron un escándalo al detectar la presencia de un intruso. Ellos abrieron la puerta de la habitación de golpe, pero no pudieron entrar por temor a la magia de Zyran. Yo les dije que el oficial del cielo estrellado era un aliado, pero de todos modos lo aprisionaron hasta que el rey le concediera la libertad. Cosa que hizo después de reconocerlo.

Me ubico en una mesa cercana a la cama de Zyran. El oficial me indicó que me acostara bocarriba con varias velas a mi alrededor mientras tomo la mano del bello durmiente. Es la segunda vez que mi magia sirve para algo bueno; se convertirá en la batería que me permita entrar a su mente.

Él lo explicó con palabras más sofisticadas, pero me es más fácil entenderlo así.

—¿Por qué no me habías dicho que la mitad de tu cuerpo está corrompido? —me cuestiona el rey Erian. Me da vergüenza que lo único que me cubra sea una manta—. ¿Cómo te convertiste en una portadora de energía oscura?

—No lo sé. Un día me di cuenta de que podía usar magia, y a continuación, lo primero que hice fue aprender los hechizos de la bruja que me crió —echo un suspiro—. No fue hasta que pasó un incidente que supe que la magia que tanto me hacía feliz, era maldita.

—¿Sabes por qué eres así?

Griselda dijo que era culpa de «mi no papá». No sé qué me hizo, pero juro vengarme por fastidiarme de esa manera. Tengo mucho por el que vengarme de un hombre que hasta hace tres meses no conocía.

—Si sobrevives y salvas a mi nuevo amo, prometo leerte las estrellas, niña —dice el oficial—. Debe haber algo que te dé respuestas.

—Ah, gracias —me divierte la cara que ponen cuando les agradezco. Es un mal hábito que agarré de los humanos—. ¿Podemos iniciar? La espera me tiene nerviosa.

—Cierra los ojos, y déjate llevar por el aroma de las velas. Pronto te dará sueño. No debes oponer resistencia.

—¿En serio no sabe dónde podré encontrar el núcleo de la mente de Zyran? ¿Cómo es ese lugar? —cuestiono cerrándolos.

—Ya te lo dije. No tengo la respuesta.

¿Y si me equivoco y solo he interpretado sus acciones a mi conveniencia? ¿Qué tal si no ser atacada por su magia es pura coincidencia? ¿Y si ver la estrella no se trató de algo más que una alucinación? No he dormido bien últimamente.

—Zyran, no me la pongas difícil. ¿Sí? —susurro apretando su mano—. Recuerda que tenemos muchas cosas pendientes. Debemos despertar juntos.

El oficial me pide que cuente hasta donde pueda. En estos segundos de oscuridad y silencio, pienso en un montón de cosas tras otras. El aroma dulce del sándalo me invade las narinas. Me pregunto cómo será el interior de Zyran.

Es irónico que entre a su mente cuando desde que nos conocemos le he reclamado porque no tiene límites ni respeta mi privacidad. Lo que estoy a punto de hacer, no se equipara a nada de lo que él ha hecho antes; es peor. Allá dentro veré cosas que Zyran nunca se iba a atrever a contarme. Son sus secretos y yo... Bueno, todo sea para salvarlo.




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