Príncipe arrogante

◦✧◦❀ Capítulo 34 ❀◦✧◦

No tengo conocimiento de cuánto tiempo ha pasado desde que dejamos el bosque y fui traída a la prisión de una torre. Soy la única prisionera del lugar. Mientras ocupo la cama y miro el techo de la cárcel, me hago un millón de preguntas.

¿Qué estará haciendo Zyran? Todo su poder desapareció en cuanto toda su familia fue asesinada. Lo peor del asunto es que añadiendo a eso, ahora no tiene magia.

El rey Erian nos jugó sucio. ¿Cómo alguien con una mirada amable puede ser así de calculador? He estado metida tanto tiempo en mi cabeza que llegué a la conclusión de que todo fue parte de su estrategia. ¿Cómo pude ser tan ingenua? Él vio la gloria cuando accedí al plan del oficial.

Desde que señaló mi naturaleza como impedimento para que Zyran tuviera descendencia conmigo, era obvio que no le importaba en lo absoluto. Le dará igual si Zyran se niega y ellos terminan asesinándome.

Y pensar en todas las veces que probó mis postres.

En serio lo odio.

—Vaya, estás más cómoda de lo que pensé.

Me levanto enseguida al escuchar la voz de Gray. El feérico apareció de la nada, viéndome del otro lado de las rejas con una pequeña sonrisa. ¿De dónde salió? Hasta donde sé, el lugar es impenetrable.

Griselda debe tener algo que ver.

—Tú... —le doy un palmazo a las barras—. ¡Hasta que por fin apareces, maldito infeliz!

Quisiera salir y llenarlo de golpes. ¿Cómo se atreve a aparecer sin más? Después de todo lo que pasamos por su culpa...

—¿Me extrañaste? —se lleva la mano al pecho—. Estoy muy decepcionado de ti, Faith. En menos de un año has echado todo a perder. Eres muy mala chica. Fue pésima idea dejarte en el mundo humano. Nunca debí permitir que te quedaras allí. ¿Pero qué puedo decir? Te veías tierna mientras horneabas y fingías ser como los demás.

—¿Qué quieres de mí?

Me aterra pensar que me espiaba todo este tiempo.

—¿Tienes idea de lo difícil que es conseguir la fruta de «dulces sueños»? Me tienes muy enfurecido, querida. ¡Quisiera...!

Me echo hacia atrás en el instante que él mete la mano por los barrotes. De no haberlo hecho, iba a por mi cuello.

» Oh —la saca, y yo por mi parte no puedo contener mi respiración agitada—. Mira lo que me haces hacer. Eres muy, pero muy mala chica.

Está loco.

—¡¿Qué quieres de mí?! —insisto.

—Ssh —se pone el dedo en los labios—. No querrás que sepan que estoy aquí. Es más, no le dirás a nadie sobre mí. Comienza a ser una buena chica y guarda el secreto. Ya sabes que tengo control sobre tu cuerpo; imagina lo que pasará si me desobedeces. Tu corazón dolerá como si se tratase de un infarto. No vas a morir, pero sufrirás mucho.

Debo guardar la calma. Las pocas interacciones que he tenido con él me han hecho dar cuenta de que me ve como su propiedad. No es mi padre, pero su papel en mi vida es igual de importante.

Tienes que ser estratégica, Faith.

—¿Qué pasará conmigo? —respiro profundo—. ¿En serio van a matarme?

—Quieren que el «estorbo» se convierta en el emperador, pero es evidente que no lo logrará. Allister es más fuerte en todos los sentidos. Velo de esta manera: el concejo está prolongando tu vida. Tarde o temprano querrán ejecutarte. Cometiste un gran error, Faith. Últimamente has amontonado una enorme pila de estupideces —suspira—. Antes de todo esto, tenía planeado concederte otros veinte años de libertad. No te molesté en todo este tiempo, pero tus decisiones me han llevado a adelantar todos mis planes. No te quejes llegado el momento.

—¿Eso significa que vas a ayudarme?

—No puedes morir —se aleja. Está por marcharse.

—¡Espera! —me acerco, y aprieto los barrotes—. Por lo menos dime de dónde vengo. ¿Qué hay de mis padres? ¿Los conoces? —temo que no conteste—. Dame algún detalle sobre ellos, por favor.

—Jum —arquea la ceja—. Tienes los ojos de tu madre.

¿De verdad?

—¿Y su nombre...? —trago saliva—. No te preguntaré nada más. Solo dime su nombre.

Por mucho tiempo supuse que mis padres me odiaban, pero ahora es posible que no. Quisiera saber de ellos y responder la pregunta que me he hecho en todos estos meses: ¿sabrán de mi existencia?

—Después de todo lo que te haré, mereces ese único regalo —suspira. Que ni crea que me dejaré controlar por él. Debe haber algo que pueda hacer para salir de su manipulación—. Tu madre se llamaba Nyla. Era de las humanas más hermosas de la corte. Todavía recuerdo su mirada encantadora, y ese aire melancólico que la rodeaba. Era precioso.

¿Ha dicho Nyla? Pero si así se llamaba...

«—Tengo una duda. ¿Cuántos años tienes?

—Amh, veintidós.

—Veintidós... Vaya, es una gran coincidencia. Tienes la misma edad que tendría...».

Su hija...

«Te parecerá extraño, pero ayer no fue la primera vez que vi tu rostro.

—¿Disculpe?

—Luces igual a cómo soñé que se vería mi hija de haber tenido tu edad. Es increíble».

No, no, ¡no! Debe tratarse de otra Nyla. ¡Es imposible!

«¿Qué clase de híbrido eres que puedes usar magia?», me preguntó Zyran una vez. A lo que yo respondí con un comentario sarcástico, bromeando con ser una princesa como él.

Ahora que lo veo factible, no es para nada gracioso. ¡Necesito respuestas!

—¿Nyla? —pronunciar su nombre me produce un susto en el corazón—. ¿No te estarás refiriendo a la difunta esposa del rey Erian, verdad?

Su expresión... ha cambiado. Él arruga la frente y abre los ojos como si fuera imposible que me supiera la identidad de la mujer. Sus gestos me aterran. Lentamente retrocedo y me siento de golpe en la pequeña cama ubicada al fondo.

—¿Cómo sabes eso? —pregunta con un tono sombrío—. El rey Erian prohibió que se mencionara su nombre. Él tampoco lo hace —se aproxima a los barrotes—. Era imposible que supieras cómo se llamaba.

Gracias, Enora. Muchas gracias por dejarme entrar a tus memorias y mostrarme ese recuerdo en particular.




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