Príncipe Azul

el despertar de la diosa

Zaida

Los dos días siguientes me mejoro bastante, Eliam me lleva a la clínica y compramos todo lo recetado, más el té levanta muerto que me hace Magalys en pone nítida, de paquete, como nueva; luego de meditar todo lo que me ha ido pasando con Eliam me pongo rebelde y me enojo más que todo conmigo misma, porque yo me autoimpuse esta prisión, ni siquiera he luchado por mi libertad, así que me levanto primero que él y empiezo a alistarme para salir al mundo exterior, necesito trabajar, necesito comprar mi celular, necesito mis amigas, mi vida social y sobre todo necesito mis padres.

-¿Qué haces?-

-me alisto, iré a la clínica a ver como van las cosas, retomaré mi consultorio, quiero salir a comprar mi celular y sobre todo iré a visitar a mis padres-

-ja- se ríe con sarcasmo -olvídate de todo eso-

-no mi vida, olvídate tú de que seguiré aquí prisionera, la poca experiencia me hizo comportarme como que eras mi amo, pero eres mi esposo, te amo, pero mi amor por mi debe ir por encima del que te tengo-

-bla bla bla, deja la charereta que no te queda para nada bien el papel de víctima- se para de la cama -no me gusta el compinche con tus amigas, tú padres están en contra de nuestro matrimonio y si queremos que esto funciones solo debemos ser tu y yo, si pones un pie en la clínica te la quito y te la cierro y no eres prisionera aquí, donde quieres ir yo te llevo-

-necesito mi espacio-

-esta es la tierra, no la luna-

-necesito tener una vida, fuera de estas 4 paredes-

-te he dicho que te vallas conmigo a los viajes, tu eres que decides quedarte aquí-

-salir contigo a los viajes es la misma prisión, pero en cárcel diferente, no me dejas salir del hotel-

-evitemos que esto se salga de control, estate tranquila por favor, las cosas van marchando bien, no lo dañes-

-¿pero para quien van marchando bien?, te recuerdo que un matrimonio es de dos y para que funcione ambas partes deben estar feliz y déjame decirte que por lo menos de mi parte no soy feliz-

-¿pero que más tu quiere que yo haga?, te doy todo lo que necesitas, todo lo que se te antoja, no vives mal, ¿Qué más esperas de mí?-

-ese es el detalle, no quiero nada de ti, quiero que me dejes a mí hacer cosas por mí, estudié casi 6 años para ser odontóloga, es mi pasión, quiero trabajar, sentirme realizada, poner en practica lo aprendido- revolotea los ojos bufando – me conociste con mundo y con vida social y eso me hace falta-

-cueriar, eso te hace falta-

-no, mi espacio, sentir que tengo una vida, no que soy un parasito que te está creciendo en la espalda, amor- apelo con cariño -confía en mí, si tienes miedo en que te falle te juro que no será así, nunca me ha pasado por la mente, eres más de lo que imaginé y por eso estoy enamorada y amarrada a ti, solo déjame tener una vida, te aseguro que no te dejaré a un lado y que estas en mis planes-

-ja, a otro ratón con ese queso, eso huele a tres pasito-

-ok, tómalo como quieras, yo me voy-

Me hala por el brazo, me abofetea en la cara con tantas fuerzas que caigo en la cama

-COÑO QUE NO ME LLEVES LA CONTRARIA, NO JODA- la ira vuelve a dejarlo loco, no razona, no piensa, no escucha, mi cara y mis costillas son golpeadas sin piedad, cuando se le mete la fiera no hay fuerzas humanas que puedan con él -COÑO PERO QUE MALDITA VAINA- vocea mientras me golpea como si yo fuera su sambá

- MATAME, MATAME TU MALDITA MADRE, MATAMEEEEEEEEEE- le grito dejándolo paralizado con el puño arriba

-mátame, dame más duro, mátame, no me importa, no me importa nada, lo que me quiero es morir, así de asquerosa me has hecho la vida, que lo único que deseo es morir, MÁTAME-

Mis gritos parecen haberlo hecho reaccionar, se aleja de mí, entra al baño, se lavas las manos y sale del apartamento sin decir palabra.

 

Eliam

Que hice, Dios, golpeo el volante con violencia una vez en mi vehículo, las lagrimas me golpean, que estoy haciendo? me cuestiono, es decir, ella se lo buscó, pero casi la mato, ella no quiere estar conmigo, prefiere morir que estar a mi lado NO, no digas eso nunca más, este pensamiento me turba, no puedo estar sin ella.

Mi obsesión por ella se me está saliendo de control, la amo, la amo con todas mis fuerzas, Dios lo sabe, pero el miedo de perderla aun desde antes de tenerla me tiene fuera de control.

No sé a donde salgo, solo sé que prendo el vehículo y conduzco en automático, varias veces deben tocar bocina los vehículos que tengo atrás para que reaccione y avance; avanzando en el vehículo, poco a poco me voy calmado, me doy cuenta de que he conducido por todo el malecón, retorno rumbo a mi casa, pero antes me para por flores y en una farmacia.

Llego a la casa, me parqueo, puedo entrar a mi apartamento desde el ascensor que hay en los parqueos, pero cosas de la vida decido pasar por el lobby y justo me encuentro con la escena más desgarradora de mi vida, Zaida con sus padres y una pequeña maleta en sus manos.

-NO-

 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.