Príncipe Heredero [stiles Stilinski]

Capítulo 8. Heridas cerradas.

Adam continúa gruñendoles a las tres horrorosas criaturas que tenemos enfrente, en cambio yo me encuentro congelado, parado sin mover ni un solo músculo.

- "Stiles, quiero que corras lejos de aquí, yo los voy a distraer " - escucho la voz de Adam en mi cabeza haciéndome reaccionar.

-¡¿Que?! ¡Claro que no haré eso! - alzo la voz, me niego a dejarlo solo con esos monstruos.

- "Stiles, por favor " - pide girando su cabeza peluda para verme.

- ¡No lo haré! - vuelvo a negar.

Iba a seguir discutiendo, más uno de esas cosas se lanzó a mi. Cuando pienso que me tumbaría, la forma animal de Adam lo intercepta por el aire.

La pelea comienza, mientras Adam intenta hacer caer a uno de ellos, las otras dos criaturas se acercan a mi. Siento un fuerte golpe en mi estómago que me saca todo el aire lanzándome contra un árbol, ¡Diablos! Que eso a dolido. Me incorporo con velocidad cuando veo que se vuelven a acercar sin importarme el dolor en mi espalda por el impacto. Uno de ellos alza uno de sus manos con la intención de desgarrarme la garganta, actúo rápido inclinándome para así pasar por debajo de sus piernas que por suerte divina las mantiene abiertas aunque claro, antes le doy un golpe con todas mis fuerzas en sus partes delicadas logrando así que suelte un alarido de dolor.

De repente siento un fuerte ardor en mi espalda, demonios, me había olvidado del otro, me arrastro por las hojas con intención de alejarme aunque sea un poco de él, miro a Adam, lo que veo me deja perplejo pues con sus enormes fauces le arranca la cabeza a la criatura. Dejo de mirarlo cuando siento un jalón en mis pies, pataleo para que me suelte pero lo único que logro es que me entierre sus garras. Miro a mi alrededor buscando algo con el cual defenderme viendo así un pedazo de cristal puntiagudo. Siento como comienza a arrastrarme, agarro rápidamente el cristal antes de que no pueda hacerlo, me tira cerca de un árbol y se vuelve a acercar mostrando sus dientes puntiagudos, antes de siquiera pensar en morderme, le clavo el cristal en su pecho justo donde se encuentra su corazón. Se que eso no lo matará al momento, pero al menos gano tiempo, retrocede algunos pasos, me incorporo apoyándome contra el árbol y con todas las fuerzas que me quedan, le golpeo justo donde le clavé el cristal, por lo que el objeto entra más en él.

Yo ya no quiero esto, no quiero sentirme el chico débil que ni siquiera se puede defender de nada. Ya no quiero. La rabia me ciega y comienzo a golpear al sujeto por todos lados, de vez en cuando le doy patadas hasta tumbarlo, me subo encima y le sigo golpeando, este intenta detenerme mas no lo logra, es como si mi fuerza se hubiese multiplicado por tres de nada. Lo único que quiero es matarlo, acabar con su vida, jamás me había sentido tan lleno de ira, tan deseoso de acabar con todo, la adrenalina que corre por mi cuerpo es tan fuerte que me nubla el juicio. Ni siquiera siento dolor cuando la criatura debajo mío entierra sus garras en mi cadera, nada.

Siento un fuerte empujón que me suspende en el aire y caigo lejos rodando haciéndome raspaduras por todo el cuerpo, incluso siento que se han enterrado pequeñas piedras en las palmas de mis manos. Me detengo cuando mi cuerpo impacta contra un tronco. Me apoyo con mis manos sin importarme el dolor para reincorporarme, una vez de pie levanto la vista para ver que fue Adam el que me empujó, ya que al parecer la otra criatura lo lanzó a él en mi dirección.

Ahora él se encuentra luchando con los dos, aunque el que estaba golpeando antes se nota débil y sin fuerzas, pero a pesar de eso y gracias a su compañero no se la dejan fácil al jaguar.

Yo ya no quiero seguir con esto, quiero que acabe, escucho un chillido de dolor proveniente de Adam, al parecer lo han logrado someter y le han enterrado las garras en su cuerpo animal. Veo como uno de ellos levanta su otra mano con la intención de arrancarle la cabeza a mi chico, si, él es mi chico, y no voy a dejar que le hagan daño. No.

- ¡Ya basta! - grito con fuerza, de la nada dos rayos caen en los cuerpos de las criaturas volviéndolos en pedazos matándolos al instante. La sangre comienza a correr por el suelo, simplemente perturbador.

No se como es que ha ocurrido algo así, pero no le tomo importancia, lo único que quiero es saber si el chico que me gusta se encuentra bien, me desplazo cojeando y jadeando de dolor hacia él. Cuando estoy cerca lo miro, su cuerpo y cabeza están tumbados en el suelo, ni siquiera se mueve ni un poco. Parece muerto.

- A-Adam - le hablo agachándome un poco al frente - Adam - le pico con mi dedo índice mas no reacciona, el miedo se apodera de mi ser, esto no puede estar pasando - ¡Adam! Por favor despierta, esto no gracioso - espeto con voz temblorosa. -¡Adam! ¡Adam, por favor! - me tiro al suelo, pongo mis manos en su lomo y lo zarandeo con fuerza, aunque apenas logro moverlo un poco -¡ADAM!

- "Deberías ser un poco mas considerado con un herido" - su voz retumba en mi cabeza, dejo de moverlo y le miro, su cabeza esta levemente girada a mi dirección.

- Idiota, me asustaste, te hablé y no reaccionabas - le recrimino - creí que te estabas yendo al otro mundo para visitar a Jesús - la ironía me gana, aunque debo echarle la culpa a mis ganas de llorar cuando creí que realmente estaba muerto. Solo para que él no se de cuenta de eso.

- "Como crees que te iba a dejar, primero quiero llegar a los cien años junto a ti, para ir a ver a Jesús contigo a mi lado" - dictamina.

Le doy un suave golpe en su cabeza por lo que dijo, pero me hace feliz el que él piense en estar mucho tiempo conmigo. Me levanto del suelo despacio, pues me duele mucho todo el cuerpo, juro por dios que de ahora en adelante voy a andar siempre con un pequeño botiquín de primeros auxilios, veo a Adam incorporar su cuerpo animal quedando parado frente a mi, me mira de arriba abajo con sus ojos amarillos rasgados, puedo notar como la preocupación aparece en ellos.




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