Micaela retrocede asustada.
Frente a ella, la rosa empezó a deshacerse en pétalos brillantes.
Los pétalos giraron en el aire hasta formar una figura joven.
Tenía cabello rojizo como rosa roja, sus ojos eran rosados y con una expresión confundida.
Su traje no se parecía al de un príncipe, sino más bien. Se veía como un joven común y corriente, como si perteneciera a otra época.
El muchacho cayó de rodillas.
__ Por fin… desperté _ susurro
Micaela quedó paralizada
__ ¿Quién… ¿Quién eres?
El joven levantó la mirada.
__ No recuerdo todo… pero, recuerdo que antes fui un príncipe.
El viento sopló con fuerza.
Micaela recordó las palabras del cuento de su papá.
“Siente besos sinceros para romper el hechizo para siempre”
Su corazón empezó a latir rápidamente.
Tal vez el cuento que inventó su padre era cierto.