Prisión Infernal

Capítulo 11: Edén - Parte 1

 Alice despertó de nuevo en aquel oscuro lugar, en ese sueño donde siempre hay un vacío infinito, lleno de oscuridad, donde el suelo siempre está cubierto por una capa de agua que se extiende infinitamente. Ella se levantó del suelo y se percató que en ese sueño ella no portaba la espada, eso hizo que estuviera aún más intranquila, ella empezó a caminar sin rumbo, esperando que algo extraño pasará como las últimas veces, cuando de nuevo observó pétalos de color rojo que flotaban en el agua, Alice empezó a seguir el rastró  de los pétalos, cuando de nuevo se deslumbro al ver aquel grande árbol pero esta vez parecía que tenía menos hojas, debajo de ese árbol, estaba aquella niña de kimono negro, estaba en cuclillas mirando aquella espada; la espada que Alice había obtenido hace poco.

 Aquella espada estaba rodeada por cadenas negras, la niña no dejaba de mirar la espada, como si estuviera examinando algo, Alice se fue acercando lentamente, esperando que nada extraño ocurriera, ansiando que esta vez pudiera tener alguna conversación con aquella niña que siempre veía en esos sueños. Entonces cuando Alice estaba lo suficientemente cerca para que ella pudiera escuchar la voz de la niña, aquella pequeña sin voltear hacia atrás, hablo.

— No te acerques más Alice, no… –decía aquella niña, sin dejar de ver aquella espada.

— ¿Q-quién eres? –preguntaba Alice, esperando que aquella niña dijera su nombre.

— Aún no puedo decirte Alice, yo… yo aún no puedo liberarme de este lugar, no hasta que tú lo hagas. –respondía aquella niña, mientras colocaba sus palmas en el agua, haciendo que las gemas que portaba en una de sus manos se sumergieran.

— ¿Liberarte? –preguntaba Alice, intentando entender un poco las palabras de aquella niña.

— Ten mucho cuidado Alice, el lugar donde despertarás será difícil –decía la niña mirando hacia arriba–, espero que pueda ayudarte para la próxima Alice. –la niña extendía la mano que portaba aquellas cuatro gemas sujetadas en los dedos de ella.

— ¿Cómo puedo liberarte? –Alice intentaba encontrar alguna forma de poder ayudar a esa niña.

— Ya lo estás haciendo –aquella niña dirigía su mirada hacia Alice.

 Alice miro el rostro de aquella niña lleno de lágrimas, pero con una sonrisa de paz, Alice no sabía interpretar aquella mirada, pero cuando decidió acercarse más a ella, vio como el cuello de la niña fue traspasado por una flecha, causando que de aquella niña empezara a brotar sangre de color negro, los pétalos rojos que estaban alrededor de ella se teñían de negro, Alice miro a su alrededor para intentar encontrar al culpable de tan atroz acto, cuando se percató que a lo lejos, estaba una mujer similar a Marie, con un vestido blanco, cabello largo y piel blanca con la misma estatura y aura, pero aquel ser tenía algo que le hacía similar al último ser que vio Alice, el rostro estaba completamente negro, como si estuviera cubierto con un vacío de oscuridad profunda. Alice entró en pánico al ver que aquel ser era similar a Marie, solo que no tenía rostro, luego vio como de nuevo aquel ser, lanzó más flechas a la niña, causándole más heridas.

 Alice corrió para agarrar la espada, para poder defender a la niña que ya yacía en el suelo, pero le fue imposible agarrar la espada ya que Alice no podía sacarla de donde estaba incrustada, las cadenas que rodeaban la espada eran lo suficientemente fuerte para impedir que Alice no pudiera empuñar la espada.

— No te preocupes por mi Alice –decía la niña, agarrando el tobillo de Alice–, debes despertar, sé que nos volveros a encontrar.

 Alice al escuchar esas palabras le dio lastima por alguna razón, una parte de ella sentía que aquella niña era importante, fue un sentimiento similar al que sintió la primera vez que se encontró al ver a Marie, algo en ella le hacía presentir que esa niña ya la conocía, pero no lograba recordar nada. Entonces aquella niña aun con la sonrisa en su rostro, de la mano de ella que estaba sujetada al tobillo de Alice, empezó a teñirse de negro, la pierna de Alice empezó a ser cubierta por esta extraña sangre negra, cuando en poco tiempo todo su cuerpo fue cubierto por la sangre negra, Alice no podía moverse, cuando la sangre negra estaba por cubrir sus ojos, vio como la niña seguía recibiendo flechazos de aquel ser, pero a pesar de eso, nunca soltó el tobillo de Alice, entonces todo el cuerpo de Alice fue cubierto por aquella sangre negra. Su visión quedó totalmente en negro, Alice estaba en un vacío oscuro, sentía que su cuerpo flotaba en la nada.

 Cuando finalmente despertó de aquel extraño sueño, Alice se encontraba en lo que parecía una cueva, el suelo donde ella yacía era de un color rojizo, también sentía que estaba muy caliente la superficie que parecía ser de piedra con tierra, Alice observaba alrededor, veía que el lugar era alumbrado por una intensa luz que provenía de un cristal rojo, ella se percató que la espada había desaparecido eso la inquietaba más, Alice se levantó del suelo para salir de ese lugar, se dirigió a lo que parecía una puerta, la puerta era de hierro oxidado, era difícil de mover, Alice tuvo que usar sus dos manos para poder empujar aquella pesada puerta, cuando la abrió se encontró con un pasillo largo que era alumbrado por una luz que provenía del fondo del pasillo.




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