Prisionero De Cristal

Cuando el dolor abre la puerta al enemigo

Lucian - La amenaza que respira cerca

No fue un sonido. No fue un movimiento. Fue algo peor. Una sensación. Lucian se tensó. Su mirada se alzó lentamente hacia el bosque. El viento había cambiado.
No en dirección. En intención.

-...

Estaba cerca. Demasiado cerca.
Ese aroma. Ese vacío. Esa presencia que no pertenecía ni a la vida ni a la muerte.

-Está aquí...

Su voz fue baja. Pero firme.

Alexander - El que escucha

-¿Quién?

Alexander se giró hacia él de inmediato. No dudó. Porque había aprendido algo. Cuando Lucian hablaba así....No era intuición. Era certeza. Lucian no apartó la mirada del bosque.

-Él.

Silencio. El aire se volvió pesado.

-No vino a observar esta vez -Un paso adelante -Vino por algo.

Elizabeth - El rechazo absoluto

-No.

La voz de Elizabeth cortó el momento. Seca. Dura. Fría. Ambos se giraron. Ella estaba de pie. Tensa. Pero firme.

-No voy a escuchar nada que venga de él - No miró a Lucian. Ni un segundo -No voy a vivir con miedo. No voy a reaccionar cada vez que él diga que algo pasa.
No voy a... - Respiró. Pero su voz no tembló - Depender de su presencia para decidir qué hacer.

El golpe fue directo. Lucian no respondió. No la interrumpió. No intentó convencerla. Porque entendía. Demasiado bien.

-Elizabeth - Alexander dio un paso hacia ella - Esto es distinto.

-No.

-Sí lo es....

-¡No!

Su voz se elevó por primera vez. Y eso lo dijo todo.

- ¡No quiero escucharlo! No quiero saber de él - Un segundo -No quiero...

Se detuvo. Pero no porque dudara.
Porque dolía demasiado terminar la frase.

-No quiero volver a sentir esto.

La huida

Se giró. Y caminó. Rápido. Decidida. Lejos. Del castillo. De ellos. De él.

-Elizabeth

Alexander la llamó. Pero no se detuvo. No miró atrás. No dudó.
Porque si lo hacía se rompería.

Lucian - El que comprende tarde

Lucian la vio irse. Y por primera vez se movió. Un paso. Dos. Pero se detuvo. Algo más fuerte lo atravesó. Más urgente. Más peligroso.

-No - Su mirada se afiló - No fue una huida - Sus ojos se abrieron apenas - Fue una apertura.

El momento exacto

El viento se detuvo. El bosque enmudeció. Y entonces Lucian sintió cómo la presencia. Se movía. Directo. Hacia ella.

-¡Alexander!

Su voz ya no fue calma. Fue alerta.

-¡Ve por ella!

Demasiado tarde

Alexander reaccionó al instante.
Corrió. Pero algo en su interior se hundió. El lobezno dentro de él aulló. No de furia. De advertencia.
Cuando llegaron no había nada. Ni huellas. Ni lucha. Ni sonido. Soloa usencia.

El secuestro

Elizabeth había desaparecido. Como si nunca hubiera estado ahí.
Como si el mundo mismo la hubiera tragado. Alexander respiraba agitado.

-No - Miró alrededor -No, no, no...

Lucian permanecía inmóvil. Pero no porque no sintiera. Porque lo entendía. Perfectamente.

-Él la tomó.

La frase fue un veredicto. No una suposición. Algo crujió bajo el pie de Alexander. Un papel. Arrugado.
Oscuro. Manchado. Lo levantó. Sus manos temblaron.

-Lucian...

No pudo terminar. Se lo entregó.
Lucian lo tomó. Y lo abrió.

La carta del enemigo

La letra era elegante. Demasiado.
Como si cada palabra hubiera sido elegida para herir.

El legado siempre paga sus deudas.

He esperado este momento con la paciencia de quien ha perdido todo y ya no teme nada. Tu sangre, pequeña heredera lleva el eco de los gritos que nadie escuchó. Tus padres suplicaron. Como tú lo harás.

Tus ojos reflejarán el mismo terror.
Tu voz se quebrará igual que la de ellos. No busco tu muerte. Eso sería misericordia. Busco tu quiebre. Como quebraron el mío. Como lo hicieron con todos nosotros. Y cuando entiendas cuando sientas
cuando tu alma ya no te pertenezca entonces sabrás que no era un monstruo. Fueron ellos quienes me crearon.

- El que sobrevivió al encierro que tú heredaste.

El impacto

El silencio fue absoluto. Alexander retrocedió. Sus ojos temblaban.

-Le va a hacer lo mismo - Su voz se quebró - Lo mismo que a nuestros padres...

Lucian - La calma antes de la tormenta

Lucian no habló. No reaccionó. Pero algo en él se rompió. No con ruido. No con furia. Con decisión.
Sus ojos celestes se oscurecieron.

-No.

La palabra fue baja. Pero absoluta.

-No va a tocarla.

El viento volvió. Pero ahora traía guerra. Y esta vez Lucian no iba a contenerse.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.