Prístino tersura

Ladrón

Adiel

Meses después.

Ejerzo más fuerza de la necesaria en la botella de plástico, Kayla es un verdadero dolor de cabeza, tener que aguantar su presencia es algo muy díficil.

—Dame esa bolsa de papa —demanda firmemente, sin soltar el agarre en el objeto.

—Es mía.

Ninguno de los dos despega la mirada del otro, no pienso dar mi mano a torcer, esa bolsa de papas es mía, ella no se lo va a agarrar.

—Oigan chicos, es mejor que dejen de matarse con la mirada las personas nos ven raro por su culpa —comenta Elías, colocando una mano sobre mi hombro.

—Primero que ella suelte mi bolsa de papas fritas —demando.

—No, tu debes de darmela, yo la agarre primero

—Yo lo hice

—¡Que no!

—¡Que si!

—¡Ya basta! ¡Fuera los dos! —grita Alissa y nos quita la bolsa de papas, volteo a verla molesto, no debería meterse en problemas ajenos—, está papa se quedará aquí y ninguno de los dos lo comprara, que alguien venga y lo haga ustedes dos no.

¿Pero que?

—Yo lo comparé —afirmo.

—Mejor vamos a ver otras cosas, compremos unas galletas —sugiere Elías y me empuja, arrastrándome con él.

—Como la detesto —confieso irritado.

—No te amargues la vida, comamos azúcar para que te en dulce tu día

Salimos de la tienda, entre nuestras manos se encuentran dos bolsas que contienen galletas, una bolsa con galletas de vainillas en la mano izquierda y en la mano derecha una bolsa con galletas de chispas de chocolate, la compañía de la tienda vuelve a sonar, llamando nuestra atención, de reojo logro observar como esa tonta niña sale sonriente mientras devora plácidamente mis papas.

¡Mis papas favoritas!

No puedo creer que ella se las haya quedado.

Doy media vuelta y me coloco delante de ella, y sin previo aviso, le arrebató mis papas entre sus manos, su celo se frunce molesta, al momento que intenta replicar solen palabras nada entendible debido a la cantidad de papas masticadas en su boda, hago una mueca disgustado de su acción.

—No hables con la boca llena, no es algo agradable —menciono con evidente disgusto, sonrió de lado y me llevo una papa hacia mi boca, disfrutando de su sabor delicioso, ella intenta agarrar la bolsa, pero la levanto con una sonrisa orgullosa mientras mastico los que queda en mi boca—, soy más alto que tú, no podrás quitarmelas.

—¡Eres un ladrón, esas son mis papas! —replica con molestia, sonrió en grande al ver como su rostro se torna rojo del enojo.

—No, tú me las robaste primero

—¡Pero yo las pague!

Dejo de sonreír al instante, tiene un buen punto esta vez, lentamente comienzo a bajar mi brazo, dejando que ella me arrebate la bolsa, pero antes de que la bolsa se aleje de mi, meto mi mano en ella y saco una muy buena cantidad de la bolsa.

—¡Maldito ladrón! —grita furiosa y me roba mi bolsa de galletas de vainilla, corriendo a dirección contraria de mi casa.

Levanto las cejas sorprendido, frunciendo mis labios, comenzando a seguirla pero mi acción se ve interrumpida cuando Elías se coloca delante de mi negando con su cabeza y observándome con seriedad.

—Adiel, no las sigas, mira mejor compartamos esto —levanta la mano en la cual tiene la bolsa de galletas de vainilla de las cuales él compro, señalandolas con sus ojos, resopló con resignación pero terminó asintiendo con la cabeza.

—Bueno —murmuro sin ganas de aceptar la propuesta—, te las pagaré.

El niega repetidas veces con la cabeza, poco a poco se forma una sonrisa amable en su rostro.

—No es necesario, somos amigos y te estoy compartiendo de mis cosas.

Las cosas debian de ser diferentes, se supone que al momento que acepte venir con mamá a mi pueblo natal mi vida iba a ser diferente en buena manera, volver con mis amigos de la infancia, explorar un nuevo ambiente se escucha tan emocionante cuando mamá me lo relataba de una manera encantadora, que no pude resistirme y decidí acompañarla, dejando así mi vida en la gran ciudad. Después de todo si iba bien, demasiado bien, que tenía que ellgar una persona a cambiarlo todo, nunca debí fijarme en ella, jamás debí hacerlo.

Esta etapa de mi vida iba bien, estaba tomando un buen ritmo, he conocido buenas personas, pero la única mala es ella, se la pasa haciendo de todo y a la vez nada.

Al momento de llagar al aula observo la madera de la puerta la cual está cerrada, eso es extraño, la puerta del aula no suele cerrarse a menos que sean exámenes, por qué según los profesores nos distraemos muy rápido con cualquier cosa, lo cual no se si defenderme o darles la razón. Muevo el lomo de la puerta de un lado a otro, intentando así lograr que se habrá, resopló fastidiado cuando mi intento termina siendo un fracaso total, llevo mi mano derecha hacia la madera de la puerta, dándole leves toques, espero unos segundos, pero nadie se asoma, siento la mirada de algunos alumnos que van pasando en los pasillos, vuelvo a tocar la puerta pero esta vez con más fuerza, suspiro cansado, tengo una gran sueño y no he amanecido con el mejor humor del mundo y lo primero que me pasa al llegar a la escuela es que me dejen fuera del aula siendo ahora el blanco favorito de las miradas de los demás, vuelvo a levantar mi mano dispuesto a seguir tocando pero de un momento a otro la puerta se abre golpeandome fuertemente en la frente haciendo un sonido sordo al momento de impactar delante de mí, suelto un quejido de dolor al momento que doblo mi cuerpo, aguantando el fuerte dolor que se ha expandido en mi cabeza haciendo que retumben mis tímpanos y sienta la cabeza explotar.

—¡Maldición! —susurro doblado del dolor.

—¡Oh, Dios mío! ¡Lo lamento! no vi al momento de abrir la puerta, iré por ayuda —pronuncia y escucho como corre lejos de mí.

Suelto el aire intentando mantener la calma, mejoro mi posición colocándome de manera recta y me dirijo hacia mi escritorio, debido a la hora mis demás compañeros comienzan a ingresar detrás de mí, al momento que dejo caer mi cuerpo sobre mi escritorio siento como todos voltean hacia mi dirección, coloco mi mano derecha encima de mi frente observando la culpable de mi dolor de cabeza; la puerta quién está medio cerrada, justo en ese momento entra Kayla apresuradamente, en sus manos tiene una bolsa de hielos y una toalla y una botella pequeño.




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