Prístino tersura

Flores

Adiel

Pateo suavemente una pequeña piedra que encontré en el camino, mientras me dirijo a la casa de Eliseo, el cielo está despejado, todo iba tranquilamente hasta que me tropiezo con una canasta llena de flores , observó asombrado la gran cantidad de canastas con demasiadas flores, que están en el portón de la casa de Eliseo, curioso me acerco poco a poco, Eliseo al verme se acerca sonriente.

—¿Y esos arreglos? —cuestiono observando también los arreglos florales en el patio de su casa.

—Es para la fiesta que habrá el día de mañana —responde observándolos.

—¿Fiesta? —inquiero confundido.

¿Acaso hay una fiesta y yo no estoy invitado?

Eso sería cruel.

Excluir es malo.

—Si. Cada año en el pueblo se hace una fiesta en donde nos despedimos del cálido clima que nos brinda la primavera, ya que después de estos días comienza el clima frío.

—¿Despedida de la primavera?

—Solo es la despedida del cálido clima de nuestra amada primavera por así decirlo —comienza a cargar las canastas de flores, me acerco a ayudarlo—, noviembre es el despido del cálido clima de la primavera.

—No recuerdo que hagan esto —musito.

—Por favor Adiel, te fuiste hace nueve años, estoy seguro que no lo recuerdas —reclama.

—¿Eso lo hacen cada año entonces? —pregunto interesado.

—Así es, sin falta alguna —dejamos las canastas de flores en la entrada de la casa y volvemos al portón a seguir cargando—, mamá está vez compro más flores que el año anterior.

—¿No serán muchas flores?

—Para mamá no, ella ama las flores

Después de cargar todas las canastas con flores, Eliseo se sube en una escalera comenzando a adornar las entradas de su casa, mientras yo decoro las ventanas.

—¿Hay algún premio para esta celebración? —interrogo al notar que todos los vecinos se están esforzando por decorar sus casas.

—Si, las mejores casas llegan a ganar un cheque, con cierta cantidad de dinero y también salen en el periódico —informa, bajando de la escalera—, mi familia una vez ganó, pero quedó como último lugar y como premio tuvimos un almuerzo gratis en el mejor restaurante del pueblo, pero eso fue hace seis años.

—Vaya, si fue hace tiempo —musito asombrado.

—Así es, escucha, estoy seguro que a mamá le sobraran flores, puedes llevarlas y decorar tu casa —sugiere adornando la pared.

—No es necesario, tu mamá lo ha comprado para tu casa, además la voy a adornar el próximo año

—¿Seguro?

—Sí.

Después de horas de trabajo, con ayuda del hermano menor de Elías, logramos por fin decorar la casa, el jardín y el portón, me alejo apreciando nuestra obra maestra, en la pared hemos armado una grande mariposa con flores de distintos colores, en la puerta un gran corazón, y en las ventanas hemos adornado también con flores, al igual que en el jardín y portón.

—Se ve tan hermoso —musito asombrado por nuestro trabajo.

—Estoy seguro que a mamá le encantará —asegura Elías.

—Ya no tarda en regresar del mercado —notifica Lucas, el hermano menor de Eliseo.

—Si, ¿Te quedarás a cenar, Adiel?

Niego ante la invitación de Eliseo.

—Hoy mamá saldrá temprano del trabajo

—Eso es bueno, apuesto a que la extrañas, yo eso hago cada vez que mamá debe ir a trabajar al mercado —admite Lucas.

Si, la extraño demasiado y aprecio cada minuto que ella me brinda, aunque sean pocos. Comprendo que el trabajo es agotador y ella lo único que necesita es descansar.

—Sí, nos vemos mañana —me alejo de ellos, caminando hacia el portón.

—Adiós, Adiel —se despiden los dos al unísono.

Después de unos minutos de estar en casa, mamá entra, desde el sofá la observo al ver que trae una grande bolsa, corro a ayudarla.

—Gracias hijo —agradece mamá, acercándose a mi y revuelve mi cabello de manera sutil—, ¿Cómo fue tu día?

—Bien, mamá —respondo dejo la bolsa sobre el mesón y volteo a ver a mamá—, mamá ¿Sabías que aquí hacen una fiesta para despedirse del cálido clima de la primavera?

Repito las mismas palabras que Elías, comienzo a aguardar los panes en las gavetas debajo del mesón.

—¡Ay si! Recuerdo cuando tu papá me trajo por primera vez a esta celebración, fue sin lugar a duda fantástico —relata mamá emocionada.

Ver su sonrisa y ese brillo peculiar en su mirada me hace sentir en calma, sin lugar a duda mis papás se ven mejor como amigos que como esposos.

Esas peleas constantes les hacían daño a los dos, ya han pasado casi un año desde su separación y ambos se ven mejor solos que juntos, aunque por algunos momentos eso me hacía sentir triste, pero ahora comprendo que es mejor, aunque a mí me duela a ellos esto les a ayudado.

—No sabía sobre esta fecha —musito.

Ella aguarda los frascos con mermelada de distintos sabores en el gavetero de arriba.

—¿Qué fecha es las celebración? —pregunta mamá interesa por el tema.

—Mañana

—¡Mañana! ¡Me lo perderé! —exclama dramáticamente, río divertido por su reacción.

—Tal vez el próximo año, puedas asistir —reconforto.
Ella hace un puchero triste.

—Posiblemente, pediré un descanso para esa fecha, realmente quiero volver a asistir para este festejo, ya comprendo porque algunas casas estaban adornadas con flores, ya se me había olvidado esta celebración

—Ayude a Elías a adornar su casa, dicen que las mejores casas llegan a ganar dinero o almuerzo gratis en el mejor restaurante del pueblo —informo terminando de aguardar las verduras en el refrigerador.

—No lo sabía, el próximo vamos a decorara nuestra casa —promete sonriente—, ¿Cenamos tu comida favorita?

—¿Pizza? —cuestiono ilusionada.

—No, eso sería muy pesado en este momento, haré pinchos

¿Pinchos?

Siento como mi boca se hace agua ante eso, de solo imaginarme mis deliciosos pinchos con carne y verduras, un completo platillo exquisito.




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